Inteligencia emocional

¿Qué es una emoción?

Los beneficios de sonreír -2

Libro de Darwin sobre expresión de emociones

Trabajar las competencias emocionales exige manejarse con las emociones. Por eso, y al hilo del reciente post de Roberto López sobre el universo de las emociones en el que se detalla el trabajo de descripción de más de 300 emociones realizado por E. Punset y R. Bisquerra entre otros, me ha parecido interesante hacer un resumen sobre las distintas teorías que se han escrito para explicar qué es una emoción. Adelanto que tal vez sea un poco más dificil de digerir que otros post anteriores, pero bueno, allá vamos!!!!

Klaus Scherer, uno de los más reconocidos psicólogos sociales, manifestaba que no parece haber un acuerdo en la comunidad científica sobre lo que es emoción desde un punto de vista teórico. Se han dado muchas aproximaciones desde modelos teóricos diferentes que hacen que no haya consenso claro a este respecto.

Toda teoría de la emoción está relacionada con una tradición científica diferente. Hagámos, pues, un pequeño recorrido por las más significativas desde mi punto de vista y de sus correspondientes bases teóricas:

Tradición neurobiológica. Modelos unidimensionales y multidimensionales.

Las primeras aportaciones a la teoría de las emociones nacen con la Psicología. Para James y Lange (1884-1890) la emoción se genera en la percepción de cambios somáticos. Es decir una persona está triste porque llora. Desde esta perspectiva entienden, así, la emoción como la respuesta neurofisiológica del organismo. Sus estudios han avanzado en paralelo con los descubrimientos experimentados durante el siglo XX en la fisiología y en la neurología y que comienzan con el descubrimiento del papel del circuito de Papez-McLean y sistema límbico.

Lindsley (1951) proporcionó una teoría de la emoción basada en el concepto de activación o “arousal” referida a la corteza cerebral. La activación es un continuo, con diferentes grados de actividad, que puede medirse a nivel de las respuestas viscerales-somáticas o mediante el registro electroencefalográfico.

Algunas de estos investigadores se centran en el estudio de asimetrías en el procesamiento cerebral de los afectos. Hoy en día la neurociencia afectiva ha avanzando mucho y está encontrando vías de aproximación a las otras tradiciones teóricas de explicación de la emoción. En este sentido es recomendable seguir los trabajos de Richard J. Davidson así como su libro “El perfil emocional de tu cerebro”

Tradición evolucionista

2-emociones

Emociones básicas según P. Edman

Desde el punto de vista evolucionista las primeras aportaciones proceden del propio Charles Darwin y sus trabajos sobre las emociones de las personas y los animales. Dentro de esta orientación destacan los trabajos de Paul Ekman sobre la expresión facial de las emociones en todos las culturas del planeta. Como resultado de este estudio llegó a la conclusión de que había una serie de emociones cuyas expresiones faciales eran comunes para todas las personas a las que denominó emociones básicas: ira, asco, tristeza, alegría, miedo y sorpresa.

Posteriormente y dejando la perspectiva evolucionista ha habido autores que han avanzado hasta definir emociones secundarias (Plutchick) e incluso terciarias, como combinaciones de primarias y de primarias y secundarias.

Tradición cognitivista.

Para Schachter  (1964) la emoción resulta de una activación fisiológica inespecífica y de la subsiguiente valoración cognitiva de la situación en la que sucede. Esto supone un avance con respecto de los modelos de activación unidireccionales.  Surge así el concepto “appraisal” como elemento clave en la teoría de la emoción en tanto que incorpora la valoración subjetiva sobre la experiencia neurofisiológica. La falta de uno de estos dos factores hace que la emoción sea incompleta.

En este marco se desarrolla la teoría de las aproximaciones dimensionales de Scherer (2005) que definen la emoción como proceso de valoración que incluye cinco componentes: el cognitivo-valorativo, el de la activación fisiológica, el de la motivación, el de la expresión motora y el del sentimiento o experiencia emocional.

Conclusión 

En definitiva, la emoción es un complejo fenómeno, de eso no cabe la menor duda. Pero lo que sí parece es que es la suma de una serie de elementos que interactúan los unos con los otros y de los que aun nos queda mucho que conocer. La emoción es mezcla, con receta secreta, de activación neuronal y fisiológica, de pensamientos y de recuerdos, de la valoración que hacemos de las situaciones y de nuestras posibilidades en ellas. En resumen un auténtico universo.

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