Inteligencia emocional

Desarrollo de la Inteligencia Emocional

Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE), de su formación, pienso que generalmente no sabemos muy bien de lo que estamos hablando, o por lo menos es lo que me pasa a mí. Ese es el motivo de este post, presentar un desarrollo lógico de este constructo hipotético que todavía es la Inteligencia Emocional y que nos permita el perfeccionamiento de las competencias socio-emocionales.

El primer paso para formar en competencias socio-emocionales deberá estar encaminado a conocer los mecanismos cerebrales que subyacen a las emociones y sentimientos y que provienen de nuestra filogénesis, de la evolución de nuestra especie. La programación evolutiva es la que pone las emociones en marcha, pero después somos nosotros los que llevamos las riendas. […] Podemos empezar por explicarnos el primer eslabón de la cadena: el desencadenamiento de reacciones emocionales predeterminadas por acción de estímulos naturales o adquiridos. […] Precisamos ir más allá de la evolución para entender las emociones, pero deberíamos hacerlo entendiendo su participación, no pasándola por alto” (LeDoux, 1996: 198).

A continuación, tendremos que utilizar un método que nos permita identificar, usar, comprender y gestionar las emociones, o lo que es lo mismo, desarrollar lo que algunos autores definen como Inteligencia Emocional, para después iniciar el desarrollo de las competencias emocionales. Para ello, es conveniente plantearnos un sistema basado en las investigaciones de Mayer, Salovey y Caruso que entienden la inteligencia emocional como un modelo puro de desarrollo de una inteligencia, sin tener en cuenta el desarrollo de competencias emocionales asociadas a otros ámbitos de la vida. Esto nos dará un marco básico competencial ligado a la IE que generará unas competencias emocionales básicas o metacompetencias como son  la conciencia de uno mismo, autorregulación,  automotivación, empatía y las habilidades sociales propuestas por Goleman (2004) o la conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, habilidades sociales y habilidades de vida y bienestar de Bisquerra y Pérez (2007).

Finalmente, deberemos aplicar lo aprendido, la identificación, uso, comprensión y gestión emocional para generar el desarrollo de competencias socio-emocionales asociadas a este modelo puro de inteligencia, un ejemplo son las ya citadas conciencia de uno mismo, autorregulación,  automotivación, empatía y las habilidades sociales, para posteriormente entrar en modelos mixtos competenciales que dependen o parten del incremento de la Inteligencia Emocional. Entre esos modelos de competencias destacar los referidos a la educación emocional de Rafael Bisquerra y Nuria Pérez (2007),  los de competencias laborales de Daniel Goleman (2004), las competencias de liderazgo de Goleman, Boyatzis y McKee (2004), o los de rasgos de personalidad de Reuben Bar-On.

Estos modelos tienen objetivos distintos pero todos parten de la misma idea: el desarrollo de la inteligencia emocional, o percepción, uso, comprensión y gestión de las emociones, como elemento principal para conseguir el desarrollo de las competencias emocionales propuestas por cada autor. Por lo tanto, en un primer estadio deberemos desarrollar la IE, para luego generar la metacompetencia emocional (conjunto de competencias que nos permitirán desarrollar mejor otras competencias) formada por conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, habilidades sociales y habilidades de vida y bienestar de Bisquerra y Pérez (2007) u otros como los de Goleman, ya citado, o los de Boyatzis  y MaKee (2006). Posteriormente deberemos utilizar esa metacompetencia para adentrarnos en el avance de los modelos de competencias socioemoconales adecuados a cada  entorno y objetivos, tanto los  educativos como los  familiares, laborales, sociales e incluso deportivos.

Con todo esto, quiero  terminar exponiendo la idea ya presentada por otros autores que indica que el desarrollo de la IE debería ser transversal a todo el proceso ya que, como toda inteligencia, tiene un componente evolutivo y se va dando en diferentes pasos sucesivos como ocurre con la inteligencia lógico-matemática o la lingüística. Los planes de formación para este tipo de competencias emocionales considero que deberían seguir este marco de desarrollo, empezando siempre por el componente neurofisiológico de las emociones: conocer para entender.

Y con esta reflexión les dejo, no sin antes agradecerles su atención y pedirles, cómo no,  que comenten qué es lo que les parece este escrito y contesten, si lo consideran oportuno, la siguiente pregunta.

¿Cómo desarrollarían ustedes las competencias emocionales?

Bibliografía:

BISQUERRA, Rafael, PÉREZ, Nuria (2007). Las competencias emocionales. Educación XXI, 10, 61-82.

BOYATZIS Richard y MCKEE Aniee (2006): Liderazgo Emocional. Barcelona: Ediciones Deusto

CARUSO, David y SALOVEY, Peter (2005). El directivo emocionalmente inteligente. Madrid: Algaba.

GOLEMAN, Daniel (2004): La práctica de la inteligencia emocional. Decimoséptima edición (primera edición1999). Barcelona: Kairós.

GOLEMAN, Daniel;  BOYATZIS, Richard y McKEE, Annie (2004): El líder resonante crea más. El poder de la inteligencia emocional. Barcelona: Plaza & Janés.

LEDOUX, Joseph (1999). El cerebro emocional. Barcelona: Ariel/Planeta

11 pensamientos sobre “Desarrollo de la Inteligencia Emocional

  1. Arantza Echaniz Barrondo

    Yo empezaría por mirar mucho hacia dentro para depués observar a los demás y todo ello sin juzgarte y sin juzgar, sin ‘machacarte’ ni agobiarte, con la única intención de aprender.

  2. Julia Carrasco

    Hola,
    Todos buscamos métodos, sistemas y así nos tranquilzamos. Lo que necesitamos cada uno de nosotros es llegar a tener conocimiento propio y, ” este” conocimiento no se adquiere leyendo o convitiéndose en un erudito sobre el tema.
    No, se obtiene, leyendo de instante en instante el libro de la vida que es uno, comprediémdose, sintiendo sin etiquetas, observando las cosas que nos esclavizan, lo condicionados que estamos…..es el único libro válido y lo escribimos todos los diás, hay mejor método de aprendizaje? y nos damos cuenta que apenas le prestamos atención? Tal vez lo que nos falta es la pasión por descubir qué o quién somos, y vamos a lo fácil ¿ que dice el gurú de moda?

  3. josetxo

    Huye de todas las formas de la mentira. Calla si es necesario. Nunca te priorices y paga siempre con la misma moneda que recibes. Sé humilde con los humildes y feroz con los feroces. Si así lo haces quienes no saben de ti no podrán comprenderte. No te importe. Serás fuerte y tendrás siempre el amor de los que te conocen. El resto es consecuencia.
    Rogelio, un abrazo.

  4. josetxo

    Lee tu respuesta a mi comentario. Imagina ahora que ese mismo comentario te lo ha realizado alguien al que quieres o al que admiras. ¿Hubieras utilizado los mismos términos?. Mi bien querido Rogelio, te ruego hagas la prueba. Estoy por asegurarte que te notarás emocionalmente inteligente. Quizá todo se compendia en esto tan sencillo. Saludos y que tengais un buen día.

  5. ALFREDO SANCHEZ ZAMUDIO

    si se puede dearrollar mayor inteligecia emocional manteniendo la gente ocupada en lo productivo y en la recreación

  6. Pingback: Amar lo que hacemos : Inteligencia Emocional

  7. josetxo

    La IE ni es una forma de la inteligencia ni es el origen de nada. No es más que una consecuencia de modo que cada uno de los estadios de la emocionalidad (desde el emocionalmente estúpido hasta el emocionalmente inteligente) es el producto de una de entre las múltiples formas de ser o más precisamente de estar siendo. Consecuentemente los intentos de lograr vías de mejora de la emocionalidad que tengan su origen en la IE necesariamente darán como resultado caminos in-tran-si-ta-bles.
    Por lo demás Yovanni no debemos esperar discusiones interesantes. Las creencias no admiten discusión, exigen creencia. Que tengais un buen día.

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