Inteligencia emocional

Días de nieve y otras miradas,…

 

Año de nNIEVEieves, año de bienes, dice el refrán. No es frecuente en nuestro amado país que caiga tanta nieve, al nivel del mar, durante tantos días seguidos,… es probablemente una excepción meteorológica que sin embargo, de vez en cuando “sufrimos” en esta agradecida tierra.

A pesar de las dificultades de movilidad que a todos nos hacen un poco de faena, es bien cierto que lo vivimos como épocas emocionalmente diferentes, épocas que recordamos, porque hacemos cosas diferentes, porque nos enfrentamos al día a día de modo diverso, nunca se nos olvida como cogimos a los críos y nos fuimos a la campa del barrio a tirarnos con los plásticos, o cómo veíamos a gente esquiando por las calles de nuestra ciudad,… y nos quedan grabadas muchas de esas imágenes,… curiosamente (o no) casi siempre evocándonos emociones agradables, a pesar de las dificultades que a veces nos produce el meteoro inesperado.

Porque tal vez, sólo tal vez, son días de dar un parón a la aceleración de nuestras ocupadas vidas, para mirar, para observar, tal vez son días en los que tenemos la suerte de ir lo suficientemente despacio como para apreciar otras cosas, que tal vez en los momentos corrientes, no somos capaces de ver. Tal vez la naturaleza nos da un toque de atención, sólo tal vez.

Me sorprendo estos días dándome cuenta del detalle de ese precioso caserío, delante del que paso todos los días y ni siquiera sabía que tenía unos bonitos colores, que contrastan con el blanco, que hoy veo alrededor, o esa pequeña montaña que rodea mi pueblo y que a fuerza de ver todos los días, había dejado de percibir en mi camino.

Durante estos días he tenido la sensación de percibir mil y una formas, texturas, colores, que me estoy perdiendo durante todos los días de mi vida, que son en muchas ocasiones de una belleza increíble y que en cualquier caso forman parte de mi ecología cada día y que gracias a este parón invernal, gracias a este temporal siberiano, frío, desagradable, difícil de llevar y que descoloca mi vida, que incluso en momentos puede irritarme porque no me deja hacer lo que tenía planificado,… me pone delante un mundo que aunque estaba ahí y siempre ha estado, hoy ha tenido matices diferentes. De algún modo hace que redescubra lo que ya conozco, lo que es una maravillosa sensación.

Y esto inevitablemente me lleva a pensar en cuantas cosas de las personas que me rodean me estoy perdiendo, cuantos matices, cuántos colores, cuantos cambios de luz y cuántos tonos, cuantas riquezas pasan todos los días por delante de mí, de mis ojos y me pierdo porque no me paro, porque no cae esa nevada que me hace quedarme y observar,… porque no tengo tiempo de admirar, de percibir, de aprehender todo eso que cada día pasa delante de mi vida…

¿Será necesaria una nevada interior de vez en cuando para pararnos y observar?

 

4 pensamientos sobre “Días de nieve y otras miradas,…

  1. Raul Rodriguez

    Hola Iñaki!

    Me ha parecido muy entrañable tu articulo…Gracias.
    Respondiendo a tu pregunta, no se si necesaria u obligatoria hacer una parada, ya no solo para observar sino también para respirar, oler, degustar… activar nuestros sentidos, como decía Stephen Covey “afilar la sierra” en este caso emocional y con ello poder resintonizar los sentidos hacia lo que es para mi por lo menos es lo mas importante, que es vivir y disfrutar de la vida. Que parece que a veces se nos olvida.
    Disfrutar como dices de los pequeños detalles, de cambiar el observador que llevamos dentro que nos empuja en una dirección y observar el mundo interior y exterior desde otro punto de vista.
    ¿como me vería si yo fuese la nieve que esta delante de mi, sabiendo que cuando llegue el calor voy a desaparecer? ¿a que dedicaría ese precioso tiempo?

    Un abrazo

    1. Iñaki Pérez Autor del artículo

      Muchas gracias Raúl, por leerlo y por tu comentario.
      Completamente en sintonia con lo que dices y muy interesante ese cambio de observador al otro lado de la mirada.
      Un abrazo!

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