Inteligencia emocional

¿Vinculación emocional consciente o un producto emocional?

VEC1Con el tiempo me voy volviendo más y más escéptica con las nuevas “corrientes” que surgen alrededor de la inteligencia emocional. Lo último, la vinculación emocional consciente. Hace unos días, recibí información sobre este término de la mano de un gran profesional volcado con la inteligencia emocional desde años que no solo me mostraba los entresijos de la nueva aportación sino añadía su preocupación al respecto.

Las primeras ideas que recibí al empezar a leer fueron que por un lado aportaba un cambio al modelo de gestión emocional y por otro lado, que estaba basado en amplia investigación. Yo, que entiendo que un término que puede llegar a crear confusión de no ir de la mano de las evidencias científicas, me empecé a emocionar pensando que estaba ante algo muy relevante.

Esta emoción fue desvaneciéndose a medida que recibía más información y la ilusión inicial quedó simplemente en eso, ilusión inicial. Si algo he aprendido en los años que llevo de investigadora en el campo de inteligencia emocional es lo importante que es definir el constructo y lo relevante de las evidencias. Por mucho que he revisado videos, páginas web y diferentes vías de divulgación informativa, no he podido leer nada sobre la conceptualización de la inteligencia emocional, ni siquiera, la perspectiva desde la que ha sido encaminada la investigación (5 años de investigación por lo que se comenta en conferencias). ¿Hablamos de una inteligencia emocional de rasgo? ¿Estamos ante una inteligencia emocional de enfoque de habilidad?

Escucho no sin antes quedarme pasmada, que hasta el momento se sabe lo que es la inteligencia emocional pero que aun así no se está consiguiendo nada. Podría empezar mencionando distintos estudios que se han realizado en la Universidad de Central Lancashire con muestra de preadolescentes y adolescentes en los que se ha conseguido reducir el nivel de soledad, suicidio con la inteligencia emocional y mejorar las capacidades prosociales de los mismos. Podría subrayar los miles de estudios y programas de formación que diferentes universidades como la UMA (Málaga) está llevando a cabo con profesores en inteligencia emocional, con personas enfermas de cáncer…y miles más dónde se ha visto que la inteligencia emocional funciona y que se está yendo por el buen camino.

Veo algunas de las ideas que se presentan como innovadoras y no puedo sino recordar al modelo de Salovey y Mayer. Se habla de cambiar la emoción de una manera idéntica a la que se denominaría gestionar en el modelo de los ya mencionados autores padres de la inteligencia emocional. Encuentro una contradicción tras otra cuando leo “Es posible no volver a sentir las emociones desagradables si no es necesario” y detrás un “flexibilidad para sentir todas las emociones”. Se habla de erradicar las emociones “negativas”, cuando ha quedado más que demostrado que no existen emociones positivas ni negativas, ya que todas las emociones ayudan al desarrollo de la persona de las personas de alrededor.  A esto se unen afirmaciones como “Lo importante no es saber que hay que hacer sino ser capaz de hacerlo” y justo a continuación “El poder de saber que se puede”. La razón parece quedar en un segundo plano por momentos, luego recupera importancia…se habla de cambiar la emoción sin cambiar el pensamiento como un auténtico desglose…

¿De verdad es la vinculación emocional consciente un avance en la inteligencia emocional o nos encontramos ante un “producto emocional”? Da miedo pensar que el término de inteligencia emocional pueda ir encauzando ciertos caminos…

 

 

14 pensamientos sobre “¿Vinculación emocional consciente o un producto emocional?

  1. Verónica

    Hola Itziar. Me ha encantado tu post!! En primer lugar, por clarificar de manera sencilla un concepto tan delicado e importantisimo como es la Inteligencia Emocional. En segundo lugar, por recordar unos de los muchos beneficios que nos aporta. En tercer lugar, por denunciar la falta de rigor. Y por ultimo, me gustaría sumarme al reconocimiento de UMA y también a la FGUMA , ya que la formación que imparten es muy interesante.

    Un saludo

    1. Itziar Urquijo Cela Autor del artículo

      Muchas gracias Verónica. La verdad que quiero pensar que cuentan con una investigación, no dudo que lleven años investigando, lo que me gustaría sería saber en qué modo, con qué resultados…esa es una de las cuestiones que despiertan mi escepticismo.

      Un abrazo

  2. Lucía

    Interesante post!! De acuerdo en que la rigurosidad es clave para el avance en estos ámbitos. La responsabilidad de quienes realizan intervenciones con personas debería estar siempre avalada, al menos, por unos mínimos estándares de calidad. Como dices, puede que efectivamente la práctica esté dando resultados positivos. Sin embargo, el no tener garantía de ello disminuye la confianza, al menos desde mi perspectiva (un poco) científica.

