Inteligencia emocional

LA AUTOESTIMA: LA GRAN DESCONOCIDA DE LA SALUD MENTAL Y EMOCIONAL.

Se podría definir como la percepción que tenemos de nuestra valía personal creada a partir de nuestras experiencias, sentimientos, pensamientos  y valoraciones externas (familia, compañeros, amigos, educadores…) acaecidos a lo largo de nuestra vida.

Es la pieza clave de la salud y bienestar psicológico y de nuestra calidad de vida. Las investigaciones la relacionan con una disminución de: depresiones, problemas en las relaciones, de adaptación al entorno, de comportamiento violento, mayor rapidez en la superación de los duelos, mayor resistencia a padecer problemas relacionados con el estrés y la ansiedad, un menor índice de problemas físicos asociados (psicosomáticos).

Teniendo en cuenta todo esto,  sabríais decir ¿qué tendríais que hacer para crearla, mantenerla y fortalecerla? seguramente la respuesta será vaga, incompleta e imprecisa. Pero si os pregunto que hay que hacer para tener una buena salud física seguro que todos diremos cosas ciertas y muy parecidas: comer sano,  hacer algo de ejercicio, descansar, dormir bien, etc. Es  muy manida la frase mente sana en un cuerpo sano, lo del cuerpo, a las evidencias me remito, creo que lo tenemos bastante claro, pero lo de la mente no sé yo, pero me da la sensación que no tanto.

Hoy en día hablamos mucho de salud mental, de bienestar, de sentirse bien consigo mismo, si, pero ¿cómo se logra? La autoestima es el pilar fundamental donde se asientan esos elementos. Vayamos un momento al principio.

Es a partir de los dos o tres años cuando se empieza a crear una imagen primitiva y muy básica de uno mismo que permite ir descubriendo quienes somos. La familia inculca al niño y la niña en su etapa más temprana de crecimiento todos los valores, creencias y principios. Son las primeras personas que nos dicen como es el mundo y como debemos enfrentarnos a él y consiguientemente, directa e indirectamente, nos van indicando con que cartas personales contamos para jugar en este tablero. Creo que es importante como educadores (padres, madres, profesores y profesoras principalmente) ser conscientes que somos grandes constructores y por consiguiente también  destructores de la autoestima y por ello es importante tener claro que tipos de mensajes mandamos a los niños y niñas en el día a día, a veces de forma clara y evidente y en otras no tanto.

Preguntaros un momento en que sois buenos o buenas y en qué cualidad o habilidades no tanto. Preguntarlo luego en casa a vuestros hijos e hijas y seguramente os sorprendan algunas respuestas. Muchas veces ellos y ellas solo tienen un elemento principal y con suerte podrán mencionar dos o tres “cartas”, pero muchos, en el fondo, solo se ven: solo lista, solo guapo,  solo futbolista, es solo simpático, es solo un desastre, es solo un mal estudiante, es solo una mentirosa, es solo torpe, es solo brillante. Pero debemos recordar que todos somos más cosas. Nuestra autoestima la debe sustentar más de un pilar, cuantos más mejor para que cuando caiga uno, podamos mantenernos firmes y nuestra autoestima positiva apunto.

Como decía, las cartas que se van y nos van mostrando a cada paso del camino, que nos ayudan a identificarnos y presentarnos ante los demás, deberían ser cartas que vayan cambiando, matizándose, diluyéndose, creando y que nos hagan sentir y valorarnos de diferentes maneras, pero en todo este devenir a veces caótico y confuso no debe faltar un elemento. Una frase que debemos repetir casi como un mantra para mantenernos fuertes y sanos: ¡yo soy alguien capaz!; capaz de aprender, capaz de levantarse, capaz de superar obstáculos y por tanto soy alguien valioso siempre.

La autoestima debe de ser creada, mantenida y estructurada desde que somos niños hasta la adolescencia e ir fortaleciéndola a lo largo de nuestra vida, ya que debemos saber que no es algo inmutable, sino que fluctúa a lo largo de la vida. Y como decía antes, tener en esencia la imagen de que la persona no tiene límites sino los impuestos por ellos mismos

13951590346_b9805144ffPara acabar, me gustaría que los lectores se quedasen con esta imagen que utilizo con los jóvenes como resumen de lo que es la autoestima. La vida nos pone desde el mismo momento de nuestro nacimiento, obstáculos, (véase montañas,  a veces son grandes y otras pequeñas). que debemos escalar para continuar el camino.   La percepción de nuestra valía personal es siempre una mezcla de interrogantes y certezas. Los interrogantes deben estar en la base de la montaña. “¿seré capaz, podré, me agotaré en la subida, tendré miedo…?” y de certezas en la cumbre: “¡he sido capaz, me siento muy bien, orgulloso/a, puedo, he aprendido, soy más fuerte!”, nunca y recalco nunca, debe haber certezas negativas en la base de la montaña: “no puedo, no lo lograré jamás, me voy a cansar”…recodar que nuestra valía personal se forja en los retos, no en la comodidad. Espero que en el 2017 sigamos escalando montañas porque eso indicará que gozamos de una buena salud mental y emocional.

 

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