Inteligencia emocional

En cualquier latitud del planeta…

Quedan pocos días para que expiré 2009 -por cuarta vez consecutiva- quien gobierna en las alturas nos ha permitido enviarles nuestro tradicional mensaje.  El año que poco a poco languidece, más allá de su falta de tacto en lo social, nos descubrió el rostro de la esperanza justo cuando la noche de los tiempos acicalaba las bases de la identidad natural.  Oculto tras una segunda cosecha de cansancio, entreguismos inaceptables, prudencias estériles que suicidan al espíritu, extremos verbales y atenuaciones trashumantes; la esperanza surgió en la imprevisión, curiosamente en los accidentes de la comunidad.  Por primera vez en una década, que ya termina con la llegada de 2010, el fantasma de la carencia aparece en los cuadros cotidianos de una sociedad anestesiada por el consumismo exacerbado.

Ya hizo velas para el océano del recuerdo nuestro 2009, dejando una poderosa estela indeleble de lecciones.  La navegación fue inclemente.  Las condiciones del viaje agotaron prematuramente las provisiones de valentía, justo cuando una marejada de primitivismo arreció su furia sobre el delicado casco de la urbe.  La navegación, plagada de monzones viciosos, obligó a guarecernos de las salpicaduras de las terribles aguas de la indolencia con aquellos que vieron esfumarse en un instante el trabajo de años, la envidia o la superficialidad.  Pero, a pesar del temple marchitante de una secta que no ha aprendido el buen arte del gobierno (fosilizada en la enmienda de 2009), a pesar de las sensaciones amargas y las desilusiones, logramos atracar en puertos más favorables con la experiencia invaluable y la interioridad; esta vez, no sólo uno, sino varios a lo largo de la geografía costera.

Prestos ahora para continuar el reto de navegar el 2010, a la voz de “tolle moras, semper nocuit diferre partáis”, de pronóstico tedioso por muchos y sin la ingenuidad mórbida; es ahora más importante hacernos a la mar pues no es tiempo de quedarnos en tierra como marineros cansados.  Nadie de espíritu libre y trascendente, ambicioso de la excelencia, puede contentarse con los placeres temporales del puerto, su alacena exhuberante y la taberna.  Otros nortes conspiran para seguir adelante en ese infinito océano del corazón humano.  Hay que continuar luchando, amando y esperando.  Cada navidad y año nuevo que la humanidad celebra, es una oportunidad incalculable para dispersar la noche y los sueños de olvido.

Para este próximo año 2010, campanada que inicia la segunda década del siglo XXI, elevamos nuestros mejores votos para que desde la Divina Providencia las bendiciones nos colmen a todos y reconforten el ánimo.  Que todos los proyectos –viejos y nacientes- logren superar la fase de embrionaria, las inclemencias de los contratiempos, las modas del momento y la siempre asechante fantasía de la improvisación o el <mañana veremos>.  Y desde lo alto, el Creador sabrá ayudarnos con los buenos alisios de la voluntad, un brillante sol de la fe y un horizonte de hermosísimos crepúsculos del porvenir.

Feliz Navidad y próspero año nuevo 2010.

Un pensamiento sobre “En cualquier latitud del planeta…

  1. Ricardo García

    Hola Arantza.
    Muy interesante tu mensaje. Por momentos me pareció estar leyendo un poema en prosa.

    Te comparto mi post de navidad y año nuevo.

    La idea de la lista de objetivos, se deriva de la pelicual “Antes de partir” o “The Bucker list”. Es una idea fabulosa, porque a lo largo de nuestra vida, hemos pospuesto cosas que eran importantes para nosotros.

    ##

    “Estamos en el momento preciso para analizar…

    para evaluar…

    para darnos cuenta de que la vida es solamente una…

    de que la vida es hoy, porque hoy estamos vivitos y coleando.

    No importa cuántos años cumplimos en el 2009, importa que tan felices lo pasamos, que tanto lo disfrutamos, cuanto aprendimos, como cambiamos, cuanto crecimos como personas.

    Contemos cuantos abrazos dimos, por las razones que sean, siempre es bueno regalar un abrazo y una sonrisa (por navidad, por fin de año, por los reyes, por la primavera, por el día de tu santo, por los cumpleaños, por los éxitos, por el día del amor y la amistad, hasta por los no cumpleaños – estos son como 364 abrazos).

    Contemos las risas, los festejos, los buenos momentos, los buenos deseos.

    Mis mejores deseos:

    Que tengas mucho amor en tu corazón, hasta para repartir, empezando por ti mismo(a).

    Que vuelvas a creer en la magia, en esa magia de las personas que hace que todo sea posible.

    Para el próximo año 2010:

    Te invito a hacer una lista de las cosas que quieres hacer el próximo año.

    No se trata de las buenas intenciones, ni de los propósitos de siempre. Se trata de las cosas que te gustaría hacer, antes de dejar este mundo, esas cosas que por alguna razón, se quedaron pendientes en tu vida.

    Que sean cosas reales, posible, que signifiquen mucho para ti.

    Esa será tu lista de objetivos para el 2010.

    Para lograrlos, solo te necesita a ti mismo y la decisión de llevarlos a cabo.

    Mientras estás vivo, tienes tiempo. Todo el tiempo del mundo. Dedica el tiempo necesario para tu objetivo.

    Tienes la capacidad para generar el dinero que necesitas. Separa el dinero que requieres para tu objetivo.

    Lo más importante.

    No esperes a llegar a la meta para disfrutarlo, también disfruta el proceso. En el proceso es donde está el aprendizaje.

    Cada vez que logres uno de tus objetivos, disfrútalo al 100%, hasta la última gota, hasta el último momento.

    Ponle palomita en la lista y pasa al siguiente.

    Tus deseos se van a cumplir, solamente si tu quieres. ¡por favor, quiere! ¡hazlos realidad!

    Los milagros existen, pero vienen en paquetes pequeños, por eso hay que estar muy atentos para verlos.

    ¡Feliz Navidad!, ¡Feliz año nuevo!”

    Atentamente

    Ricardo Garcia Morales, desde Coatzacoalcos, México.

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