Inteligencia emocional

Menos mal que te aprecio

Es más que evidente que un acto de violencia es un reflejo de una falta de control y de regulación emocional. Podemos ser violentos físicamente golpeando a alguien o también violentos verbalmente. El estrés, la ansiedad y los problemas los puedo expulsar de esta forma si carezco de otras herramientas en mi interior.

Debemos concentrarnos en tres áreas de análisis para detectar la violencia. Podemos ser violentos en el pensamiento, en la palabra y en la conducta. Muchas veces esta suele ser la secuencia. Primero pienso mal de alguien, segundo insulto o soy grosero y tercero demuestro una conducta violenta o de rechazo. Pero no siempre seguimos esta secuencia  puesto que muchas veces pienso mal de alguien y no digo nada o hago nada ( ” por que somos educados ” )

Toda manifestación de violencia no es buena y como he mencionado antes, es un reflejo de falta de regulación y control emocional. Pero quizás la peor es la reflejada en el pensamiento. Pensar de esta forma y ser violento en mi mente es catastrófico. Se pudre tu alma y tu interior. El cerebro y la mente se convierten en una fábrica de negativismo y violencia que nos puede llevar a nuestra destrucción interna y a la enfermedad psíquica o física.

Deberíamos hacer una reflexión o meditación sobre nuestra forma de comunicarnos hacia los demás y que pensamos sobre los demás. Estamos acostumbrados por desgracia a sacar las faltas, a la crítica gratuita y a disfrutar de los chismorreos (la proliferación de programas del cotilleo esta a la orden del día en nuestras televisiones) y por desgracia hay gente que cree que se trata de programas de entretenimiento y que pueden llegar a ser divertidos. Son programas muy violentos en sus contenidos y en las formas de los periodistas e invitados. Lo peor y más triste es que nuestra sociedad lo permite, confundiendo la diversión con la grosería y violencia.

Algo que muchos quizás no han reparado pero cuantas veces hemos vivido o visto como un amigo o conocido se acerca a otro y utiliza frases como:     ” ¡Hombre! hijo de puta  ¿como te va la vida? “ o otras como cuando una persona ve una cierta habilidad especial en alguien ” ¡Jo! ¡Que cabrón! ” , menos mal que son personas que nos aprecian. Lo que puede parecer cariñoso puede molestar y hacer daño. El insulto nunca es una muestra de cariño. No sería mejor en el primer caso decir algo como ” cuanto me alegro de verte, te he echado de menos ¿Cómo te va la vida? ” y en el segundo caso ” es fantástico, eres muy bueno, lo haces muy bien “. La grosería es un reflejo de los pensamientos  y muchas veces estos a su vez son el reflejo de nuestras inseguridades, arrogancia o ego. Además muchas veces quien habla así a los demás, se habla también así hacia si mismo en su foro interno.

Otra forma de violencia grave es el clasicismo, las categorías o etiquetas. Ya sabemos que hay muchas inteligencias pero lo que a nosotros nos toca es la Inteligencia Emocional. Supuestamente mucha gente inteligente, culta y equilibrada demuestran un comportamiento totalmente diferente con unos u otros según su cuenta bancaria, según donde vive, que coche tiene, si es guapo o no, si tiene estudios universitarios o no, según su ropa, donde come, que casa tiene, etc. En la vida todo el mundo nos puede enseñar algo, desde un niño, a un anciano, a un labrador, un fontanero, un electricista, un ama de casa, un ejecutivo, un profesor, un jardinero, un indigente, un presidente, un economista, un artista, etc. Siempre que  posean la capacidad de empatía, conocimientos de su área profesional y experiencia de la vida personal que pueda ayudarme en la mía, demostrando también  respeto y educación. Solo es cuestión de saber mirar. Por el contrario si nos demuestran falta de empatía, prepotencia, arrogancia, mala educación y orgullo, entonces también me están enseñando regulación, es decir, saber lo que nunca debo hacer o en que tipo de persona no debo convertirme.

Posiblemente si analizamos un poco más lo que pensamos de los demás, evitando el pensar mal al conocer a alguien o sacar sus faltas, evitando el clasicismo, las categorías o prejuicios, además de cuidar nuestro lenguaje evitando caer en la grosería y violencia verbal, seguro que mi tendencia a la violencia física también será menor. Y sobre todo habrá una mayor correlación entre lo que pienso, lo que digo y lo que hago. ¿Por qué no cultivar una mente y corazón limpio? evitemos entre todos la mediocridad.

¿Crees importante analizar lo que piensas de los demás y de ti mismo? ¿Crees que nuestra forma de pensar puede ser una forma de violencia tan grave como la física?

3 pensamientos sobre “Menos mal que te aprecio

  1. Fco. Javier Bárez Cambronero

    Querido David:
    Gracias por recordarnos esta forma de violencia y agresión, que como bien dices ¡hasta está legitimada!por ciertas formas sociales.
    Parece que la agresión o violencia, para así definirla, tiene que ser una representación física, y sin embargo en muchos casos, ésta, la verbal, e incluso la de pensamiento se produce en un grado superior. Y quizá ésta última sea la peor porque queda oculta, pero…`poco a poco va reforzando en el fuero interno lo que cualquier día se manifiesta de forma explosiva hacia los demás.
    También pienso que puede tener algo que ver con el post de Itziar sobre la envidia.
    ¿No tendrán algo que ver estas formas de violencia con la envidia?
    Un abrazo, Javi

  2. David Gonzalez

    Estimado Javier,agradezco mucho tu comentario y creo que no te equivocas en absoluto al afirmar que se trata de una posible manifestación de la envidia, además, de mala educación al hablar a alguien de esa forma tan despectiva.No necesaria por otro lado, ya que se pueden utilizar otros recursos para hablar sobre la valía de los demás.
    Un abrazo

  3. Pingback: Inteligencia Emocional » Regulación emocional: Un alto en el camino

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