Inteligencia emocional

El efecto emocional al hablar de fracaso en los jóvenes emprendedores: Emprendimiento desde la Universidad

Estamos viviendo una época curiosa: Atravesamos una profunda crisis global que está poniendo en duda muchos modelos de negocio tradicionales, y que ha producido un grave empobrecimiento a la sociedad y sin embargo, desde diversos medios se motiva a iniciar nuevos negocios, e insisten que fracasar es algo bueno. ¿Afecta emocionalmente el fracaso a la persona?

Pues sí y no. Fracasar no gusta para nada a nadie. Pero posiblemente los precursores del fracaso y el impacto cultural de este cambio tendencia sí que son positivos. En el mundo en general, tradicionalmente se ha estigmatizado el fracaso en la sociedad. La propia palabra fracaso implica que uno es un fracasado, y es lo peor que te pueden llamar.

 Esta forma de entender el fracaso tiene perversos efectos en la sociedad, ya que genera miedo. Miedo a intentarlo y fracasar. Miedo a no intentarlo. Miedo a que se rían de ti por equivocarte. Pero no sólo está el miedo escénico. Hay un componente real y económico que sin duda nos inhibe, y es que es muy caro y arriesgado económicamente.

Creo que las raíces del problema son más profundas, y comienza en la educación, y en los
héroes que pretendemos emular. Algo está muy gastado en una sociedad cuando la mayor aspiración de una gran parte de los jóvenes es ser funcionario, ejecutivos de grandes empresas y trabajar para otros… Los funcionarios, los grandes ejecutivos, los CIO y trabajar para otros, son necesarios, hay muchísimos grandes profesionales e incluso muchos funcionarios emprendedores. Pero la variable que un chico de 18 años debería buscar en su vida otras experiencias, no es bajo ningún concepto la seguridad y la continuación del “status quo”, sino más bien el cambiar el mundo y hacerse exitoso por el camino con su propia empresa, emprendiendo con base de descubrir una oportunidad.

Sin embargo, parece que vivimos un cambio de ciclo, una época donde comienza a transmitirse el mensaje de que si uno quiere algo debe “ser impertinentico”, y de que no pasa nada por equivocarse y fracasar… Positivo sin duda, pero creo que ese no es el mensaje correcto:

Lo positivo no es fracasar, lo importante es arriesgarse y entender que se ha equivocado y que en una segunda oportunidad seguro que no pasará lo mismo que en la primera.

En mi opinión, llamar a una equivocación: fracaso,  no es algo positivo, pero habitualmente la primera aventura (el Plan A) no va a funcionar por diversos problemas (desconocimiento de las necesidades reales del cliente, de la operativa del negocio, dimensionamiento de recursos, etc.)… así que teóricamente habremos fracasado.

Pero realmente habremos conseguido 2 cosas: demostrarnos que somos capaces de levantar un negocio (importante, aunque no lo parezca), y sobre todo, la más importante – aprender de verdad qué necesita el cliente (habitualmente algo bastante distinto a lo previsto en nuestro flamante plan de negocio), cómo debemos llegar a él, cuál es el “punto débil” de la industria, empresa, los productos o servicios…etc.

Realmente creo que en la Universidad no estamos para hablar del fracaso, es una palabra que en un estudiante en edad temprana, no acepta, de echo es la edad del soñador en todo; su primer romance, su primera experiencia, su primer impacto ante el mundo real, sus primeras opiniones con base a lo que cree y a lo que siente y sus primeros momentos en estar en desacuerdo o de acuerdo con otras personas porque sus valores y principio traídos de casa, comienzan a perturbar y aceptar o rechazar lo que otros dicen y hacen. Es el primer encuentro real con la realidad.

En la Universidad enseñamos a comprender que todo eso es necesario al lado de pensar en una idea diferente, crear e innovar sobre su ideal y conformar una propuesta de valor diferenciadora, es muy importante, para poder hablar de una buena experiencia y de una menos buena experiencia. Pero nunca hablar de fracaso.

Por último, fracasar no es algo bueno ni deseable, en absoluto… pero suele ser la condición previa para conseguir el éxito, por lo que debemos quitarnos el miedo a fracasar, ser extremadamente hábil en el uso de recursos hasta que hayamos encontrado el encaje producto-servicio-mercado y sobre todo, abrazar la máxima del emprendimiento ágil: Fracasa rápido, fracasa pronto, y sobre todo… fracasa barato. 

¿Usted qué opina al respecto?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *