Inteligencia emocional

Clemencia

Para las personas que estamos inmersas en el mundo de las emociones, para aquéllos implicados en la formación continuada o el desarrollo personal, el exceso de información no siempre es la clave para un crecimiento real.

A veces, la necesidad de nuevas perspectivas, nuevos aprendizajes para entender a los que tenemos alrededor, nos lleva a implicarnos en lecturas, cursos, conferencias, etc., que nos ofrezcan claves para afrontar las relaciones cotidianas de la mejor forma posible. En especial las personas que tienen que afrontar situaciones más complejas, sienten la necesidad de buscar referencias, anclajes que den sentido a lo que viven y una orientación para actuar. Esto es algo que sucede a menudo en la formación relacionada con Inteligencia Emocional.

Las lecturas en este sentido, los cursos, aportan nuevas ideas que revisar sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos, y a veces las personas que se encuentran de repente con muchos nuevos inputs, pueden tener la agria sensación de que las cosas que han estado haciendo hasta el momento han sido un error. Simplemente la idea “lo estoy haciendo mal” o “mis hijos can a sufrir las consecuencias de mi mala práctica” puede hacer sufrir mucho a quien trata con toda su buena intención llegar a sus seres queridos y ayudarles a tener una vida mejor.Y la verdad es que es una lástima. Es una lástima que a veces nos veamos empujados que criticarnos internamente por no haber sabido hacer antes lo que sabemos hacer ahora. Es una lástima que no entendamos que las cosas que hacemos las hacemos cuándo podemos y cómo podemos y que es imposible que lo hagamos mejor. Es una idea sencilla de entender pero a veces difícil de aceptar. Simplemente, hacemos las cosas lo mejor que podemos cuando ponemos en algo nuestra intención, e incluso cuando no ponemos nuestra intención, habitualmente es por alguna razón. Es más adelante, cuando nos damos cuenta al aprender algo nuevo del contraste con una antigua manera de actuar. Y la verdad es que no tenemos acceso a una nueva idea o un nuevo entendimiento hasta que un nuevo estímulo sucede y desencadena o abre una nueva vía de actuación.

En esta tesitura, la autocompasión es una buena opción, entendida esta como la comprensión de nuestra forma de actuar, como la mejor forma disponible para nosotros en un momento determinado. En concreto, cuando tratamos de hacer bien las cosas para alguien a quien queremos, ser clemente con nosotros mismos puede ser la clave para mantener nuestro equilibrio y seguir estando abiertos a nuevas opciones.

¿por qué la crítica interna es algo tan fácil de hacer a veces?

3 pensamientos sobre “Clemencia

  1. jon

    esta claro!! no todo es la lectura sino que hay varios factores personales que pueden hacer que una persona sin conocimientos teoricos sobresalga de alguien que si los tiene. la ilustracion es muy buena!!! aupa hi!

  2. Ainhoa

    La crítica interna es para mí un motor de crecimiento. Lo difícil es encontrar un punto de equilibrio porque una crítica excesiva bloquea; una falta de autocrítica paraliza el proceso de crecimiento…
    Estoy contigo que es una pena que alguien que quiere ya mejorar sienta culpabilidad por no haber sabido. Nunca podremos cambiar eso: el no haber sabido.

    El dorado punto de equilibrio…

  3. Pingback: Tener compasión : Inteligencia Emocional

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