Inteligencia emocional

Cómo poner límites

Éste es uno de los temas escabrosos y difíciles en la educación de cualquier persona en edad escolar. Sin duda incómodo, el hecho de poner límites de forma consistente a alumnos, o a los propios hijos, no deja de ser algo fundamental para su formación como personas.

Los límites dan seguridad y referencias para los chavales y marcan una estructura que es imprescindible para desenvolverse en el mundo social actual y el del futuro. Hoy quiero poner en negro sobre blanco algunas pautas que pueden ser de ayuda. Partimos de la base de que las personas al cargo de la educación están implicadas en la misma, es decir, se involucran personalmente en el crecimiento de sus alumnos o sus hijos.

Hemos hablado muchas veces de los límites y de cómo regular las emociones adversas que pueden provocar y no quiero repetir ciertos conceptos, pero para resolver un conflicto, hay que quedarse en él, no huir o abdicar por miedo o inseguridad. Si lo hacemos, quien tenemos delante (que en el fondo está más desorientado que nosotros) se sentirá sin estructura, solo y necesitará hacerse el fuerte para sobrellevar la situación desconocida.

Por esta razón, todo comienza por una actitud: la implicación.

OBSERVAR el cuerpo del otro, si está tenso o no, qué me dice. ¿hay miedo, enfado, frustración?

AYUDAR A DETENERSE. Cuando la emoción es intensa, los niños o los chavales necesitan que alguien o algo las ayude a detener la inercia fisiológica de la agitación para poder pensar con claridad (lo que digamos o lo que nos digan en un estado de alteración, simplemente no nos llega).  Para ello necesito regular mi propio enfado o miedo a que mi límite sea desafiado y creer en lo que quiero enseñarle, necesito ser asertivo. Otra opción es sacar a la persona de la situación para que se tranquilice (como sacar fuera de clase, pero acompañado, no simplemente como una expulsión). Pero lo más importante en este primer momento es preguntar. Antes de interpretar lo que pasa por su mente, puedo decir veo que estás enfadado, ¿qué es lo que te molesta tanto? Espera, no te estoy entendiendo, explícame qué te pasa.

Todo esto son maneras que ayudarán a la persona a reducir su intensidad emocional y poder empezar a pensar. También será un modelo de cómo manejar situaciones emocionalmente intensas.

ABRIR EL DIÁLOGO. Esto no significa dar la razón, pero como en el apartado anterior, si no sé lo que le enfada, molesta o entristece, no voy a poder ajustar mi respuesta. La empatía y la escucha sincera es importante. Aquí ayuda dejar a un lado los decibelios en la voz, la escucha ha de ser tranquila, segura, aunque quien tengamos delante esté fuera de sí. En ese caso, los gritos no son otra cosa que un intento de impactarnos, de cambiarnos.

Ser capaces de llevar un diálogo así es difícil, no hay duda, pero es fundamental que, a pesar de no llegar a un convencimiento del otro, la postura haya sido serena y dispuesta a la escucha genuinamente (si nos escuchan sinceramente es más difícil seguir gritando).

ACCIONES. Bien y al final ¿qué hago? ¿tengo que dejarle salirse con la suya o no? Bueno, esa es una elección que nadie puede tomar, más que quién está en la situación. Pero si en el diálogo anterior he encontrado algo que tiene sentido en las peticiones ajenas, puedo negociar y flexibilizar mi intención inicial; sin embargo, si creo que tengo que mantenerme, de forma respetuosa, me reafirmo en mi intención inicial, explico el porqué de mi acción y hago lo que haya pensado.

Dicho así parece sencillo, pero muchas veces es difícil, desagradecido y deja mal sabor de boca, pero poco a poco, con nuestra actitud consistente, conseguiremos algo más que hacer que nuestros hijos lleguen a la hora a casa, o que hagan sus tareas en clase, conseguiremos que vayan aprendiendo a gestionar situaciones difíciles.

¿Usted qué opina al respecto?

4 pensamientos sobre “Cómo poner límites

  1. kepa

    Hay un libro muy practico y facil de leer donde se ensear a solucionar este y muchos otros problemas en la familia: “Inteligencia emocional en la familia” de Barrutia, os lo recomiendo.

  2. Arantza Echaniz

    A mí lo que me pasa muchas veces, especialmente con mis hijos, es que yo misma no me detengo y entro en una espiral que no suele acabar bien.

  3. Pingback: Inteligencia Emocional » REGULACION EMOCIONAL PRÁCTICA para Nosotros y Nuestros Hijos

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