Inteligencia emocional

Derechos Humanos en Entornos Digitales

La Declaración Deusto Derechos Humanos en Entornos Digitales se ha hecho pública esta misma mañana, 26/11/2018, a partir de las 09:30, en el Paraninfo del campus bilbaíno de la Universidad de Deusto. En el programa han intervenido el rector José M. Guibert, SJ, la ministra de Política Territorial y Función Pública Meritxell Batet, el consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno del Gobierno Vasco Josu Erkoreka, y han procedido a la lectura de la declaración tres estudiantes de la Universidad de Deusto, Aitziber Agirre, Jaime Baniandrés y Martina Vellani, quienes lo hicieron en euskara, castellano e inglés respectivamente.

Tras este acto se desarrolló una mesa redonda en la que han participado  Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y doctora honoris causa por la Universidad de Deusto, Antonio Ortega, Director General de Personas, Medios y Tecnología de Bankia, Regina Llopis, científica y premio Ada Byron 2017 a la mujer tecnóloga, Eloy Velasco, magistrado-juez de la Audiencia Nacional, bajo la moderación de Iñaki Ortega, profesor en y director de la Deusto Business School, en la sede de la Universidad de Deusto en Madrid.

En un post anterior (Redes Sociales: emociones a flor de piel) hemos tratado la proliferación del uso de las redes sociales y las precauciones que debemos tener a la hora de su uso. Son muchos también las y los autores que analizan desde distintas perspectivas los pros y contras de la digitalización de nuestras vidas.

Es en este sentido que una Declaración de Derechos Humanos en Entornos Digitales no solo era necesaria, sino que cubre un vacío que hasta la fecha nadie se había atrevido a afrontar decididamente.

Esta declaración, según sus autores, no pretende oponerse a la tecnología, que ha venido para quedarse y por mucho tiempo, sino que quiere articularse mediante su humanización asumiendo seis compromisos:

  • La prioridad del ser humanos sobre todas sus creaciones, como la tecnología, que está a su servicio.
  • La integridad de la persona, más allá del reduccionismo de los datos que pretenden cosificarlo.
  • La prevalencia del bien común sobre los intereses particulares, por mayoritarios y legítimos que estos sean.
  • La reivindicación de la autonomía y responsabilidad personales frente a las tendencias paternalistas y desresponsabilizadoras.
  • La equidad y la justicia universal en el acceso, protección y disfrute de los bienes y derechos que posibilitan una vida digna del ser humano.
  • La especial atención a la protección de los menores por su mayor vulnerabilidad y el impacto que la transformación digital tiene en el desarrollo de su personalidad y en su educación.

Tras el preámbulo, se enuncian los dieciséis derechos:

  • Derecho al olvido en internet
  • Derecho a la desconexión en internet
  • Derecho al “legado digital”
  • Derecho a la protección de la integridad personal ante la tecnología
  • Derecho a la libertad de expresión en la red
  • Derecho a la identidad personal digital
  • Derecho a la privacidad en entornos tecnológicos
  • Derecho a la transparencia y responsabilidad en el uso de algoritmos
  • Derecho a disponer de una última instancia humana en las decisiones de sistemas expertos
  • Derecho a la igualdad de oportunidades en la economía digital
  • Derecho a las garantías de los consumidores en el comercio digital
  • Derecho a la propiedad intelectual en la red
  • Derecho a la accesibilidad universal a internet
  • Derecho a la alfabetización digital
  • Derecho a la imparcialidad en la red
  • Derecho a una red segura

A modo de recordatorio, una vez más, la profesora Cortina ha hecho hincapié en los tres poderes del mundo contemporáneo: la empresa, los políticos y los ciudadanos, y ha repetido que las declaraciones, una vez hechas, tienen que ser cumplidas. Vuelvo a citar el texto donde Adela profundiza esta idea:

“Otro mundo es necesario, no sólo posible (…). Y es necesario porque el que tenemos no está a la altura de lo que los seres humanos merecen; no está a la altura de las grandes declaraciones que hemos hecho (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Objetivos del Milenio, Objetivos del Desarrollo sostenible, etc.)… tenemos que proteger y respetar los derechos de todos sin exclusiones.

El lenguaje nos compromete (‘le tomo a usted la palabra’)… cuando decimos “Declaramos”, es más que soñar o una utopía, supone un compromiso. Y nuestras realizaciones están muy por debajo de nuestras declaraciones…” (Arantza Echaniz Barrondo, sobre la ponencia de Adela Cortina Nuevo Modelo Social: ¿razones para la esperanza?)

Ahora nos toca a todos asumir nuestro compromiso haciendo que se respeten nuestros derechos y, con igual intensidad, que se respeten los de las y los demás…

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