Inteligencia emocional

Inteligencia Emocional: este es el momento

La relación que mantengo con el ámbito organizacional me hace temer que el management esté volviendo a los “cuarteles de invierno”, “a las trincheras”.

El discurso institucional y académico de los últimos años apuntaba, y espero por nuestro bien que lo siga haciendo, a la innovación, a las organizaciones que aprenden, a la sociedad del conocimiento… y todo ello con un lema por bandera: el valor es la persona. Esta apuesta decidida que se ha plasmado en dotación económica para nuevas experiencias organizativas en muchas empresas, creación de organismos e instituciones varias que apoyan la innovación en cualquiera de sus variantes, en la generación de empresas y emprendedores, en nuevos modelos de gestión, en nuevas culturas organizativas, en nuevos estilos de liderazgo, en acciones de responsabilidad social corporativa, en cursos de formación y procesos de transformación empresarial esta apuesta, como decía, parece que se ha quedado ralentizada, parada, suspendida…. por la crisis.

“Bendita” crisis que para algunos ha sido la confirmación de que una forma de gestión basada en las personas es no es más que una utopía humanística que carece de fundamento. Que como hay que dirigir una organización es con mano dura, centrados en el control del gasto y de la productividad. Organizaciones que deben ser entendidas desde el supuesto  que las personas, los trabajadores, tendemos a ser vagos y que es mucho más rentable “apretarles las tuercas” en el trabajo, volviendo casi al control de tiempos, sea cual sea el sector de actividad, que contar con ellos con su fuerza, con su mente y con su corazón para poder salir de la crisis.

Hemos vuelto de una forma rápida, contundente, y estoy convencido que para muchos jubilosa, al ordeno y mando, a la frase “y si no te gusta ya sabes donde tienes la puerta”, “y me puedes dar las gracias por tener un trabajo”, “porque yo sé cómo hay que dirigir esto y tú solo tienes que hacer lo que yo te digo” y todo aludiendo a la frase tan temida por mí… ES RAZÓN DE EMPRESA.

Razón de empresa y no emoción de empresa, procesos y no personas, jerarquía y no participación, burocracia y no adaptabilidad y flexibilidad,  autocracia y no liderazgo compartido, órdenes y no gestión del conocimiento, departamentos de recursos humanos en lugar de desarrollo de personas… y todo porque estamos en crisis, porque “tenemos que sobrevivir”.

¡Claro que tenemos que supervivir!, pero si hemos postulado en los últimos años por la necesidad de cambio, por modelos de transformación organizacional basados en personas, por la gestión del capital humano, social e intelectual, por la participación y el trabajo en equipo, por la creatividad y por la innovación, por la igualdad y por la tolerancia, por un liderazgo compartido y por la responsabilidad social corporativa, por la Inteligencia Emocional, y si hemos apostado por ello ¡por qué no lo hacemos ahora de forma más decidida si cabe!

Este es el momento. Vivimos  con el anhelo de “estar como antes” en nuestra economía cuando precisamente ese modelo económico ha sido el que ha provocado la situación actual. Queremos volver al pasado cuando éste ha sido el que nos ha conducido al presente y volverá a la actualidad en el futuro y sin duda lo vamos a conseguir si seguimos haciendo lo mismo. Cambiar es lo único que nos queda y seguir el camino por el que habíamos apostado para poder seguir siendo competitivos, para poder hacer de nuestro mundo un lugar más humano, para vivir y convivir, para avanzar sosteniblemente.

Este es el momento para poner en práctica la participación, el liderazgo, los modelos de transformación basados en personas, para desarrollar y aplicar la inteligencia emocional en nuestros entornos sociales y utilizarla inteligentemente. Es la hora de poner en práctica todo lo que se ha estudiado y difundido y todo para poder supervivir. Son tiempos de utilizar las técnicas clásicas de gestión empresarial, ¡sí… todo el control y análisis que sean necesarios!, para que junto con las nuevas formas de gestión y procesos empresariales podamos salir de la crisis con más fuerza que antes y preparando un futuro diferente al que se nos avecina si seguimos haciendo más de lo mismo.

