Inteligencia emocional

Emociones e inteligencia artificial

[Me han pedido que seleccione el mejor post publicado con mi firma durante este 2016. Me he decidido por este porque me parece reflejo de cómo la Psicología en general y la inteligencia emocional, en particular, tiene un espacio importante en el presente tecnológico que estamos viviendo y que conformará nuestro futuro de manera determinante. Este post fue publicado el 21 de octubre de 2016]

 

El futuro se construye en el presente. Convivimos con la tecnología hasta el punto que las nuevas generaciones se denominan “nativos digitales”. He observado cómo mis padres, quebig-data superan los 70 años, han aprendido a utilizar herramientas tecnológicas como los teléfonos inteligentes y se apañan con dignidad con aplicaciones como skype o whatsup. Mis hijos han sustituido la televisión por tabletas u ordenadores para su ocio y, además, son ya un elemento del aprendizaje en su centro educativo. Esta es una realidad que forma parte de nuestra cotidianidad. La cuestión que planteo hoy va un paso más allá. Quiero c
ompartir alguna información y otras reflexiones sobre la capacidad de las máquinas para procesar nuestras emociones e incorporarlas en su comunicación con nosotros.

 

Inteligencia artificial, la nueva dimensión.

Una sociedad conectada y digital genera un enorme “big data” o universo de datos. La inteligencia artificial procesa parte de esta información en base a
parámetros que definen quienes tienen acceso a la misma con el objetivo de extraer conclusiones sobre nosotros. Este espacio comenzó siendo un mar, pasó a océano y hace tiempo que es un universo paralelo. Los algoritmos son capaces de localizar relaciones relevantes entre datos. Pero no queda la cosa en una compleja forma de hacer lo que se ha venido a llamar minería de datos. La capacidad de computación ha hecho crecer las posibilidades de la inteligencia artificial hasta puntos que resultan sorprendentes. En algún articulo anterior ya hablamos, por ejemplo, de herramientas que identifican emociones en tiempo real. En estos momentos se está tomando conciencia de que podríamos explotar mucho más ese universo de datos digitales. El límite está, ahora mismo, en idear nuevos objetivos, nuevas utilidades para las que emplear esta capacidad de procesamiento.

 

Robot de conversación, los chatbots.

Una de las aplicaciones que me resultan más interesantes hoy en día es la de los robots de conversación. Son aplicaciones que interactúan con un usuario a través de un chat, o un servicio de mensajería, de manera automática. Esto, que puede parecer desprovisto de la gracia que la emoción da a la charla entre humanos, es una frontera que creo que va a desaparecer pronto. ¿Os imaginais hablando con un robot como C3PO, el mítico personaje de “Lalarkconversation guerra de las galaxias”?

Pues sin llegar a ese extremo existen esfuerzos serios para obtener algo parecido. Os recomiendo que exploreis estos robots (los dos primeros hablan en inglés): Mitsuki, XiaoIce, o Alizia. De hecho existe el premio Loebner para aquella empresa que consiga generar un chatbot que consiga hacer creer a un jurado profesional que se trata de un ser humano. Cada vez está más cerca de que ese día llegue

 

Cómo dotar de emoción a la inteligencia artificial.

Evidentemente se trata de un asunto complejo. Lo primero que habría que decir es que hoy por hoy hay que acotar el tema de conversación. Los chatbots que pretenden abarcar una conversación sin limites, tratan de hacerlo o bien preguntando primero, o bien dando un soporte de búsqueda al usuario (estilo siri). Para dotar de emoción a la inteligencia artificial, ésta debe disponer de información personalizada del usuario y devolvérsela con una valoración sobre la misma que incluya el posible efecto emocional que ésta pueda tener para el usuario. He tenido la suerte de colaborar en un proyecto vasco que está avanzando mucho en esta línea. El resultado es una interacción mucho más personalizada que por ejemplo la que ofrece LARK.

No dudo que pronto la interacción hombre – máquina será mucho más amable. Estad atentos porque en una década los robots serán capaces de interactuar emocionalmente. Sucederá cuando la inteligencia artificial incorpore en su programación conocimientos de la psicología en general y de la inteligencia emocional en particular. Esto permitirá a los chatbots responder de forma mucho más emocional a pesar de ser máquínas sin emociones.

2 pensamientos sobre “Emociones e inteligencia artificial

  1. Francisco Argüelles

    Habría sido más útil dejar el parloteo superficial y abordar temas significativos, como el uso de redes neuronales simuladas para comprender los procesos de la inteligencia emocional, un chatbot es uno de los ejemplos más pobres al respecto, creo qeu sus premisas y el aparato crítico que debería unirlas con sus conclusiones son demasiado precarias, sugiero un estudio intensivo de redes neuronales, este tipo de lectura light para personas con actitud de concedor es nocivo para un ámbito que ya ha perdido bastante respeto por su falta de rigor a la hora de abordar temas.
    Me disculpo por el regaño, pero creo que es necesario traer rigor incluso a las publicaciones más modestas.

    1. Pablo Cueva Autor del artículo

      Hola Francisco!!

      Lo primero gracias por pasarte por este blog, leernos y tomar tu tiempo para comentar. Es verdad que este es un foro de divulgación con un objetivo de sensibilización. También coincido en que dentro de la inteligencia artificial la potencia del uso de sistemas de computación y de procesamiento basados en redes neuronales da mucho más juego que los chatbots. Posiblemente me haya dejado seducir por los trabajos de desarrollo que he realizado en el último año para dotarlos de inteligencia emocional, pero de los que no doy más detalles en el post. La regañina la entiendo como un cordial toque de atención que pide un artículo sobre redes neuronales…
      Un abrazo.
      Pablo Cueva

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