Inteligencia emocional

Dibujar con el corazón

Una de mis costumbres “intelectuales” que me satisface muchísimo y que realizo con bastante frecuencia, es la de entrar en las librerías y perderme en ellas; perderme en busca de libros raros, extraños, insólitos, libros que me llamen la atención lejos de los best seller.

Me dejo llevar por la intuición, por las sensaciones y emociones que me producen el título de determinados libros.  A partir de aquí sigo un método sistematizado. Leo la sinopsis de contraportada. Leo la biografía del autor, el índice y después varios párrafos o frases del libro buscados aleatoriamente.

Entonces tomo la decisión de comprarlo o no.

Dependiendo que el libro me haya estimulado la creatividad, que me lleve a reflexionar, que me permita establecer alguna relación o conexión con los temas que me interesan, a nivel particular o profesional.

Lo que busco son serendipitys (creativas y emocionales). Los libros están llenos de ellos, por tanto, en las librerías hay millones de serendipitys. Recordando a Guzmán.

Pues bien, en una de estas incursiones, hace ya algunas semanas me encontré con una curiosa joya bibliográfica;  “Dibujar con el corazón”. Un método para sanar el dolor emocional y el sentimiento de pérdida a través de las Artes Expresivas. Su autora es Bárbara Ganim y está editado por Ediciones Obelisco.

La autora nos explica en él que el mero hecho de expresar con una imagen, en un papel,  cómo se vive un sentimiento doloroso ya supone iniciar la sanación del mismo a través del arte expresivo.

Se trata de implicarse con el corazón y no con la mente. El corazón siempre contesta con imágenes, no con palabras.

Si siempre reaccionamos frente al dolor de la misma forma, nos quedamos atascados en él.  El dolor emocional es un gran maestro, siempre que queramos estar atentos a sus lecciones.

Con frecuencia hablar del dolor nos hace sentirnos peor, pues nuestras palabras suelen estar cargadas de juicios de valor, de culpabilidad y pena, lo cual tiende a provocar ira, rabia, apatía y depresión.

El escritor James Pennebaker en su libro “Abrirse: El poder curativo de expresar las emociones” (Ed. Guilford, 1997) ya decía que la gente suele dejar de hablar de sus sentimientos precisamente cuando más lo necesita. La mayoría de nosotros los enterramos en el día a día esperando a que el tiempo lleve a cabo su labor mágica. El tiempo no sana,  y la sanación no es cosa de magia

Cuando utilizamos el arte para expresar emociones dolorosas, accedemos al dolor por medio de imágenes, el lenguaje interno del cuerpo-mente, en vez de hacerlo con palabras.

La imagen gráfica de una emoción nos permite ver los colores y formas que reflejan cómo el cuerpo siente esa emoción.. Nos hace percibir la naturaleza de nuestros sentimientos y el reflejo de éstos en el cuerpo, la mente y el espíritu. Ver una emoción representada nos libera de la oscuridad de los juicios y nos lleva a la luz del entendimiento.

El dolor emocional causa dolor físico. Al contrario que las palabras, que pueden agravar el dolor emocional, el dibujo libera el dolor.  Una vez liberado el sentimiento de dolor podemos dedicarnos a cambiarnos a nosotros mismos en vez de intentar una y otra vez cambiar a los demás.

Dibujar lo que uno siente es fácil, es rápido y da un resultado inmediato. Los dibujos clarifican lo que los sentimientos han intentado comunicarnos. Un dibujo está formado por imágenes, y las imágenes – que se forman en el lado derecho descerebro – son el lenguaje subconsciente interno cuerpo-mente, la forma de comunicación humana más primaria.

Cuando hablar es demasiado doloroso, unos simples trazos pueden sanar el corazón.

Este es un breve resumen de esta obra. Bárbara Ganim utilizó esta guía en talleres tras los sucesos del 11-S y nos muestra cómo unos simples trazos pueden ayudar a superar cualquier sufrimiento, ya sea motivado por una relación sentimental, la pérdida de un trabajo, una enfermedad, malos tratos, la muerte o cualquier gran cambio en la vida.

Es una herramienta ¡entretenida!, un programa estructurado en siete semanas.

Pero yo no me quiero quedar sólo en mostraros un libro y su contenido. Quiero compartir mi “pequeña experiencia”, mi puesta en práctica, mi “prueba piloto” de esta herramienta.

Aprovechando unos malos momentos, seguí los consejos de la guía y me senté a dibujar mis sentimientos, mis emociones, cómo las sentía en el cuerpo.

Ante una situación en la que me sentí atacado personalmente:

Solo, en silencio, con una suave y tranquila música de fondo, con los ojos cerrados, me dejé llevar por las sensaciones. Al cabo de un momento esto es lo que me sentí impulsado a dibujar.

Sentía flechas que se clavaban en el corazón, sentía una extraña sensación en el estómago, pero sobre todo me veía sin cabeza, sin poder pensar, sin pies. Con sensación de no poder moverme. Bloqueado. Desorientado. Sin escape

Comencé a sentirme crispado, no entendía el por qué de ese ataque hacia mí. No me veía merecedor del mismo. Pero no quería reaccionar de mala manera.

Decidí dejar pasar el tiempo, serenarme. Esto me llevó en una segunda fase a sentirme triste, me veía apagado como una planta mustia sentía el corazón dañado, arrugado.

Y finalmente, esto es lo que sentía, lo que me sentía impulsado a dibujar.  Metido en un entramado que me dificultaba el movimiento, la reacción, me producía un gran cansancio, cansancio emocional.

Bueno, no sé si realmente es una técnica eficaz o adecuada en todas las situaciones, yo no la he llevado con rigor ni tal como indica la autora. Ha sido un pequeño experimento, y sí os puedo asegurar que una vez hechos los dibujos me sentí mejor. Al menos era capaz de ver y percibir claramente mi estado emocional. Me sentí liberado.

¿Os animáis a experimentarlo y compartir el resultado?

¿Qué opináis de éste método?

6 pensamientos sobre “Dibujar con el corazón

  1. Arantza Echaniz Barrondo

    Javier, gracias por compartir no sólo el libro que parece interesante sino también tu experiencia y tus dibujos. A mí, la verdad, lo de enfrentarme a un papel y dibujar me da un poco de pánico. Creo que en el dibujo no he evolucionado desde que tenía 9 ó 10 años (lo digo porque veo como dibujan mis hijos…), pero dejo la puerta abierta a intentarlo. Lo que a mí sí me funciona es ponerme a escribir sin restricciones ni juicios…

  2. Fco. Javier Bárez

    Querida Arantza
    Bueno, ya sabes que lo miedos y pánicos hay que vencerlos, y todo es “entrenable”. Prueba y verás como la mano que se desliza por el papel. En esto no es lo importante la calidad del dibujo, sino el dibujo en sí, en él van plasmadas las emociones.
    De todas formas, cada cual tenemos un canal de liberación emocional y son todos buenos, y el de la escritura libre es fabuloso.
    Gracias

  3. Rogelio

    Javi… muy buen comentario… muy útil para cuando aprieta los dolores del alma y muy bueno para poder gestinar el dolor. Con Arantza coincido con agradecer la generosidad de compartir la experiencia persona y te alabo el gusto a la hora de componer el post… muy bueno y que va a “hacer escuela”. Un abrazo

  4. Fco. Javier Bárez

    Muchas gracias Rogelio por tu animoso y generoso comentario.
    En esto de las emociones creo que ese es uno de los “secretos”, ¿no?, compartir experiencias con generosidad y poder aprender juntos de ese “compartir”.
    Un abrazo
    Javi

  5. Maite

    Muchísimas gracias por la recomendación del libro.Soy pura emoción, asi es que fijate si te entiendo.

    La palabra COMPARTIR forma parte de mi vida diaria.Me encanta compartir!!

    Gracias por compartir tu sabiduria.

    Saludos May.

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