Inteligencia emocional

¿Qué hay de nuevo viejo?

Por Rogelio Fernández Ortea

Hace un tiempo que leí un comentario a un post de este blog que me dejó preocupado y por eso me quiero ocupar de ello. El comentario creo que lo firmaba Josetxo, y lo que decía, más o menos, era que en este blog no se estaba aportando cosas nuevas y que daba la sensación de que llevábamos un tiempo dando vueltas a lo mismo… y creo que nole faltaba razón.

En este tiempo que llevamos hablando de la Inteligencia Emocional (IE), se han postulado en él muchas opiniones, algunas certezas, algo de divulgación científica, muchas experiencias, informaciones pero, en este tema, y como decían los dibujos animados, ¿qué hay de nuevo viejo? A esta pregunta, cuya respuesta no pretendo completar, por lo menos con garantías académicas, sí que me gustaría dedicar una reflexión.

Como he indicado, coincido con Josetxo en su apreciación… lo que tendríamos que definir es en qué momento se encuentra el desarrollo de la Inteligencia Emocional como constructo y en mi opinión, sus focos de avance se encuentran en tres ejes: neurociencias, proyectos de aplicación, medición.

En el mundo de las ciencias sociales, 20 años no es mucho tiempo para dar lugar a que su avance sea sustantivo. Por lo tanto, de lo que ha sido postulado desde que Mayer y Salovey y popularizado por Goleman no ha habido muchos avances, entiéndanme…. avances significativos. Tal es así que en algunos congresos de Inteligencia Emocional se pide que los ponentes eviten la parte del marco teórico debido a la repetición constante de las mismas ideas.

Por otro lado, los medios de difusión, como es este blog han cumplido con creces la función de divulgadores de los principios de la IE en los diferentes ámbitos donde su aplicación es de interés, como la educación, la empresa, el desarrollo personal, las familias o el ámbito socio-comunitario… programas como Redes son también un claro ejemplo de ello así como el gran esfuerzo que ha realizado la Diputación de Gipukoa a través de su Departamento de Innovación y Gestión del Conocimiento liderado por José Ramón Guridi al que quiero, desde aquí, desear una buena recuperación y al Consorcio de Inteligencia Emocional de Euskadi, liderado por Olga Gómez.

Con esto quiero decir que la parte más conceptual de la IE está, por el momento, suficientemente desarrollada y expuesta a la vista de las evidencias que se tienen pero,  ¿qué es lo que queda por hacer para que avance? Considero que los progresos que se están dando en el conocimiento del cerebro, de los sistemas neuronales que intervienen en la emoción y en la cognición, de la importancia de las emociones en la salud, de cómo se construye la mente humana, de la incidencia del inconsciente en nuestro comportamiento consciente, etc. van a determinar en gran manera la definición, delimitación y el desarrollo de la IE.

Otro elemento indispensable seráN los diferentes proyectos en los que se aplique la IE  y que necesitan, en muchas ocasiones, el apoyo de instituciones y administraciones públicas para poder llevarse a cabo hasta que las evidencias que salgan de ellos provean de los datos necesarios para comprobar científicamente los beneficios que la IE propone para personas y sociedades. Sea en la empresa, en la escuela, en la familia, o en la sociedad son necesarias un gran número de intervenciones para poder definir qué sistemas o metodologías de desarrollo son las mejores, qué es lo que mejoran, en qué grado lo hacen realmente y qué efecto tiene esto en las personas y grupos a largo plazo.

Muy relacionado con esto­­ está la medición de lE. Definir cuáles son las variables que más correlacionan con las diferentes modelos de IE (puros, de rendimiento, de personalidad, educación emocional, etc.) ayudarán a mejorar la propia definición de este constructo que si bien en sus inicios ha tenido una gran aceptación por la esperanza de mejora personal que prometía debe ser trabajando de forma científica para que de esa manera se comprueben sus postulados, se sistematice su desarrollo, se universalice su aplicación y se puedan confirmar sus efectos.

Estas son mis ideas, mi intención para ir profundizando en el estudio de la IE… pero qué opinan ustedes…

¿cuáles son los pasos que consideran tenemos que dar en el camino de la IE para su desarrollo y mejora metodológica?

4 pensamientos sobre “¿Qué hay de nuevo viejo?

  1. Lontzo

    Pues qué te voy a decir Roge. Que me parece un planteamiento muy acertado.

    La parte teórica, que ha convertido a este blog en una referencia mundial en el ámbito de la Inteligencia Emocional ha sido la base perfecta con la que construir este punto de encuentro, altavoz para iniciativas concretas (El Consorcio tiene su primer taller a finales de mes) y referencia para las novedades en torno a investigaciones sobre el comportamiento neuronal.

    Por parte de eitb.com tan sólo mostrar a tod@s l@s autor@s nuestro más sincero reconocimiento y gratitud, y nuestra disposición a ayudar en la difusión de la Inteligencia Emocional.

    ¡¡Ánimo a tod@s, que se os ve con renovados bríos !!!

  2. josetxo

    Mi bien querido Rogelio. Probablemente seguiremos discutiendo pero esto es lo de menos Me ha gustado saber que estás ahí.

  3. josetxo

    Quizá lo importante para este blog no es desarrollar el constructo sino vivirlo, caminar por él… y la cuestión, amigo Rogelio, es si es posible una idea capaz de lograr que el blog se translade a las familias, las escuelas, las reuniones de amigos…para conformarse como algo vivo, habitable e interactivo.
    saludos.

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