Inteligencia emocional

LO LENTO DE LA RAPIDEZ (PARTE II)

En el post anterior reflexionaba sobre que, a veces, los avances de la tecnología nos pueden hacer retroceder o en algunas cosas avanzar más lento de lo esperado. Hablaba en aquel texto, sobre la movilidad, el ejercicio físico y los hábitos de relación con los más pequeños.

En esta ocasión voy a dedicar estas líneas a hablar de la utilización de las TICS en general y en los colegios en particular.

Mas o menos llevamos diez años desde que se empezaron a introducir los primeros ipads en los centros escolares, en lo que se denomina las aulas inteligentes (entiendo que la inteligencia será la de las personas que ocupan ese aula y no el aula en sí). Creo que este tiempo es suficiente como para analizar los datos que han ido produciéndose y que nos permite hacer una parada necesaria que nos haga reflexionar sobre las consecuencias derivadas de su implantación.

Según los estudios más recientes sobre el uso que hacen de las tecnologías los menores parece que se constata que: hay un aumento muy significativos en que se ha reducido el rendimiento escolar, han aumentado los problemas disciplinarios debido a la utilización incorrecta de las tablets y el móvil tanto en los centros escolares  y en casa, alteración de los hábitos del sueño, creación de una socialización alternativa poco visualizada, aumento de la presencia de los mas jóvenes en webs de apuestas, conocimiento temprano (sobre los 10 años) de la pornografía…

Parece ser que las investigaciones hablan que: alrededor del 40 por ciento de los jóvenes hacen un buen uso de la tecnología, que un 30 por ciento mantendrían un uso abusivo de la de la misma y que cerca de un 15 por ciento mostrarían una clara dependencia. Que alrededor de un 98 por ciento de los jóvenes de 15 años utilizan internet. Los estudios también revelan que precisamente porque el cerebro de los menores esta en proceso de crecimiento, los mecanismos de control y gestión de los impulsos son todavía ineficaces,  convirtiéndose las TIC por su diseño, rapidez y número de estímulos, en una “tormenta perfecta” para desarrollar conductas adictivas en los jóvenes: equiparándose al consumo del alcohol o de las drogas.

En el plano específicamente académico, se introdujeron pensando en el aumento y mejora del rendimiento académico por parte de los menores, pero parece que aquí tampoco hay un avance, ni siquiera significativo. Por poner algunos ejemplos: se ha reducido de forma considerable el tiempo de atención plena en las actividades, pasando de unos 15 minutos más o menos, a unos 8 minutos de media. Han empeorado la construcción apropiada de lo que se denomina las tareas ejecutivas que son imprescindibles para un correcto desarrollo  cognitivo, el ratio de fracaso escolar tampoco ha tenido una variación significativa respecto a hace 10 años, las plataformas educativas han permito que la responsabilidad de gestionar los estudios pase de los propios menores a los padres y madres ya que se cuelgan en ellas toda la información relativa a: deberes, estudios, trabajos que se tienen que presentar y como decía anteriormente han aumentado los partes disciplinarios en los escuelas y como consecuencia más “jaleo” en casa.

Puede parecer que después de leer esto, soy alguien que está en contra de la tecnología, nada más lejos de la realidad. Creo que ha permito y  permitirá avances en la humanidad que no podemos ni imaginar. Solamente digo que hasta que haya un modelo de gestión, una herramienta educativa adecuada para enseñar a los jóvenes ha utilizar la tecnología limitando al mínimo los riesgos para la salud y le desarrollo adecuado, no  es nada descabellado pensar que dentro de unos años, en base a la proliferación de estos estudios, aparezca una legislación que prohíba el uso de los móviles (por poner un ejemplo) a menores de 18 años igual que se hace con el alcohol o las drogas. Y que igual que es totalmente absurdo que a un menor de 10 años le permitamos drogarse o consumir alcohol, igual tampoco va poder tener un móvil. Que igual dentro de 30 años a los adultos de ese tiempo, cuando miren atrás digan que era totalmente descabellado dejar a los menores el uso de este tipo  de tecnología. Quizás haya que empezar a plantéaselo y a tomarlo en serio ya que, de momento, no hay muchos indicadores que nos hagan pensar que los menores están preparados para utilizar estos dispositivos.

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