Inteligencia emocional

“Y es que el futuro ya no es lo que era …”

Resulta que el futuro, ese lugar donde vamos a vivir el resto de nuestra vida, “no es lo que esperabamos” Nos lo han cambiado. Lo que hace unas semanas era impensable, hoy se ha vuelto cotidiano. Vulgar.

El 13 de marzo, teletrabajar era una quimera. Desde ese fin de semana, la oficina es mi cocina y el “servidor” comparte espacio/tiempo con la cafetera. Si me permites … ¡Ya no es lo que era!

“Hibernación económica” ayer, era un supuesto distópico para “jugar a los escenarios” en equipos de estrategia empresarial; hoy, confinado espero “como agua de mayo” la desescalada para hacer “deporte individual”

“Inmunidad de grupo” “distancia social” “autoaislamiento” eran -recientemente- términos desconocidos. Hoy nos manejamos en esos universos con “soltura de epidemiólogo”. Y con estas palabras forjamos el mundo en que vivimos.

Un día nos acostamos en mediocristán (donde casi nunca ocurría nada) soñando con nuestras rutinas y hábitos, como los enanos de Gulliver. Al siguiente, amanecimos en extremistán, momento y lugar exponencial.

Cuanto más torpes, más creemos saber (efecto Dunning-Kruger). Y nos preparamos para un “día después” que nunca llega. Y caemos -una y otra vez- en la ilusión de predecir, con la exactitud del horóscopo dominical.

Frente a lo incierto, nos enrocamos como los liliputienses Kif y Kof en “Quien se ha llevado mi queso”: regresando una y otra vez a reclamar queso al lugar donde ya no lo hay. Instalados en la indecisión, en la parálisis por análisis. ¡Cuánto por aprender de la rapidez y determinación de los ratones en ese “cuento”!

Y es que nada volverá a ser como antes …

 Así que deja de llorar por los paraísos perdidos,
Nunca los perdimos porque nunca los tuvimos.
Solamente están en tu cabeza” (Iván Ferreiro)

Así que, en tiempos de tribulaciones, mejor hacer mudanza. Preferible perdón que permiso. Reconozcamos nuestra fragilidad (“sólo sé que no sé nada”) e imaginemos futuros diversos … Por si acaso, salgamos de la zona de alcanfor.

Y, en el “next normal” sigamos el consejo de Gandalf. para destruir el “anillo” del Señor Oscuro (“El señor de los Anillos”)

¡Corred insensatos!

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