Inteligencia emocional

¿Por qué nos cuesta cambiar? Mentes flexibles

Mentes flexibles, de Howard Gardner

¿Os sucede que cuando admiráis a alguien queréis saber más, leer más, entender de donde vienen sus propuestas y teorías? Pensando en el cambio, en la necesidad de una mente flexible para ser capaces de adaptarnos constantemente, he recordado mis notas y reflexiones acerca de las lecturas de textos de Howard Gardner, que quiero compartir con vosotros. En especial las suscitadas por el libro “Mentes flexibles. El arte y la ciencia de saber cambiar nuestra opinión y la de los demás”.

Muchas veces las energías parecen concentradas en cambiar a los demás y muy poco en nuestra transformación. Personas acostumbradas al cambio en un contexto buscan la permanencia en otro, ¿qué nos lleva a cambiar? ¿Qué nos hace cambiar de opinión?

Como dice Javi Riaño en una entrada anterior cambiar es un verbo que soporta mal el imperativo.

Berlin

Es fascinante comprobar el rigor en el trabajo de Gardner en una dilatada carrera , su capacidad divulgadora y cómo nos hace partícipes de su propia evolución y cambio mental, concepto objeto de esta obra.

El mismo es consciente de que su trabajo más reconocido, el de las Inteligencias Múltiples, del que ya hemos hablado en este blog, tiene muchas carencias, aunque no ha encontrado aún otra teoría integradora que la sustituya.

En Mentes flexibles el propio libro quiere ser una muestra de cambio mental. Está muy emparejado con el trabajo anterior de libros anteriores y observamos en Gardner el mismo esquema:

Parte de los casos de personalidades muy conocidas, en Mentes Creativas” estudia los casos de 6 creadores, y en Mentes líderes” sigue los pasos de 11 grandes impulsores, para contrastar, afianzar sus teorías y buscar patrones y modelos.

Me interesa la diferenciación entre líderes directos e indirectos, estos últimos, aquellos que influyen en los demás a través de sus avances científicos, estudios académicos y creaciones artísticas, entre los que se encuentra el mismo Gardner.

Además de conceptos repetidos de sus anteriores obras, cobra importancia en este libro al poder de las primeras teorías, como desde la infancia tenemos un mapa, una manera de percibir el mundo, y por ello señala que si el cambio se quiere provocar en una población muy heterogénea es a esa mente de 5 años a la que tenemos que dirigirnos.

El cambio mental supone la transformación de representaciones mentales, los esquemas con los que percibimos el mundo. En un momento en que las emociones han dejado de estar desplazadas y han pasado al primer plano nos hacen falta mapas, modelos explicativos, guías en esta nueva ruta. Me gusta como ejemplo la propuesta de  el mapa de las emociones citado por Roberto Lopez. 

Gardner nos dice que es muy diferente Liderar el cambio frente a una población heterogénea y Liderar el cambio en una organización, una institución, donde la población es más uniforme. Ya nos había familiarizado en sus libros anteriores con la idea de que el líder en un campo de acción concreto tiene que demostrar maestría y sólo será tenido en cuenta si es reconocido en su profesión, siendo más difícil que su influencia se extienda fuera del ámbito de actuación del mismo. Tal vez aquí vemos su caso, ya que la Teoría de las Inteligencias Múltiples ha tenido mucho eco en Educación aunque escasas repercusiones en el mundo de la empresa.

Nos habla de las diferencias del cambio mental en contextos formales, en contextos íntimos y el cambio personal. ¿En qué contexto nos cuesta más cambiar?

Me gusta el énfasis que Gardner hace al final de libro en un cambio mental de forma que la excelencia técnica y la ética vayan unidas. Esta idea se concreta en los trabajos e investigaciones de Gardner con Mihaly Csikszentmihaly y hoy podemos leer más en el libro “Buen Trabajo, cuando ética y excelencia convergen”.

La aplicación práctica viene precisamente al final, entendiendo que los cambios mentales a veces son sutiles y nos pasan desapercibidos.

Es interesante este último concepto, el del buen trabajo. Propone un proceso de tres fases: Misión, modelos y prueba del espejo. ¿probamos?

Misión

¿por qué te dedicas a tu profesión? ¿Cuál es tu contribución a la sociedad? ¿Cómo entiendes esta profesión?

Ejemplo del propio Gardner, La misión de la enseñanza tiene 3 facetas: 1) presentar a los estudiantes el mejor pensamiento del pasado; 2) preparar su mente para un futuro incierto donde el conocimiento se aplicará o se transformará de maneras difíciles de prever; 3) ser un modelo de civismo en el trato con las personas y el material de trabajo.

Necesito repasar esta misión de vez en cuando, personalizarla, revisarla si lo creo necesario y determinar con actitud crítica si realmente la estoy cumpliendo.

Modelos

Debemos buscar y reconocer modelos, personas admirables y respetadas en las que vemos una guía para nuestro trabajo. En mi caso personal, hablo de mentores como Juan José Goñi que para mi cumple esta función.

También tenemos que considerar los modelos negativos, los “antimentoring”, es normal con el tiempo encontrar discrepancias, contradicciones, que me van a servir para decir, ¡no quiero hacerlo como esta persona!

¿tienes mentores y “antimentores”?

La prueba del espejo

¿soy una buena trabajadora?¿estoy orgullosa de mi trabajo?, si no es así, ¿qué puedo hacer ?

Un sólido código ético, el apoyo de compañeros y mentores y experiencias periódicas de refuerzo, junto con las tres fases o medidas de la práctica, misión, modelos y prueba del espejo, son métodos eficaces para lograr un buen trabajo.

¿Cómo contestarías a estas preguntas?¿Dónde encuentras refuerzos?

¿Qué tal tu prueba del espejo?

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