  3. Ángela

    ¡¡¡Qué importante es SABER!!!
    (Saber que se puede; saber el para qué de lo que se hace, de lo que se pretende, de lo que se consiguió… Saber-Hacer van vinculados, ¡son pilares de la Educación!).
    FELICIDADES POR ESTA SÍNTESIS y por acercarnos ese mundo de las “evidencias”. Si bien no debemos olvidar los peligros que encierra lo académico [[[¿Qué consideremos como “científico”? ¿bajo qué formatos, condicionantes, metodologías y contenidos? ¿A quién es accesible? Y es más, ¿a qué se renuncia? ¿sólo se puede replicar lo contrastado “desde la evidencia científica”?¿…?]]]], es de AGRADECER este esfuerzo en la difusión, haciendo posible que ese “replegamiento universitario” se abra un poquito más. De hecho, en todos los ámbitos, ¡qué necesario es escribir! Explicitar esas contradicciones en nuestro discurso (compartidos con otros o no) puede llevarnos a prevenir interpretaciones no deseadas (aún más peligrosas desde dentro, desde quienes defienden los modelos, por su convencimiento y pasión) y, por qué no, ¡también a grandes descubrimientos en el pensamiento!

  4. Pablo Cueva

    Hace un tiempo escribí un post titulado “La moda de lo emocional”
    (http://entrenando-emociones.blogspot.gr/2014/02/la-moda-de-lo-emocional.html) en el que mencionaba algunos aspectos de los que hablas en tu post. No conozco con detalle el modelo que propone la VEC pero sí que desde donde lo observo veo más las formas de un producto que de una investigación. Espero que las personas vinculadas con este modelo aporten argumentos que nos ayuden a responder a la pregunta que lanzas al aire.
    Saludos desde Grecia!!!

  5. rogelio fernández ortea

    Iziar.. cuando comencé la tesis, que quizás algún día acabe, mi vehemencia por lo analizado, por mi orientación, por mis maestros, por mi rigor científico hizo que, como aquí se dice, me diesen “hasta en el carnet de identidad”, y un sitio donde me dieron de lo lindo fue en este mismo blog. Por aquel entonces ya había leído a Umberto Eco en su libro Cómo se hace una tesis doctoral http://www.goodreads.com/book/show/3685072-come-si-fa-una-tesi-di-laurea. En ella hablaba de la humildad científica, de la realidad académica que implica que tú investigas y expones al mundo tus resultados para que el resto de académicos opinen… Tengo que decirte que no he conseguido ser humilde, que después de tiempo trabajando en la Universidad, enseñando e investigando tengo mi propia opinión de muchas cosas pero que viendo a personas como tú, ilusionadas y convencidas de que se puede cambiar el mundo, mejorarlo a través de la investigación, de la generación de nuevo conocimiento, recobro la esperanza de que puede ser así y de que yo, algún día, sea un poco más humilde. Gracias por el post, por tu investigación, por tus horas de esfuerzo y sobre todo por ser tan generosa de compartirlo con todos nosotros y nosotras, estén de acuerdo o no las personas que lo lean. Ánimo con esa tesis doctoral que vas a ser una gran académica Itziar.. si es que no lo eres ya!!!!

  6. Itziar Urquijo Cela Autor del artículo

    ¡Muchísimas gracias a todos y todas! Veo que las aportaciones realizadas a través de los comentarios son igual de relevantes o más que el propio post y eso me alegra muchísimo. Muchas veces, lo único que se pretende es hacer llegar ese escepticismo mediante las evidencias científicas para que mediante la crítica se mejore la aportación anterior. En cuanto a tus palabras Rogelio, estoy convencida de que tú a tu manera cambias ese mundo del que hablas y de que tiempo al tiempo…leeremos esa tesis! Eso sí, ni soy, ni creo estar cerca de ser una gran académica pero en la medida que pueda, dejaré que la tesis me siga enseñando…

    Un abrazo enorme

  7. Diana R.

    Hola, conozco bien el modelo Vec y las reflexiones que planteas están muy alejadas del mismo . Te recomiendo que leas “Es emocionante saber emocionarse” de Roberto Aguado, pues entenderás el modelo, aclarará así muchas de las dudas que planteas y conocerás la investigación a nivel neurológico que hay detrás.
    Aporto alguna aclaración a las críticas que realizas:
    El autor del modelo no dice que no se esté consiguiendo nada con otro modelos IE, sino que hasta ahora lo que se plantea es hacer una gestión emocional siempre desde la cognición y esta funciona solo en un cerebro tipo I, sin embargo esa gestión en personas con un cerebro “secuestrado” por la emoción (cerebro tipo II) no se puede lograr (las conexiones “de ida” del sistema limbico al neocortex bloquean las de “vuelta” y eso impide que se pueda hacer una gestión desde la razón)
    Por eso se refiere a cambiar la emoción desde la emoción sin cambiar el pensamiento, pq la cognición en este último caso no funciona.
    Cuando habla de erradicar emociones negativas se refiere al término “negativo ” ya que no hay emociones negativas o positivas, sino emociones adecuadas/adaptadas (o no) a la situación o en intensidad.
    En ningún caso Aguado habla se no sentir las emociones desagradables, ya que define a una persona emocionalmente inteligente como aquella que es capaz de sentir las emociones adaptadas a cada situación y solo el que es capaz de sentir todas la emociones es sano emocionalmente.
    “El poder de saber que se puede” es una cita que no insertada en el contexto adecuado puede dar información errónea, esa cita de Aguado en absoluto contradice su trabajo y su modelo.
    Espero haber aportado algo de claridad, de todos modos, para más información te remito a su bibliografía, en Internet no encontrarás el suficiente material como para poder hacer una crítica profunda o comprender bien el modelo, que por cierto, está muy relacionado con la Terapia de Interacción Recíproca.
    Saludos.

    1. Itziar Urquijo Cela Autor del artículo

      Muchísimas gracias por el comentario Diana, agradezco las aportaciones que realizas, pues tal y como comentas, se percibe que conoces bien el modelo. El post en ningún momento ha pretendido ser una lección de teorización del concepto, primero porque no soy experta en el tema y segundo porque creo que es el apartado más sólido del propio modelo. La idea de que hasta ahora no se habían logrado buenos resultados no es mía, fue expuesta en un video del TEDx y llamó la atención de varias personas que trabajamos con la inteligencia emocional. Conozco las aportaciones realizadas a nivel neurológico y me resultan realmente interesantes para poder analizar y hablar precisamente a ese nivel, añadiendo la otra parte del modelo que sería la terapia de interacción recíproca de la que hablas. Insisto, en ningún momento se ha pretendido hacer una crítica a la teorización del modelo, más bien a la praxis. Puede que sea por el prisma científico desde el que abarco la inteligencia emocional y desde el que creo que es necesario abordar un concepto que puede dar lugar a dudas en caso contrario. Tendré en cuenta tu recomendación de lectura de bibliografía, aunque ya había accedido a ella con anterioridad y esperaré las evidencias de las investigaciones pues puede que ahí, se aclaren mis dudas.

      Muchísimas gracias, saludos

  8. Gerson Alexander lopez

    Interesante post!! De acuerdo en que la rigurosidad es clave para el avance en estos ámbitos. La responsabilidad de quienes realizan intervenciones con personas debería estar siempre avalada, al menos, por unos mínimos estándares de calidad. Como dices, puede que efectivamente la práctica esté dando resultados positivos. Sin embargo, el no tener garantía de ello disminuye la confianza, al menos desde mi perspectiva (un poco) científica.

  9. iñaki Nabar

    Hola, Itziar.
    En primer lugar, gracias por tu interés y opiniones acerca de la Inteligencia Emocional. Estoy en común sintonía contigo en que hay que dotar de carácter científico a este ámbito del conocimiento al que nos estamos refiriendo. Sin embargo, no estoy de acuerdo con la valoración que parece desprenderse de tu elaborada argumentación, pues, en ningún caso el VEC es un producto emocional. El Vec es un paradigma novedoso y basado en la experimentación y análisis exhaustivo de datos, como podrás comprobar si lees con rigurosidad las publicaciones de su autor.
    A continuación, al hilo de la innovación y del saber en este marco de la inteligencia, mencionas a distintas universidades y líneas de investigación. En ningún momento el señor Roberto Aguado descalifica o pone en tela de juicio la labor llevada a cabo por estas instituciones académicas. Al contrario, reconoce, menciona y agradece todas aquellas aportaciones que se han logrado desde las diferentes escuelas y modelos en esta disciplina. Es más, si lees sus libros (me parece muy novedosa su obra “Es emocionante saber emocionarse”) comprobarás que en numerosas ocasiones cita y hace referencias a las aportaciones que distintos autores y modelos han incorporado a este dominio.
    En mi formación he asistido a cursos, he visto vídeos donde el señor Roberto Aguado informa sobre las nuevas ideas y conclusiones a las que ha llegado después de años de investigación, aún más, le he escuchado en programas radiofónicos donde intervenía y he leído sus libros, colaboraciones y publicaciones en revistas de divulgación científica. Pues bien, siempre que ha hecho una afirmación o traído una idea o concepto, ésta ha sido respaldada y sostenida por datos y evidencias científicas.

