Inteligencia emocional

Una experiencia vital… y muy normal

Quería comentarles alguna que otra cosa en mi relación con el dolor y con la enfermedad.

En mi caso, que no soy más que un aprendiz de doliente con una artrosis degenerativa y algunas hernias, tengo que decirles que el dolor me ha abierto el corazón. En cuanto se me pasó la segunda crisis de dolor producida por la aparición de una hernia discal cervical, y después también de la primera crisis de desesperación y tristeza, me dio la sensación de que había conectado con millones de personas en el mundo, con la humanidad doliente.

También me dio la sensación de que no importaba que el dolor fuese físico o mental… era dolor… y ese dolor me estaba enseñando a vivir haciendo, como bien dijo mi gran amiga Adela, que se me abriese el corazón. Y una de las claves para ello ha sido mi relación con la Inteligencia Emocional, pueden estar seguros de ello.

Lo que me causó también mi relación con el dolor y de perder el bienestar físico fue un cambio en mis valores y prioridades, en lo que estaba enfocando mi vida. Fue una transformación que sentí como algo casi físico, notando en mis entrañas que algo estaba cambiando y que ese cambio estaba para perdurar… paré algo el ritmo de trabajo, mi cabeza se orientaba solo a lo que mi inconsciente le parecía más importante, estuve y disfruté más de las cosas importantes de la vida, de mi vida, mi familia, mis amigos, la naturaleza, mi trabajo… me encanta mi trabajo….

El dolor, la relación que tuve con él me hizo estar mejor emocionalmente… cunando pasó el dolor agudo, siempre cuando pasó la crisis de dolor. Lo digo con precaución, lo digo con respeto con el dolor del mundo, lo digo sin ganas de seguir teniéndolo pero lo digo agradecido por el crecimiento (quito esta palabra que no me gusta mucho ya que da a entender que debemos llegar a algo…), por el desarrollo vital que me ha permitido ver todo lo bueno que hay a mi alrededor… y por todo ello doy gracias… muchas gracias.

Martin Seligman ya decía en su libro La auténtica felicidad que la salud era algo subjetivo, que nuestra sensación de bienestar no dependía tanto de nuestro estado fíaico sino de nuestra sensación el mismo. También otro gran autor, Viktor Frankl, en su libro El hombre en busca de sentido, decía que al ser humano le queda siempre un último ejercicio de libertad personal, de responsabilidad: cómo tomarte las cosas que te pasan, darles un sentido.

En estos momentos estoy recuperándome con éxito de una exitosa operación (¡como ven no paro de tener motivos para dar gracias!)… y esas son algunas de mis vivencias que, estoy convencido, han sido las que les he relatado debido, como ya he comentado, a mi ya larga relación con la Inteligencia Emocional.

Pero como aprendiz de todo, incuso de vivir, tengo que confesarles que me está surgiendo el miedo de que el corazón se me cierre… pero eso será también… otra historia y en estos momentos lo importante son ustedes, su opinión.

¿Cómo relacionan ustedes el manejo de la emociones con el manejo del dolor?

3 pensamientos sobre “Una experiencia vital… y muy normal

  1. Lontzo

    Una abrazo Rogelio y muchas gracias por tus palabras. Creo que pueden ser de gran ayuda para las personas que sufren por una enefermedad, por la pérdida de un ser querido, por su situación laboral, …

    Me parece que u na cosa e sla teoría y otra la práctica. Quiero decir, que teorizar sobre la Inteligencia Emocional no sé si será fácil, pero loq ue tiene que ser muy dificil es aplicarse esa teoría a uno mismo.

    Eskerrik asko !

  2. Arantza Echaniz Barrondo

    Roge, pienso que no debes tener miedo a que se te endurezca el corazón. Hay experiencias que te ‘esponjan’ para el resto de la vida, y creo que conectar con la humanidad doliente es una de ellas. Cuando has vivido los límites y la vulnerabilidad ya no te sientes omnipotente, ya no puedes vivir al margen de los demás, ya no quieres hacerlo… Soy testigo de tu crecimiento, y creo que es imparable… ¡Sigue así!

  3. Paco

    Enhorabuena por tu intervención. Yo también sufrí mucho debido a una estenosis de canal lumbar, que me produjo una hernia de disco, de la que fui intervenido ahora hace ya 15 meses. El dolor también cambió toda mi vida. Actualmente puedo hacer ejercicio y, sobre todo, andar. Sí, andar es lo que más de menos echaba. Recuerdo que soñaba con poder pasear por la playa, y sentía incluso rabia que la gente no aprovechara algo tan bonito como caminar, salir de excursión, etc… Como bien dice el refranero, la salud sólo se echa de menos cuando se pierde. No obstante, me sorprende que algo que nos puede hacer tan infelices, no sea motivo de alegría una vez que ya nos hemos adaptado. Quizás se deba a que nuestro estado “natural” es de tener buena salud…

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