Inteligencia emocional

Big Bang Theory Ciencia y emociones

Aprender sobre ciencia y emociones con la serie de TV Big Bang Theory

Soy física teórica, al menos esa es mi sensación después de ver la última temporada de una serie que había seguido durante años de manera discontinua. Una serie de TV que cierra su última temporada, han sido 12 años en pantalla, con una llamada de atención a las niñas para que se sumen a las carreras científicas, así pone de manifiesto en los discursos finales la física Amy Farrah Fowler,  pareja en la ficción del inolvidable Sheldon, y que me trae a la memoria que el claustro de profesores de mi instituto me recomendaban la carrera de física. No cabe duda de que necesitamos referentes. ¿tendríamos más niños y niñas que quieran ser científicos promoviendo contenidos como los que promueve esta serie de TV? El futuro, dicen, está en las carreras STEAM, Ciencia, Tecnología, Artes y Matemáticas.

Cuestionarme y cuestionar el mundo, buscar patrones que lo expliquen,  el campo de las teorías y posibilidades, es algo que me resulta muy natural. Y que me presenten como artista cuando trabajo con equipos me encanta.

Hay un aprendizaje en todo lo que otros expresan sobre ti, y ese aprendizaje te transforma. Eso es lo que parece sucederle a Sheldon Cooper, el protagonista de The Big Bang Theory, el chico rarito, tremendamente inteligente pero insufrible para quienes tienen que convivir con él.

Big Bang Theory se presenta como una serie sobre un grupo de amigos, considerados frikies, que pone el acento en su día a día y sus conversaciones sobre ciencia,  comics, juegos de rol, superhéroes, videojuegos, películas y series, ciencia ficción, redes sociales…Sus protagonistas pueden parecer eternos adolescentes que se resisten a crecer. Chistes malos, alergia al deporte, imperfecciones e inseguridades, falta de habilidades sociales, falta de empatía, complejo de inferioridad, bulling….Un guión que con agiles e inteligentes diálogos juega a convertir en héroes a los habitualmente marginados por las modas y los abusones. los conocimientos como superpoderes.

Incorporar en el guión a twitter, Facebook e Instagram,  la Xbox, la playstation, la wii , de Halo, Call of Duty, Mario Bros, Fortnite,  Dragones y Mazmorras o Regreso al futuro,  La máquina del tiempo, las apps de citas, las series de TV, Doctor WhoStar Trek, los estrenos de Star Wars…  todos los mainstream, los temas de moda y actualidad, con muchos guiños nostálgicos y referencias a las reediciones de clásicos de la cinematografía de ciencia ficción, es uno de los aciertos de la serie, que permite además reunir una audiencia de diferentes edades y hacerte pensar que estás en la onda, y comentarla con tus sobrinos.

La mezcla de temas lúdicos junto a otros que buscan despertar nuestra curiosidad e incorpora a nuestras conversaciones  la teoría de la Relatividad, el gato de Schrödinger, El principio de incertidumbre de Heisenberg, la Materia Oscura, la Teoría de cuerdas, las ondas gravitacionales o las supersimetrías, bosones, fermiones… es un mérito que hay que concederle. El funcionamiento del cerebro, la toma de decisiones, el comportamiento… son otros de los temas que, con el humor como adhesivo, nos plantean en sus capítulos de sólo 20 minutos. La pasión por los superhéroes y protagonistas de las series más conocidas se iguala con la que sienten por científicos como Alfred Einstein, Stephen Hawking, Richard Feynmam… La serie nos explica como la Física Teórica precisa de muchos años para demostrar sus teorías, como el Bosón de Higgs. De ahí que el Nobel de física en ocasiones un físico teórico y un físico experimental comparten el Nobel aun cuando sus trabajos tengan más de 50 años de diferencia.

El protagonista habla del 73, su número primo favorito, en 2015. Pomerance y Spider, dos matemáticos han investigado sobre ello y publican un artículo sobre el “primo de Sheldon”, sus demostraciones aparecen en la pizarra de uno de los capítulos de la última temporada.

Big Bang Theory sigue la máxima de comunicar de forma entretenida, intenta explicarnos la importancia de la física, de la ciencia pura frente a la ciencia aplicada, bromear sí,  pero a la vez nos acerca a la ingeniería, la astrofísica, la neurología…

En un mundo dominado por la tecnología, las habilidades socioemocionales serán cada vez más importantes.Y en esta serie se habla mucho de ello, de las dificultades que supone el no desarrollar estas habilidades. El canto a la amistad, la perseverancia, la tolerancia, la inclusión, son el telón de fondo de esta serie, que, por supuesto, no es perfecta, aunque al menos cuestiona algunos estereotipos y sesgos cognitivos por los que todos, de una u otra forma nos vemos afectados.

 

Aunque con un toque ligero, los guionistas trasladan a esta ficción todos los males que aquejan a la universidad, dificultades de financiación para proyectos innovadores frente a los proyectos de investigación patrocinados por lobbys como los de  la industria armamentística o farmaceútica, la discriminación por género, raza, o por ser estudiante o becario… , las irregularidades en la concesión de los premios Nobel, que tienen su reflejo en la realidad con casos como el de Jocelyn Bell Burnell, la astrofísica, la primera que detectó los pulsares,  y a la que no le dieron el Nobel, por ser una becaria.

Enseñarnos que acompañados, en equipo, llegamos más lejos, la importancia de rodearnos de personas que nos apoyan incondicionalmente, pero que no dejan de  indicarnos donde fallamos, que nos invitan a ser una mejor versión de nosotros mismos.

Escuchar a quienes nos quieren y nos conocen, cuestionar y cuestionarnos, ser capaces de aprender y desaprender, no caer en el síndrome del experto, del que lo sabe todo, poner el énfasis en hacer buenas preguntas y no en dar las más elaboradas respuestas, escuchar, dejarse llevar por las conexiones improbables, afortunadas. El contrapunto a los científicos es Penny, la vecina rubia de la cual no sabemos ni el apellido, ella es la intuición, la que, consciente de los conocimientos académicos de sus vecinos científicos, cuestiona una y otra vez su falta de tacto, su falta de entrenamiento en inteligencia emocional.

 

Buscar, promover la mezcla, la hibridación, insistir en que todos tenemos que formarnos más, leer más, de humanidades y de ciencia,  mantener activado nuestro pensamiento crítico y atrevernos, arriesgar. Crear y creer que otro mundo es posible. Gracias The Big Bang Theory, y sí, hoy me siento física teórica.

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