Inteligencia emocional

Superar el duelo en Navidad

 

Superar un duelo es un proceso que requiere tiempo, pero lo cierto es que en estas fechas parece que las ausencias se hacen mas evidentes. Quienes nos dedicamos a los procesos de acompañamiento sabemos que estas fechas son difíciles para muchas personas. Desde hace un par de semanas en casi todos grupos que llevo surte un tema común: demasiadas ausencias en la mesa de Navidad, demasiados recuerdos que hacen que hacen que se abran heridas que parecían cicatrizadas. Se intensifican los sentimientos de soledad y angustia y reaparece la sensación de que ya nada es como antes y sólo queda esperar que la vorágine navideña pase cuanto antes.

 

¿Es más dura la muerte de un ser querido en navidad?

Existe una dicotomía entre los estímulos externos que están asociados a sentimientos como alegría, ilusión, sorpresa, ganas de compartir y el mundo interno de tristeza, nostalgia, rabia, frustración y un estado anímico bajo. La brecha entre la alegría de los festejos y la tristeza por la ausencia hace mas evidente la sensación de silla vacía en la mesa.

 

Durante estas fechas, el recuerdo de las Navidades compartidas acentúa la nostalgia y evidencia la falta tiñendo los recuerdos de melancolía. Para muchas personas sería preferible pasar las fechas señaladas en soledad, quisieran dejar de lado los banquetes familiares y pasarlos como cualquier otro día, pero se sienten obligadas por mandatos familiares a celebrarlo, esto  subraya la nostalgia y acrecenta la dualidad entre lo que se desea y lo que se termina haciendo acentuando los conflictos internos. “Es que yo me siento sola los 365 días, no solo esa noche” me dicen algunas.

 

La primera navidad

Cada persona tiene su propia forma de elaborar el duelo y de afrontar el dolor, por lo que no hay recetas válidas para todo el mundo, ninguna es mejor que otra, y mientras que algunas prefieren aislarse durante estas fechas, otras reprimen sus sentimiento y otras prefieren hacer algo diferente a las tradiciones familiares, como un viaje o algún ritual distinto. En cualquier caso, lo más sano es respetar la propia necesidad y darse el permiso de expresar las emociones. El duelo es un proceso que lleva tiempo y si ese proceso es cercenado se interrumpe el proceso natural de afrontamiento.

Cuando el dolor es de otra persona, lo único que podemos hacer es “estar” para esa persona, darle el permiso para que pueda expresarse libre de juicios, aceptándole y acompañarle en su proceso.

 

Cuando hay niñas/os en casa

Si ya es un duro trago para las personas adultas, los más pequeños también necesitan elaborar la muerte y comprender que ya no van a volver a ver a ese ser querido, es fundamental para ellos que comprendan los cambios que se están produciendo en su entorno. Se hace necesario explicarles que la persona ya no está y utilizar un lenguaje adaptado a su edad, pero en ningún caso tratarlo como si nada hubiera ocurrido ya que son partícipes del sistema familiar y necesitan aprender a gestionar la tristeza por la pérdida. Hablar en familia lo mas abiertamente posible de los sentimientos le ayudará a afrontar la situación.

Cuentos infantiles sobre la muerte:
– “Siempre”, Ana Galan y Marta Sedano, ed. Bruño (+3 años):
– “Soy la muerte”, Elisabeth Hellando Larsen y Marine Schneider, ed. Barbara                                  Fiore editoria (+5-6 años):
“Para siempre”, Camino García, Marco Recuero, ed. La fábrica de libros (+7-8                                años)

 

Estrategias que ayudan

Sé por experiencia, que es fundamental respetar el proceso de duelo, y que pretender no sentir el dolor trae consecuencias ya que cómo dice el refrán,” el cuerpo dice lo que la mente calla” y el precio de querer ser fuerte a toda costa es la somatización, un mecanismo de defensa que expresa lo negado. A continuación te indico algunas pautas que te pueden ayudar, y ten en cuenta que tienes que vivir la tristeza.

– Respetar tus sentimientos y darte el permiso de expresarlos (tristeza, enfado, ansiedad, culpa, fatiga, impotencia…)

– Rodearte de las personas más cercanas y aceptar lo que te ofrecen. Puedes decidir no celebrar las fechas señaladas, pero no te aísles.

– Respetar lo que sientes y rodearte de los más cercanos

– Usar algunos símbolos que recuerdo al ser querido para hacerle partícipe en un sentido simbólico.

– Hacer algo bonito con sus cosas.

– Escribir una carta a la persona ausente expresando los pensamientos y sentimientos.

 

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