Inteligencia emocional

“Vidas rotas”

17 de julio de 2009, un día triste, muy triste. Desgraciadamente hemos conocido con gran estupor la triste y luctuosa noticia de la muerte de un niño de dos años y medio que su madre se había dejado olvidado en el coche durante su jornada laboral.

Inmediatamente los medios transmiten la decisión de la justicia de imputar a esta madre con un delito de presunción de homicidio por imprudencia.  Creo que antes de estas medidas, alguien debería preguntarse por los porqués. ¿Cuáles son las causas que pueden llevar a una madre a olvidarse de su hijo? ¿Cuáles son los niveles de estrés a los que estaba sometida esta mujer en esos momentos?.

Un descuido, un olvido que ha roto muchas vidas. Ya ni el niño muerto, ni su padre y mucho menos su madre tienen futuro, y mucho menos un futuro feliz. Han muerto en vida.

Porque nadie puede cambiar ya lo sucedido, ha pasado ya para siempre, y se quedará para siempre en la memoria de esta madre rota. Y la vida sigue, la vida es el día siguiente, y el siguiente, y el siguiente, y a esta madre sólo le queda el vacío, el silencio. El dolor.

Posiblemente ya había comenzado el día muy estresada, haciendo sus labores de casa, atendiendo y preparando a su hijo para llevarlo a la guardería antes de ir a trabajar, como todos los días, con prisa, como sin tiempo. Pero además, hoy,  se suma el atasco, un incidente de tráfico, una encendida discusión con otro conductor (me gustaría saber en qué tono se habían hablado), llega muy tarde al trabajo, sale corriendo del coche, y……se olvida  del niño,  que con menos tres años posiblemente estaba dormido y tristemente ya lo estará para siempre.  Y ya sólo permanecerá en el espacio de la memoria. Y esto hace preguntarme por las medidas de conciliación familiar-laboral, ¿dónde están en este caso?. ¿Qué responsabilidad tienen la empresa, la familia, el sistema educativo, las políticas sociales de atención a las familias, la sociedad? ¿Con qué ayudas contaba esta familia?.

Porque desgraciadamente, no es un caso aislado, en los últimos dos años en España ha habido cuatro casos de muertes de niños olvidados por sus padres en el coche. Triste. Muy triste. Porque posiblemente las causas sean las mismas.

Vivimos muy deprisa, acelerados, estresados, queriendo engañar al tiempo. Y este sigue su curso. Y recuerdo el posts de Julen IturbeDespacio“. ¿Para qué correr?, ¿Por qué no disfrutamos de cada instante?

Y nosotros y nosotras que queremos vivir emocionalmente “regulad@s” ¿cómo podemos decir, gritar,  para que alguien no oiga, escuche y atienda que conocer, percibir y regular las emociones es un buen camino para vivir despacio, para percibir la vida con toda intensidad, para no tener fatales olvidos?. ¿Como podría haber ayudado la Inteligencia Emocional a esta pobre madre y a su hijo?

Este triste caso, como todos los anteriores, son consecuencia de nuestro sistema de vida, ¡perverso sistema! que rompe vidas tan fácilmente.

¿Por qué en vez de “apuntar” y encausarla como presunta homicida, no se le reconoce como víctima de de este “pervertido sistema” que nos estresa y provoca muertes? Este caso que tanto nos duele y mueve “por dentro” tiene que ser un detonante, un punto de inflexión, para iniciar ¡ya!  la búsqueda de otra forma de vida, ………despacio.

¿Usted qué opina?

5 pensamientos sobre ““Vidas rotas”

  1. Yenny

    Estoy de acuerdo.
    Las mujeres hoy en día somos esclavas de una sociedad que sigue maltratandonos, no hay apoyo de nadie, trabajamos, criamos a nuestros hijos, estudiamos, nos preparamos para sumir solas el mundo, los hombres evaden responsabilidades solo viven para el placer, luego toman las leyes y nos hacen ver como culpables…
    culpables de que???
    del abandono, d ela crueldad, de la injusticia de leyes que solo le sirven a los hombres.
    sociedad enferma que solo busca culpables inocentes y los verdaderos estan ahi abusando cada vez mas.

  2. endeèr

    Es muy difícil comprender cómo alguien, sea mujer u hombre, puede olvidar algo así, yo no lo comprendo por lo menos. Sin embargo de una cosa estoy seguro, y es que el sistema judicial, como tantos otros en la sociedad hiperreglada en la que vivimos, necesitan de una inyección de empatía, y dotar a los usuarios de alternativas terapéuticas, de resolución y mediación. Para esta mujer ninguna condena va a cambiar el descuido ni va a hacer que las personas en una situación potencialmente similar presten más atención. Es un suceso terrible, pero el ritmo de la vida que hemos creado a veces se vuelve contra nosotros.

  3. Arantza Echaniz

    Estos días este caso ha sido el tema en muchas conversaciones. A mí, como madre, me cuesta entender no tanto que se dejara al niño en el coche, porque la prisa nos hace hacer cosas muy extrañas, sino que no se acordara de él en todo el día y volviera corriendo a por él… Y, además, ¿nadie vio al niño? ¿nadie le oyó llorar? ¡Qué tremendas coincidencias! ¡Pobre madre…!

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