Taylor, Fayol, Ford, Weber tuvieron su tiempo… los nuestros son otros. Este es nuestro momento de cambio y de apostar por él. No nos quitemos la ilusión de futuro. Apostemos por las personas, por su razón y su emoción para ser más éticos y competitivos… porque este es el momento de hacerlo… no nos echemos atrás. Me quedo con la esperanza que proveen las empresas de nuestro entorno que, pese a la crisis, siguen confiando en sus trabajadores.

¿Su opinión?

7 pensamientos sobre “Inteligencia Emocional: este es el momento

  1. Pingback: Ignacio Quintana Esc

  2. Pingback: Maria Moreno Rivas

  3. Pingback: El guía de vidas

  4. Almudena

    Totalmente de acuerdo! Suscribo todas y cada una de tus palabras, añadiendo que se debe incidir en la necesidad de tener en cuenta valores digamos, menos masculinos, donde la separación entere familia y trabaja era absoluta, en todo este nuevo modelo de gestión empresarial, es fundamental la visión de conciliación de vida personal y laboral, y digo personal porque no solo debe ser familiar, asi como la necesidad de incorporar y sobre todo, creer el la Responsabilidad Social corporatia de las empresas. Un abrazo

  5. Hugo

    Estoy deacuerdo con lo que dices. He estudiado el enfoque que da a una empresa la Inteligencia Emocional y creo que se queda corto en el aspecto humano.
    He creado un movimiento, muy simple, cuyos videos se pueden ir viendo en youtube, que enfocan aun mas en la necesidad de cambio que existe en esta sociedad.
    Diria incluso que hay que buscar desde la empresa a quien puedes ayudar y que puedes recibir a cambio, ademas de ofrecerle una retribucion economica por la actividad que vaya a realizar en la empresa que lo contrata (el contrato laboral actual se queda corto, ya que solo intercambia dinero por trabajo, cuando la relacion entre la persona y el empleado debe ir más allá).

    Esto es solo el comienzo del cambio, la crisis ha sido el detonante y entre todos tenemos que cambiar la sociedad.
    Yo aporto mi granito de arena con el “Movimiento Shuiya”, el cual espero que dé que hablar.
    (https://www.youtube.com/watch?v=fnO1fhwlRgk)

    Shuiya tio, shuiya.

  6. Pingback: Mónica Silva

  7. josetxo

    Desde hace una década vivimos tiempos de regresión a la ferocidad al punto de que hoy tenemos el dudoso honor de ser, formar parte y pertenecer a la sociedad más cobarde de la que tenemos recuerdo. Son nuestro silencio y el abandono que estamos haciendo de los que se hallan en posición de debilidad los que otorgan impunidad a los feroces que utilizan los puestos de responsabilidad para priorizarse y especular con nuestras primeras y más perentorias necesidades. Y no es de recibo la crítica a los feroces. A fin de cuentas son lo que la mayoría anhelamos ser y consecuentemente ningún discurso dispone de poder alguno…
    Estimado Rogelio. Lo mismo que el aumento del acoso escolar y laboral, la crisis es una consecuencia más de la pérdida de valores a la que desde hace tanto tiempo estamos asistiendo. Y no es cierto que el proyecto esté siendo atacado por la crisis. Se está desmoronando como se desmoronan los sueños y no precisamente porque se haya perseguido una utopía sino porque se ha errado el tiro. Las empresas prosiguen deseando contratar dirigentes emocionalmente inteligentes, mujeres y hombres valientes. Y la cuestión es si hoy es posible crear una escuela de hombres y mujeres que han desterrado la mentira de sus vidas… Este y no otro es el reto. Saludos y que el camino os sea propicio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *