Inteligencia emocional

nos han enseñado a competir

sigo el abierto de Australia por internet, que no por televisión, y veo progresar al chico que no se vacunó desde las primeras rondas, en un torneo que le lleva, como muestra la imagen, a la caza de Rafa Nadal, los blancos detrás de los amarillos,

si tú corres mucho yo corro igual o más, y no puedo sino quedarme con esta imagen del deporte como espacio en el que se sublima (engrandece, exalta, ensalza, eleva a un grado superior) la competición,

una competición en la que todo está montado para que sólo haya un ganador (una mujer, un hombre, una pareja de dobles mixtos, …) que se lo lleva todo, todo parece indicar hoy que Nole es el más grande, con 10 razones por medio,

y no puedo evitar acordarme de un video en el que escucho atento las palabras de Humberto Maturana, un video que recojo en un post, ya añejo, titulado «como vivimos compitiendo, siempre estamos negando a los demás», qué significativo,

y me pregunto cómo sería mi día de hoy si dejase de competir, si dejase a un ladito mi ego, y dejase de intentar ganar, de intentar tener razón, de dominar en la lógica de una conversación,

creando un espacio para que el otro, el álter, ojalá no su ego, se manifieste, sí, no puedo evitar acordarme de esa definición del amor que hacen Humberto y su compañera en Matríztica, se me ha ido su nombre que espero que vuelva, sí, Ximena Dávila,

por la cual «amar es dejar aparecer al otro».

así lo vimos…

echo la mirada atrás y me acuerdo de una conversación con Javi Urkiza, amigo de juventud, sobre quién es el mejor, Federer o Nadal, conversación en la que yo introduzco un tercer nombre, emergente entonces, Nole, hace ya unos cuantos años, ¿verdad, Javi?,

y observo cómo continua nuestra conversación, que si éste o aquel, la corrección de Federer, el respeto de Rafa hacia este genio del tenis que le precede, la imagen des-enfadada de Djokovic, disfrazado de Darth Vader, haciendo réplicas de sus compañeros,

conversación que acompaña el ocaso de Federer, que se retira el año pasado, aunque debería haberse retirado hace 2, el declive de Nadal, lesión viene, lesión va, que probablemente se retire este año, tras ganar o perder en Roland Garros,

ocaso y declive que anuncian el del tercero en discordia, el Big Three está en sus últimos coletazos, como la conversación entre Javier y yo, y alguien estará contento porque tenía más razón, porque ganó más copas, más Grand Slams, estuvo más semanas en la cumbre,

y no puedo mirar este teatro con un poco de pena, Javi, esta semana he leído que algunos seguidores de Djokovic son bastante agresivos, su padre aparentemente apoya al régimen de Putin, qué pena la guerra de los Balcanes, qué pena la de Ucrania,

qué tristeza de mundo estamos creando entre todas,

y me pregunto cuántos talleres de resolución de conflictos harían falta si nos ayudasen a crecer en la co-laboración en vez de en la competición, y cuántas guerras, consecuencia última de 2 que han apreHendido a competir, nos podríamos ahorrar.

en las lecturas de este año, relacionadas con el desarrollo del estudio en la confianza en entornos organizativos, llego a «el poder contra la fuerza», de David R. Hawkings, un librazo, en el que el autor nos explica que todo es una evolución de la conciencia,

que aunque es un continuo, a título explicativo se podría dividir en el campo atractor negativo, que se articula por medio del miedo, y el campo atractor positivo, que evoluciona desde el amor,

miedo y amor, a los que siguen, si lo piensas un poco se ve claro, también si te dejas sentir, competición y co-laboración, sí, Maturana lo tenía claro, Ximena tmbn, competimos o co-laboramos, ellas decidieron co-laborar,

y está en nuestra mano elegir qué vamos a hacer hoy.

y tú, ¿a quién le vas a ganar qué carrera hoy?

mientras leo un nuevo título en la prensa digital, «la gran batalla de todos los tiempos»,

pienso en esta máquina de guerra moderna, la publicidad que sublima la competición y el mundo del ego, Marca, As, Lecturas varias, en la que es tan fácil observar a los chicos famosos y a sus parejas, más que al contrario, las chicas famosas y sus parejas,

lo que ganan, lo que compran, los coches que tienen, las vacaciones que se calzan, las extravagancias del día a día y de los días más extravagantes, maquinaria de guerra que guía al pueblo, ellos son los nuevos ídolos,

los ídolos que el dinero (nuevo valor en alza) quiere que compremos, para consumir más, más Lacoste, más Nike y Adidas, más Porcelanosa, más Zara, qué útil y bonito es el mundo de las influencers, de mayor yo tmbn quiero ser como tú, así de rápida, así de lindo,

y comprar más, y tener más, mucho más que la vecina y el tarugo de al lado, mucho más en cualquier caso de lo que puedo llegar a usar y sinfrutar, porque esto no trata de vivir la vida de forma armoniosa, aquí lo que se trata es de ganar.

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