Inteligencia emocional

La segunda ola de la Psicología Positiva

Quienes me conocen personalmente saben que soy, por ejemplo, del Athletic, generador
permanente de ideas, corredor de largas distancias. También soy padre, goloso,ola-cristal un poco payaso y psicólogo vocacional. A toda la lista de las cosas con las que me identifico hay que añadir la Psicología Positiva. De hecho, siempre he tenido la necesidad de aplicar mis conocimientos para aumentar el bienestar de las personas, antes incluso de que se hablara formalmente de ello en el ámbito académico. Gracias a “Action for Happiness” he tenido conocimiento de que este movimiento de la Psicología está afrontando una segunda etapa, la segunda ola la llaman, de la que me gustaría hablaros hoy.

Han pasado casi 20 años del momento en el que se considera que nace la Psicología Positiva, es decir, el discurso de Martin Seligman cuando accede en 1998 a la presidencia de la APA (American Phychological Associaton). Todo este tiempo ha servido para poner muchos recursos de investigación, y de intervención a trabajar en pos del bienestar de los seres humanos. La Psicología Positiva se ha convertido en este tiempo en protagonista d
e una parte importante del debate de la Psicología, en parte por el impacto que ha cosechado, en parte por las críticas que ha recibido. Fruto de la evolución teorico-práctica se ha comenzado a hablar de una nueva etapa en la que destacan los siguientes principios:

 

EVALUACIÓN

La primera aportación hace referencia a la importancia de hacer una adecuada valoración de cada contexto para poder concluir sobre si se trata de un fenómeno positivo o negativo. No es cuestión de priorizar lo positivo por encima de lo negativo sin tener el cuenta el contexto en el que se produce, puesto que hay muchas ocasiones en las que lo más conveniente es sentir emociones negativas.

 

COVALENCIA

En este caso se trata de afirmar que en muchos fenómenos emocionales complejos es imposible separar los elementos positivos de los negativos, por lo que se considera imprescindible que ambos convivan. El amor, por ejemplo, se trata de una experiencia en la que emociones positivas conviven con otras negativas formando parte de una vivencia sana de la emoción y de las relaciones que a través de ella se puedan generar.

 

COMPLEMENTARIEDAD

De alguna manera el principio anterior se relaciona de una manera íntima con esarbol-positivote, puesto que los elementos positivos y negativos se relacionan de forma complementaria. Las emociones evolucionan y ese viaje puede hacernos pasar de lo negativo a lo positivo. Es más, son muchas las ocasiones en las que no se puede llegar al bienestar sin haber conocido en algún momento lo negativo, y sin haber tenido la capacidad de enfrentarlo de manera positiva.

 

EVOLUCIÓN

Por último el principio de evolución hace referencia a la globalidad de las aportaciones de la nueva ola de la Psicología Positiva, también denominada SWPP (Second Wave Positive Psychology). Hay una perspectiva de proceso dialéctico en el que la tesis correspondería con las emociones negativas, la antítesis a las positivas y la síntesis al avance producido por la integración de ambas en la experiencia vital.

 

De alguna forma estos nuevos principios con los que trabaja la Psicología Positiva creo que permiten afrontar las críticas recibidas desde una posición mucho más fuerte. Ya no se trata de potenciar las emociones positivas como si fueran la solución mágica de todos los problemas, no se trata de ninguna tiranía de la positividad, sino de un mapa útil con el que transitar hacia un bienestar que nace de la integración sana de todas nuestras emociones.

 

Referencia:

Dr Tim Lomas, School of Psychology, University of East London . “The British Psychological Society“. Vol 29, Julio 2016.

Un pensamiento sobre “La segunda ola de la Psicología Positiva

  1. Francisco Argüelles

    Buenas tardes, interesante artículo, quiero llamar la atención sobre el uso indebido del término covalencia, creo que el término correcto debería ser coexistencia, puesto que la covalencia apuntaría a un fenómeno distinto ontológicamente hablando,en el caso de su argumento, fenómenos de índole psicológica como son las emociones comparten algo, esto es, su ocurrencia en la vida diaria, no obstante encuentro particularmente débil la analogía, dado que compartir la ocurrencia en el espacio-tiempo es característico de todos los fenómenos susceptibles de ser aprehendidos por el ser humano e incluso por los animales.
    Cuáles serían los electrones en su analogía? aventuraré una pista para fortalecer su discurso: las cogniciones pueden ser los electrones en su analogía.
    Estudie más cuidadosamente las ciencias naturales y encontrará maravillosso ejemplos para construir analogías más interesantes, la psicología adolece de personas que fallan estrepitosamente en usar términos de las ciencias naturales.

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