Inteligencia emocional

Ambiente estimulante

Hace unos días hablaba con una amiga, y me decía que no se sentía estimulada en su trabajo. Me sorprendió, porque realmente, lo que hace es lo que siempre quiso hacer, o por lo menos encaja con su visión. Estudió psicología y psicopedagogía, porque quería intervenir en los centros educativos, cambiar la visión de la educación tradicional, ver a los alumnos como persona en proceso de desarrollo,… Y tras mucho esfuerzo logró su puesto deseado. Seguimos hablando sobre ello, y finalmente concluyó que más que su trabajo, lo que no le estimulaba era el ambiente de su trabajo. En su día a día con los chavales estaba feliz, pero no así con sus compañeros. No todo con el que trabaja entiende la tarea de la misma manera, ni las relaciones de la misma manera, ni se compromete de la misma manera, … y según ella eso le resulta frustrante. El equipo de trabajo no consta solo del equipo de educadores, sino todo agente implicado en el centro.

A raíz de esa conversación me puse a reflexionar y entiendo que en el trabajo no tenemos porqué ser amigos pero si es verdad que es importante sentir que tienes algo en común con la gente que te rodea (no solo en la manera de ver el tema en cuestión,  sino como personas), que todo el mundo sabe su papel o tarea en el proyecto común que se lleva (en este caso, el objetivo último es el alumnado) y que cada tarea individual es igual de importante. Siempre encuentras a alguien con quien te llevas mejor, con el que compartes más cosas, ¿pero que pasa cuando no es así, cuándo te sientes fuera de lugar?

Cuanto más reducido es el grupo de trabajo, aumenta la probabilidad de que esto pase, ¿Qué hacer si esto pasa? Centrarnos en lo que hacemos, en la tarea, ya que realmente tal vez es lo que realmente más merezca la pena. Si disfrutamos en esa pequeña parcela ya buscaremos maneras de sentirnos más realizados en las relaciones personales. Creo que el ejemplo de uno puede convertirse en ejemplo para otros. Y la verdad es que es esa la única responsabilidad que podemos asumir. No podemos comprometernos o pretender cambiar a las personas, porque tal vez esas personas no sientan que tienen que cambiar.

Podemos pensar que la persona adulta  plena es la que sabe hablar de cualquier cosa (o por lo menos no se opone a ello), que siente curiosidad por las  cosas, que se adapta a las personas diferentes a ella, que quiere crecer,… Pero no todo el mundo piensa así, ni la motivación de cada uno  es igual.

Debería de haber un mínimo de entendiendo de que por las horas que metemos en el trabajo, la relación con los compañeros es una mini convivencia, y como  tal algo deberemos hacer para llevarnos bien.

¿Qué es lo que es estimula en el trabajo?¿Qué es lo que no os haría sentiros estimulados en el trabajo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *