Inteligencia emocional

lo siento, perdóname, te amo, gracias

En

el proceso de conectar la teoría U con 7 emociones, y la didáctica aparejada, por medio de la cual compartimos el modelo en diferentes entornos, por medio de las 3 visiones, la visión nocturna, de la mano de la luz difusa de infinito, se va haciendo grande.

Me despierto de madrugada con un sueño, que va a tomar un extraño nombre, el futuro emerge, una adaptación del subtítulo de la teoría U de Otto Scharmer, liderar desde el futuro a medida que emerge.

Y empiezo a encadenar noches en las que me despierto a las 5 de la mañana, a las 4, a las 2 y media, y encadeno un trimestre en el que este extraño proyecto va tomando forma, desde el sueño inicial, en el que un infinito enlaza el mundo social y el mundo corporativo, en un proceso y un evento que trata de aquellos temas, convertidos en preguntas, que las personas que se acerquen al proceso aporten, y que puede vincular ámbitos de nuestro interés, tan separados de forma sistemática, la educación y la salud, el desarrollo de los negocios y el desarrollo del ser y de las comunidades, la economía y el bien común.

El formato inicial, que pretende atraer a ponentes de referencia, en el formato convencional, el del speaker, incluye personas como César Bona, en la educación, Christian Felber, padre de la Economía del Bien Común, Christian Fleche, padre de la biodescodificación, Otto Scharmer, padre de la teoría U, Luis Espiga, Miriam Subirana, Albert Espinosa, una serie de personas que pueden y tienen algo que aportar a este futuro nuevo que construimos entre todas.

Este formato, tan tradicional, se va a ir transformando en un formato mixto, en el que las ponencias se van a ver acompañadas por conversaciones grupales, en un proceso que denominamos conversaciones Goetheanas, inspiradas por este famoso naturalista, al que muchas personas conocen como dramaturgo, gracias a Fausto, es curioso observar cómo cuando Goethe muere es la teoría del color la obra de la que más orgulloso se siente, qué curioso que sea tan diferente lo que el mundo aprecia de nosotras y lo que tiene verdadero sentido en nuestro interior.

Y en este proceso de compartir el sueño, que tiene forma de U, en principio vamos a lanzar este proyecto en Bilbao, Madrid y Barcelona, con la formación de 3 grupos que experimentan con esta nueva forma de conversar, contactando con la energía del mejor futuro que se quiere hacer presente entre nosotras, el mejor potencial posible, observo cuán difícil es compartir un formato nuevo en los ámbitos en los que este infinito enlaza. A las dificultades que podemos imaginar en el mundo corporativo se unen las dificultades que van surgiendo en mundo social, en los grupos de conversaciones.

Contactos con el mundo corporativo se suceden, en paralelo con los contactos con los ponentes, con las conversaciones en los 3 territorios, y el sueño parece ralentizarse. Este proyecto que inicia el último trimestre del 2016, y que tiene salas reservadas para su realización en 2017 Caixaforum, en Madrid y en Barcelona, lo vamos a posponer un añito, para empezar, mientras los grupos siguen tejiendo conversaciones, e investigando qué es eso del liderazgo colaborativo, en relación con la sostenibilidad de las relaciones humanas, esa línea que se hace evidente en el grupo de Bilbao, cuánto interés hemos puesto en la sostenibilidad del medio ambiente, y qué poquito hemos hablado de la sostenibilidad de las relaciones humanas, no sé si te da algo que pensar, a mí sí.

Y voy a tardar todavía un semestre más, déjame que avance la película del tiempo, hasta el 2018, ya casi estamos en tiempo presente, para enlazar una serie de procesos en los que rozo de forma brutal, y repetida, con personas desconocidas, con personas entrañables, familia y amigos.

