Inteligencia emocional

El valor es la persona…

… o las personas son el activo más importante de la organización, o las personas son nuestra principal fuente de ventaja competitiva o trabajamos con modelos de transformación empresarial basados en las personas o tantas y tantas formas que se están empleando últimamente en conferencias, discursos institucionales lemas organizacionales y demás foros en los  que se habla de empresa de situar a la persona en el centro del devenir económico… sin embargo… cada vez creo menos en ese discurso… o mejor dicho… cada vez creo más en él pero me da la sensación de que se está devaluando de tanto usarlo en la prédica y tan poco en la práctica… me da pesar, o quizás temor, de que se esté desvalorizando algo que es vital para nuestra sociedad, para nuestras organizaciones e instituciones y sobre todo para nuestro futuro.

Es la sensación que tengo después de estar y hablar con diferentes personas en diferentes entornos de la sociedad, es que esta idea se está quedando solo en el discurso. Digo esto porque muchas organizaciones que acuñan esta idea como lema de trabajo en estos tiempos de crisis se están refugiando en sus antiguos “cuarteles de invierno” representados por la forma taylorista o weberiana de manejar su empresa… ordeno yo y obedeces tu porque para eso tengo el poder y te pago. Organizaciones que a la menor de cambio hacen valer no ya la inteligencia emocional que aprenden en los curso de formación sino la “razón de empresa” que sigue siendo “hay que hacer lo que yo diga porque para eso tengo el pode”r. Empresas que están siendo más que cicateras a la hora de hacer contratos, de pagar lo que corresponde a las personas por el trabajo que realizan, de reconocer sus méritos no solo dando una palmada en la espalda sino reconociéndolos económicamente o con algún tipo de mejora laboral; de hacer contratos fijos en lugar de contratos de becarios o mileuristas. Organizaciones que mienten pero que siguen diciendo… lo mejor activo que tenemos son las personas.

Quizás el problema es que sigue habiendo diferentes tipos de personas… algunas que valen y por lo tanto son realmente el objetivo de este lema y seres humanos que son antes medios productivos, o fuerza de trabajo, o asalariados en lugar de personas adultas que pueden contribuir con su fuerza, con su intelecto y con su emocionalidad al desarrollo de sus organizaciones. Personas que piensan y otros  que hacen,  personas que saben y personas que deber responder a las arengas de los que saben, personas que tienen poder y otras que solo tienen que obedecer y respetar su poder… porque así tendrán para comer e irse de vacaciones a la Rivera Maya…

Sin embargo, nos seguirán hablando se sociedad el conocimiento, de creatividad, de innovación, de cambio organizativo, de emprendizaje,  de liderazgo, de transformación empresarial, de organizaciones que aprenden, de organizaciones emocionalmente inteligentes, quizás el último eufemismo empresarial… de transformarnos nosotros, los trabajadores, los y las obreras para que todo lo demás no cambie. Porque el valor es SU PERSONA y no las personas que tienen a su alrededor, o mejor dicho, a las personas que están por debajo en el escalafón jerárquico. Innova tú para no tener que cambiar yo, se creativo para que la creatividad no llegue al concepto de poder y propiedad; transformate tú para que yo no tenga que hacerlo; emprende, ejerce el liderazgo, desarrolla el conocimiento organizativo, se emocionalmente inteligente para que, en el fondo, las cosas no cambien y sigan siendo importantes los que se consideran más personas que los demás.

En un post de una gran amiga mía leía el otro día que OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES. Estamos en un cambio de era más que en una era de cambios y hay cosas que no podemos permitir que se devalúen por la facilidad con la que se dicen y la dificultad con las que se realizan. No podemos quedarnos con el discurso sino que hay que demostrarlo y más cuanto más puntera, institucional o pública sean las organizaciones de donde salen estas consignas. No podemos defraudar a las personas que están creyendo en esta  idea diciendo una cosa y haciendo otra porque los trabajadores, aunque parezca que ya no quedamos diluidos voluntariamente en esta entelequia en la que ha terminado convirtiéndose la mal llamada CLASE MEDIA, porque ellos, porque nosotros, estamos más que preparados por la biología y por la biografía para detectar el engaño, la manipulación de los que nos mandan, de los que nos dirigen y si eso ocurre, la posibilidad de cambio, de mejora, de incrementar nuestro bienestar a partir de un incremento de la competitividad territorial contando con el esfuerzo de todos, con su cuerpo, con su mente, con su corazón y con su espíritu habrá fracasado.  No podemos pretender poner por delante la inteligencia emocional dejando de lado la inteligencia moral.

Necesitamos más práctica y menos prédica, necesitamos menos arengas y más ejemplos, necesitamos más verdades y menos manipulación porque la verdad, es que el principal valor que tienen nuestras organizaciones, como no podía ser de otra manera, son las personas… somos todos nosotros.

¿Usted qué opina al respecto?

4 pensamientos sobre “El valor es la persona…

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  2. Arantza Echaniz Barrondo

    Querido Roge, no puedo menos que suscribir todo lo que dices. “El valor es la persona” es el lema de mi universidad, en la que me formé y en la que ahora “formo” a otros. Muchas veces, ante determinadas situaciones, dicho lema se clava como un puñal porque el discurso va por un lado y las obras por otro. Sin embargo, paradójicamente, si en algo creo y por algo salgo adelante es porque “el valor es la persona”. Yo seguiré como Sísifo empujando la enorme piedra colina arriba…

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