    Al igual que afirma Diana en su post, tal vez sea más apropiado leer todas sus publicaciones, y no sólo el material al que puedas acceder desde internet para hacer una valoración más ajustada. En mi opinión, es especialmente recomendable el libro que he señalado anteriormente “Es emocionante saber emocionarse” Además, me parece fundamental su Terapia de Interacción Recíproca (la TIR) De esta manera, y desde tu conocimiento y brillante formación académica, se aclararán todas las dudas que sobre el modelo VEC te hayan podido surgir.
    Muchas gracias, Itziar y recibe un cordial saludo.
    Iñaki Sánchez

    1. Itziar Urkijo

      Muchas gracias por tu comentario Iñaki, la verdad que estoy interesada en ampliar mi conocimiento más viendo que realmente si existen publicaciones en revistas de divulgación científica. Desconozco de dichas publicaciones, ¿sería posible hacerme llegar algún paper?

      Un saludo

      Itziar

      1. iñaki

        Hola, Itziar:
        En primer lugar quiero agradecerte tu amabilidad al contestarme de una manera tan precisa y rápida. Además, deseo pedirte disculpas por la tardanza al responderte, pero me ha sido materialmente imposible hacerlo antes. En lo referente a poder hacerte llegar alguna investigación que haya publicado el señor Roberto Aguado, no hay ningún inconveniente. En cuanto las obligaciones laborales y demás cuestiones personales me lo permitan, te haré llegar lo que has solicitado.
        Sin otro particular, recibe un cordial saludo.

        Iñaki Sánchez

  10. Inés

    Estimada Itziar,
    comparto y apoyo las aportaciones y las explicaciones que dan tanto Iñaki como Diana.
    Opino como tú que esto de la inteligencia emocional está de moda, y que como no todo vale (porque mucho son productos para hacer caja, fama o lo que se quiera hacer con ellos) es nuestro deber como profesionales (del ámbito que seamos: psicología, pedagía, educación…) poner determinadas cosas en tela de juicio. Sin embargo, creo que la manera de hacerlo debe ser otra.
    No puedo hacer otra cosa que asombrarme cuando comentas que has accedido a bibliografía del autor con anterioridad (en la respuesta a Diana R.) ya que, las dudas y cuestiones que planteas no pueden surgir tras la lectura de la bibliografía de Roberto Aguado.
    También dices hacer una crítica de la praxis, no de la teoría del modelo, y vuelvo a asombrarme cuando en tu post no haces referencia a la práctica del modelo VEC. De hecho, es difícil saber en qué consiste si no la descubres a través de la lectura de la bibliografía o de una charla y exposición extensa de gente que conozca el modelo.
    Hago este comentario desde 3 emociones básicas (con su neurotrasmisor, su neuroanatomía y su respuesta neurofisiológica correspondiente) que son una de las aportaciones más revolucionarias de la investigación de Roberto Aguado y su equipo al campo de la inteligencia emocional:
    desde la Seguridad, porque no solo me he formado y conozco la VEC, sino que he experimentado las bondades de estar vinculado conscientemente, no solo en mi vida personal, sino en mi vida profesional. Te aseguro que somos muchos los que nos dedicamos al mundo de la educación los que estamos agradecidos al VEC y vemos en este modelo nuevos aspectos que nunca antes se habían puesto sobre la mesa en el mundo educativo o en la formación docente, aspectos que nos han ayudado a entender mejor a nuestros alumnos, acompañarles y ayudarles en su gestión emocional através de nuestra propia vinculación emocional.
    Soy consciente de que lo que comentas en el post es fruto de la duda y el desconocimiento del modelo y la investigación, pero no me parece correcto que una experta haga semejante crítica sin profundizar en el conocimiento del modelo, la teoría o la investión. Es correcto criticar a grandes en el mundo de las emociones como Goleman, Salovey y Mayer, o no tan conocidos pero muy cercanos como Fernández Berrocal y Extremera sin conocer su trabajo, su trayectoria o su obra?
    Por eso, desde la Curiosidad, me planteo cómo es posible que hagas una crítica tan dura y plantées estas cuestiones sin haber investigado antes un poco el modelo, las aportaciones, o el trabajo de investigación que hay detrás. Con todos mis respectos, considero que un investigador no se debería permitir (ni divulgando, ni opinando) no informarse antes de juzgar y menos áún si va a hacer público su juicio.
    Y desde la Admiración, al modelo VEC, a Roberto Aguado y a su equipo, porque conozco la labor que hay detrás, y Roberto Aguado siempre que critica algo de algún experto en el plano de la Inteligencional Emocional, lo hace primero agradecido y reconociendo la labor realizada por estos, y segundo, argumentando su crítica con nuevos datos que su investigación y la de otros autores están aportando.
    Te rueguego encarecidamente que leas el libro al que te remiten. Si quieres, puedo enviarte artículos que han sido publicos por Roberto Aguado.
    Un saludo.

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