Inteligencia emocional

lo tiene todo, no lo tiene todo (mascando frustraciones)

serprimerocomo todos los veranos, un socorrista argentino, guardavidas, nos acompaña en la piscina (alberca) de la urba, chicos majos estos argentinos, y en eso estamos, charlando Pablo y yo, con el futbol como hilo conductor,

como bien dice la madre de Reyes, otra amiga, un hombre es una persona que se distingue por la cerveza en la mano y un silencio sepulcral, hasta que se levanta gritando goooooooooooolllll,

de la final de copa América, “a ver si esta vez ganamos, ya es la tercera final consecutiva y hemos perdido las dos anteriores”, y del cruce de octavos de final entre Italia y España, en los días previos,

una conversación que se alarga hasta la tarde siguiente, en la que recapitulamos sobre el fracaso de Messi y de la selección española de futbol,

un fracaso que se convierte en frustración, gracias a la distancia que separa las expectativas de la realidad, lo que esperamos que sea, más pronto que tarde, de lo que está siendo ahora mismo, ahora, ahora, ahora,

un fracaso y una frustración que se lo come todo, hasta el punto que Messi decide abandonar la selección de futbol, ya ha soportado demasiada presión, de su entorno, de sus enemigos, de la prensa,

de algunos mal llamados amigos (líbrenme por favor de mis amigos, que de mis enemigos me libro yo solo), empezando por Maradona, ese otro mito de la historia futbolística de su país, que ahora lo apoya y en un rato malmete,

un fracaso que provoca esa frase que suelta al viento de esta tarde de verano Pablo, “lo tiene todo, no lo tiene todo”, y que da buena medida de esa característica del ser humano, que siempre quiere más,

es el mejor futbolista del planeta, el que más cobra, el que más hat-tricks acumula, no sabe ni cuánto le van a subir el sueldo este próximo año, ¿son 13 millones de €uros más al año?,

pero no tiene todo lo que quiere, y no soporta la presión, externa, sí, interna, también, de tener adicionalmente un título a nivel nacional, la copa de América, o el mundial, palabras mayores, con su país,

y nos regala esa imagen de la frustración, la distancia no salvada entre lo que quiero y lo que tengo, y la gestión del intermedio, muchas gracias, Messi, por tu humanidad, muchas gracias, Pablo, por escribir conmigo este post.

serprimeromonasí lo vimos…

el caso es que Pablo, además de guardavidas, es profesor de educación física en Corrientes, tal vez por eso elijo de entre las imágenes de un fiasco ésta que acompaña una frase sobre la educación,

“Messi, no hagas creer a mis alumnos que solo importa ser primeros”,

no sé por qué me da que tenemos una conversación en progreso relacionada con la competitvidad (la competición), ese esquema en el que alguien gana (a consta de que alguien pierda),

tan natural en la especie humana,

y esquemas que hoy se nos ocurren muy aburridos en los que el proceso, puedes llamarle juego, está por encima del resultado, “acaso no te diste cuenta de que es posible ser feliz siendo segundo, ché”.

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