En torno a mi cumpleaños, en un fin de semana en el que asisto a un taller de Dragon Dreaming, una trifulca se entabla a mi alrededor, con la inestimable ayuda de la facilitadora, Beatriz, que decide hacer caso omiso de los fundamentos de la facilitación, y se dificulta terriblemente el taller, en un proceso en el que no soy el centro, pero en el que participo de forma singularmente activa. Una o dos semanas más tarde, otro tanto ocurre con Montse, que va a participar en un proceso de facilitadores de 7 emociones, que yo promuevo en el Urdaibai, tan cerca de la casa de mis padres, qué bonito es volver a casa por Navidad, y también por primavera, y observo cómo la lista de relaciones difíciles, que inicia mi hermana meses atrás, antes de navidad, se va haciendo grande, con Beatriz, con Montse, con Mery, con Lilian, con Alberto, con Pablo, no todas son mujeres, como puedes observar. Con mis hijos también, Gorka y Maitane, cómo duele ahí.

De alguna forma observo cómo me retraigo en mi proceso de comunicar. Doy un paso atrás e intento darme el tiempo y el espacio necesario para volver a contactar con estas personas desde un sitio nuevo.

Han pasado 4 meses desde finales de abril, y he vuelto a hablar con Lilian y Montse, espero poder hablar con Alberto y con Pablo en fechas por venir. A los madrugones para desarrollar esta visión que denomino el futuro emerge se le suman en estas fechas desvelones, en los que no me levanto de la cama, y conecto con alguna de estas personas con las que no he podido restablecer la relación, familia y amigas, personas entrañables a las que me gustaría cuidar en mi vida, como me gustaría cuidarme yo mismo.

   así lo vimos…

Y en vez de contar ovejitas, muchos días practico con unas extrañas frases que dicen:

Lo siento,

perdóname,

te amo,

gracias.

En este tiempo reciente, he sido capaz de observar qué ocurre con mis relaciones cuando me retraigo, cuando dejo de comunicar lo que siento, cuando no abro el espacio para que la otra persona, aquella con la que ha existido una fricción, me cuente cómo se ha sentido. Y he dado un paso atrás con el futuro emerge. Si quiero que el mundo evolucione no está de más si doy un paso, o dos, en estricta primera persona, y sigo indagando en la sostenibilidad de las relaciones humanas, empezando con las personas más cercanas en mi vida, mi pareja, Silvia, mis hijos, Gorka y Maitane, mi madre, María Pilar, mi hermana y mis amigos, esa familia que desarrollamos en nuestras relaciones, nuestra segunda familia.

Mientras, sigo practicando estas extrañas frases, inmerso en la luz difusa de infinito, con la ayuda del Ho’oponopono:

Lo siento,

perdóname,

te amo,

gracias.

Cuando nosotros decimos “Lo siento” estamos reconociendo que algo (no importa saber el qué) ha penetrado en nuestro sistema cuerpo / mente / emoción.

Buscamos el perdón interior por lo que aquello nos trae. Al decir “Perdóname” no estamos pidiendo que nos perdonen, estamos pidiendo que se nos ayude a perdonarnos.

“Te amo” transmuta la energía bloqueada (que es el problema) en energía fluyendo, y nos vuelve a unir a la fuente.

“Gracias” es la expresión de gratitud que nos conecta con nuestra fe en que todo será resuelto para el bien mayor de todas las personas involucradas.

Si el liderazgo colaborativo existe y existe algún interés por las conversaciones goetheanas y por el futuro emerge en los grupos de Bilbao, de Madrid, de Barcelona o Zaragoza, lo que tenga que ser será, observo cómo el futuro emerge continuamente, alrededor nuestro, y en nuestro interior.

esta entrada, titulada “lo siento, perdóname, te amo, gracias”, corresponde con el capítulo 21 del libro digital de “escuchar es amar”, el futuro emerge continuamente, pero mi día a día no debería ser así (o sí)

tienes más información del proyecto escuchar es amar (la app) en el siguiente link.

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