Inteligencia emocional

Educación responsable, para la prevención

Hace unos meses estuve en el Congreso de Inteligencia Emocional, y en uno de los stands encontré una pequeña guía titulada “Educación responsable: Guía de Andar por Casa”. Me llamó la atención, lo cogí y una vez en casa lo leí.

En estas líneas me gustaría trasladaros algunas de las cosas, sencillas pero esenciales, que pude leer:

La mejor forma de contribuir al bienestar, desarrollo y progreso de la sociedad es apoyar y facilitar la Educación. En el proceso educativo lo que deja huella no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se repite cada día y se convierte en hábito.

Las personas crecen aprendiendo a ser responsables, autónomas, competentes y solidarias cuando se les proporciona una Educación que tenga en cuenta aspectos emocionales y sociales. Y esa Educación de una labor de todos. Se compone de la suma de aportaciones que cada uno podemos ofrecer desde el papel que desempeñamos y desde el lugar que ocupamos. Todos tenemos algo que decir y algo que hacer; nadie puede hacerlo sólo.

Lo dicho hasta ahora parece obvio, repetitivo pero creo no hemos integrado el mensaje en su globalidad. Para pensar en ello os cuento la historia de “Todo el mundo”, “Alguien”, “Cualquiera” y “Nadie”.

Se pidió a Todo el mundo hacer un trabajo importante. Todo el mundo estaba seguro de que Alguien lo haría. Cualquiera podría hacerlo, pero nadie lo hizo. Alguien se enfadó porque era un trabajo de Todo el mundo. Todo el mundo pensó que Cualquiera podía hacerlo, pero Nadie se dio cuenta de que Nadie lo haría. Al final, Todo el mundo culpó a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho.

¿Qué os sugiere?, ¿tendemos a responsabilizar a los demás, cuando ni siquiera hemos asumido nuestra parte de responsabilidad? La Educación debe ser la píldora para la prevención  de los posibles riesgos y la  promoción de la salud    global de las personas.

Además, en la guía pude encontrar un listado de funciones básicas que debe desempeñar la familia, pero es totalmente  extrapolable a Educación y a los adultos:

  • Importancia de la normas para aprender a  enfrentarse a la frustración, para educarse en la responsabilidad,… para ello es importante que dichas normas sean claras y que vean que al cumplirlas su esfuerzo es reconocido.
  • La importancia de las relaciones afectivas mediante el reconocimiento emociones propias, expresión, muestra de cercanía, contacto y afecto
  • Importancia de la comunicación en la transmisión de valores y actitudes. En la comunicación efectiva es indiscutible saber escuchar, aprender a decir no, aprender a recibir y hacer críticas, y saber negociar
  • Importancia del ocio y del tiempo libre: aumentar sus relaciones sociales, fomentar intereses varios y saludables, hacerles sentirse seguros de sí mismos,…

¿Aunque esto  sea bueno para la educación de los niños,  no debería estar integrado también en los adultos para su propio bienestar?

5 pensamientos sobre “Educación responsable, para la prevención

  1. Arantza Echaniz Barrondo

    Por supuesto que debe estar integrado en los adultos. Como me gusta decir a mí en clase: “Nadie da lo que no tiene”… Hay que empezar por uno mismo, aunque parezca demasiado tarde.

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