Inteligencia emocional

Del propósito al Objetivo (II)

Días atrás comentábamos en este mismo blog aquel plan de convertir aquellos deseos o propósitos en firmes objetivos – o proyectos según su dimensión-; ¿cómo va la cosa, habéis seleccionado ya cual va a ser el destino?. Suponiendo que ya hemos fijado el punto de partida y el de llegada, hablábamos de formular el objetivo a modo de logro, enunciando qué es eso que queremos conseguir; seguidamente, recordábamos que dicho objetivo debía de ser auto-mantenido, es decir, que aunque indudablemente nos afecta lo que sucede a nuestro alrededor, el objetivo depende en gran medida de nuestra actitud y de nuestros actos –compromiso y responsabilidad-.

El siguiente paso corresponde al proceso mismo de las tareas a realizar: tanto si hablamos de ir al gimnasio por lo menos tres veces por semana, como de no perder los papeles al estar en desacuerdo con nuestra hija, se trata de fijar qué haremos y en qué circunstancias. Ciertamente, los desacuerdos o conversaciones en familia no son, por lo general planificados, pero sí podemos establecer qué postura adoptar o qué hacer cuando sucedan. O prepararnos para tomar alguna decisión complicada con ella.

Ese punto debe responder a preguntas como qué hacer, cómo, cuántas veces, y si fuera posible, incluso en qué horarios. Cuando, en grupos de formación hemos hablado de planteamiento eficaz de objetivos, hay personas que consideran este punto como “excesivamente formal, como si fuera de trabajo”. Ciertamente, no es necesario redactar un proyecto sobre ello, pero si es fundamental planificar estos puntos ahora citados; bastantes imprevistos hay ya, además de los altibajos de los ciclos de motivación, para que dejemos ese propósito u objetivo a merced de la improvisación. Es como si esa planificación nos ayudara a tomárnoslo más en serio.

El siguiente punto, muy importante también, es el del impacto que pueda crear nuestro objetivo; este aspecto es denominado por algunas corrientes como la PNL como ecológico. Cuando hablamos de ecología nos estamos refiriendo a proteger el entorno, a actuar desde la sostenibilidad. En otras palabras, hablamos de que nuestros objetivos no dañen el entorno como puede ser que pierda horas de sueño por ir más veces al gimnasio, o me relaje tanto en los desacuerdos con mi hija que desatienda otros aspectos, por ejemplo. Es indiscutible que algunas de nuestras decisiones van a afectar a quien nos rodea, pero hemos de valorar si es inevitable que así sea, si nos compensa, o si incluso es necesario que ocurra. Podríamos resumir como, la previsión del balance de pérdidas y ganancias de lo que queremos lograr.

Para acabar, el requisito indispensable de todo proyecto, plan, objetivo, intento de mejora o como lo queramos denominar: la valoración; en otras palabras, ¿cómo sabré yo que lo estoy consiguiendo? Ciertamente, muchos de los objetivos que nos planteemos no necesitan ni un minuto de pararse a pensar: simplemente lo hemos conseguido o no; o quizá lo estamos logrando a medias, o hay algo que está fallando … por eso es importante medir si el objetivo va por buen camino –si vamos valorándolo en el transcurso del tiempo-, o hemos llegado al plazo propuesto. En el mundo de la formación, en los Programas y proyectos de diferentes instituciones, etc escuchamos con frecuencia que hay una obsesión por las valoraciones; comprendo esta saturación de cuestionarios y cifras, pero claro está que lo que no se mide no sabemos hasta qué punto se puede mejorar. E igual sucede con nuestros objetivos: nos es válido para saber cómo va, dónde nos atascamos, dónde más podemos avanzar. Sirve, en definitiva para la revisión, confirmación de  nuestros logros, o necesidad de modificación.

Y a partir de ello, no nos queda más que iniciar ya la planificación en sí; o quizá lo habéis hecho ya, desde otras vías, pero vais camino de vuestros objetivos. Siempre que sea con conciencia y persistencia, tenemos el éxito más asegurado; por lo tanto, ¡ a disfrutar de vuestros logros !

¿Qué propósitos u objetivos reales y comprometidos habéis puesto o prevéis poner en marcha? ¿Qué obstáculos creéis que podéis encontraros? ¿Y de qué otra forma planificáis vuestros objetivos? Será interesante compartirlos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *