Inteligencia emocional

comenzamos un nuevo año, feliz 2019

recibo, como todas nosotras, cientos de felicitaciones, imágenes y videos por navidad, aunque curiosamente no me ha llegado ninguna de ellas por correo, todo parece indicar que hay un cambio de tendencia en la comunicación,

de las cuales algunas me han llamado la atención, de las que voy a entresacar 2, una con un precioso árbol navideño, un árbol cargado de buenos deseos, 1 por nivel, en 22 pisos, que copio a continuación,

ama, perdona, agradece, rompe hábitos, delega tareas, brinda por la vida, sí niño otra vez, vive antes de morir, termina un proyecto deseado, haz sentir bienvenido a alguien, apaga el móvil y habla, nunca digas nunca, escucha tu música favorita, por hoy no te preocupes, quiérete mucho, haz un pequeño cambio en tu vida, respira, cierra los ojos, imagina el sonido del mar, lucha por tus sueños, cree en ti, permítete equivocarte, trátate como a un amigo, muestra tu felicidad, escribe un diario, pinta un cuadro, sonríe al mundo, haz lo que amas, ama lo que haces, dile a las personas amadas cuánto las quieres,

y otra con una extraña recomendación, vivir la navidad y la vida al 1%, mejor me explico, un 1% mejor que lo que la vivimos el día de ayer, algo que parece que no tiene ninguna trascendencia, ni mayores resultados,

hasta que te das cuenta de que si conseguimos mejorar nuestra vida un 1% al día en una semana la mejora es del 7%, en un mes del 30%, en un trimestre del 90%, en un año de 365%,

dos consejos, uno en forma de árbol y otro en forma de pequeño incremento a vivir cada día que me dejan pensando, y me imagino cómo sería un año en el que todos los días lanzamos un mensaje positivo a una persona que vive cerca nuestro,

a nosotras mismas, para empezar, una palabra amable, un gesto, una sonrisa, un cariño,

otro regalo a una persona de nuestro círculo cercano,

a mi madre, mi padre, mi hija o mi hijo, no hace falta hacerlo a los dos a la vez, no hay que abusar, a mi hermana, mi hermano, mi pareja, mi ex-novio, qué pena que no vio ayer y hoy sigue sin ver,

a mi suegra, su ogro, qué bonita palabra, a mi yerno, ayer no, a mi nuera, no era,

y un tercer regalo, podríamos considerarlo una ofrenda al mundo, a una absoluta desconocida, la tendera del kiosko de periódicos, el revisor del tren, tu jefa, cualquier persona con la que interactuamos de forma casual,

y me pregunto si estas dos actividades se podrán juntar, componiéndolas entre sí, para crear una guía de fácil aplicación para el año que entra, vamos a ver qué tal funciona, antes de que nos entre el rigor posterior al día de reyes,

agradece algo a tu hijo, trata al kioskero como a un amigo, escucha la música preferida de tu suegra, termina un proyecto deseado por tu abuelo, cree en tu jefa, perdona a tu ex-novio, muestra tu cariño por tu hermano en tu diario, apaga el móvil de tu padre,

sí, parece que la lista se abre, y donde aparentemente había sólo 22 consejos para el año nuevo tenemos un pilón de actividades para mejorar progresivamente, sólo un 1% al día, con el simple ejercicio de regalar 3 flores,

una a mí misma, una a una persona de mi entorno cercano, y otra a una perfecta des-conocida.

   así lo vimos…

junto las palabras 3, ofrenda y árbol, 3 palabras, y no puedo evitar pensar que las navidades no han terminado, y nos faltan todavía los 3 reyes magos de oriente, al menos para nosotras, que vivimos en occidente,

y me acuerdo del 3ple camino, ese camino que habla de nuestro desarrollo personal, y que aplica por igual a nivel de grupos (2) y organizaciones (3), ese camino en el que salimos de la sombra (del juego perverso del perseguidor, de la víctima y del salvador),

adentrándonos en 3 formas de estar en la vida, con la presencia de el ser adulto, el niño natural y la madre protectora, 3 formas de estar en este mundo que viven en todas nosotras, y que podemos potenciar y desarrollar,

y me pongo a pensar cuáles de las actividades anteriores, las del árbol, están más relacionadas con una y otra forma de estar aquí, cuáles podemos relacionar con el ser adulto, con el niño natural, con la madre protectora que vive en ti,

a ver si me explico,

  1. “cierra los ojos, imagina el sonido del mar” es una capacidad propia del niño natural,
  2. “haz sentir bienvenida a alguien” es una capacidad propia de la madre protectora,
  3. “termina un proyecto deseado”, o “delega tareas” son capacidades propias del ser adulto,

¿qué te parece, te animas a completar toda la lista?

si tienes interés en indagar en este 3ple camino estos 3 textos tal vez te ayudan a formar tu propia imagen del niño natural, de la madre protectora, del ser adulto, mientras profundizas tu personal comprensión de su gesto.

si haces el ejercicio te vas a dar cuenta de que algunas de las propuestas son bien difíciles de clasificar, por ejemplo “permítete equivocarte”, una propuesta que de sopetón yo encuadraría con el niño natural,

pero que ya no tengo claro a quién asignar si habla de permitir que otras personas se equivoquen, tan cerca de “perdona”, ¿te viene la imagen del ser adulto o de la madre protectora?,

o de esta frase con trampa, 2 en 1, “haz lo que amas, ama lo que haces”, tan difícil de aplicar cuando no estás haciendo lo que quieres hacer, sí, ya sé que no siempre se puede, qué le vamos a hacer.

si eres más de los Reyes Magos que de Papá Noel o de Olentzero todavía estás a tiempo, puedes escribirles una carta y pedirles lo que sea, que me han dicho que los que están petados son los servidores de wasap y de telefonía, Correos está vacío,

no sé, no sé, creo que yo voy a pedir este año a Melchor un montón de empatía, a Gaspar un kilo extensible de curiosidad, y a Basaltar, antes de que salte del camello o al precipicio, eso es incertidumbre, unos polvos mágicos de coraje,

para que el año nuevo venga cargado de todo eso que la madre protectora (ahí está la empatía), el niño natural (ahí está la curiosidad) y el ser adulto (ahí está el coraje) van a necesitar.

que el año nuevo sea bueno, bonito y verdadero para todos las mujeres y hombres de buena voluntad, y para las demás también, ya sabes, con las 3 flores, los 3 reyes magos de oriente, y al ritmo del 1 por cien.

Entre supersticiones, palomas y entornos VUCA.

No soy alguien supersticioso. Al menos, no demasiado. No frecuento la adivinación; tampoco me la juego pasando por debajo de escaleras. Por si acaso …

Y ahora que vamos a estrenar 2019, procuraré comerme las doce uvas en la esperanza de disponer de otros tantos meses de prosperidad. Sin atragantarme en el intento. Llámalo precaución …

¿Por qué doce uvas? ¿Por qué cruzar los dedos o “tocar madera”? ¿A cuenta de qué estas supersticiones?

Enamorado del principio de la parsimonia (en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable) acudo a B.F. Skinner. Si hace unas semanas recurríamos a las bacterias donde podíamos reconocer patrones que anticipan comportamientos que el ser humano ha empleado en la construcción de la cultura(“Todo es más sencillo”)¿por qué no recordar sus famosos experimentos con palomas?

Al igual que las personas, las palomas soportan mal la incertidumbre y se aferran a falsas certezas. Este experimento ocurrió en la asepsia del laboratorio de Skinner: una avería provocó que el comedero se abriese aleatoriamente, independientemente de que la paloma picase en la tecla de respuestas (un interruptor para conseguir comida) o no.

De tal forma que la comida aparecía por efecto del fallo del relé y no por la presión del interruptor. En estas condiciones de aleatoriedad, las palomas “interpretaban” como relaciones de contingencia entre su respuesta y la presencia de alimento lo que no era más que azar. Así que, en cada caso, mostraban respuestas que no dudaríamos en definir como “supersticiosas”: daban vueltas sobre sí, agitaban las alas, picaban en un rincón de la caja, levantaban mucho la cabeza hacia arriba, etc.

¡Supersticiones condicionadas de manera accidental! ¡Los relés de la “Caja de Skinner” obraron este curioso aprendizaje!

2019. Nuevo año. Todo indica que nos moveremos en entornos VUCA (acrónimo inglés: Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity) que refleja lo impredecible del mundo actual: volátil, incierto, complejo y ambiguo. Convivimos diariamente con infinidad de rarezas que producen un tremendo impacto en nuestras vidas, y que solo son explicables “a posteriori”. Como aquellos cisnes negros descubiertos en Australia que desmontaron la creencia de que todos eran blancos.

Entornos VUCA plagados de cisnes negros que abonan el terreno a la superstición. En otro laboratorio -SXXI- con otros “sujetos experimentales” -nosotras y nosotros-. No son palomas. No son condiciones de laboratorio. No caigamos en la superstición.

¡Feliz 2019!

 

Navidad

El azar ha dispuesto que tal día como hoy, víspera de Navidad de 2018, fuera mi turno para publicar estas líneas. No es tarea fácil. Las emociones andan enfrentadas y la inteligencia, la de cada cual, queda aturdida por diferentes motivos. Algunas personas rememoran su infancia, cuando ajenos al dolor, las dificultades, los contratiempos inherentes a cada vida, fueron felices. Otras no quieren ni oír hablar del tema y se sienten mucho más identificadas con, incluso atraídas por, el duende que Theodor Seuss Geisel (Dr. Seuss) creó en 1957: El Grinch.

Los medios de comunicación y las redes sociales se desbordan y nos inundan con todo tipo de frases, mensajes, cuentos, fotografías, melodías, cortos, películas… que acaban colmando y saturando no solamente las memorias y procesadores de nuestros teléfonos inteligentes, sino también nuestra paciencia.

Los ayuntamientos e instancias públicas tampoco escatiman en gastos para iluminar de colores y figuras nuestras noches, decorar nuestras calles, plazas y parques y organizar todo tipo de actividades dirigidas a las y los más pequeños,  al menos en los centros neurálgicos de nuestros municipios.

No podemos olvidar dos clásicos ya para las personas bilbaínas: Santo Tomás y la lotería de Navidad (recomiendo la lectura de la entrada en el blog de Enrique Pallarés Molíns A propósito de la lotería), ni la vorágine de compras, tanto de alimentos como de regalos, y las tradicionales comidas o cenas de empresa.

Es maravilloso celebrar juntos nuestros deseos de un mundo mejor y más feliz, y que un año termine y dé paso a uno nuevo cuyas páginas están aún por escribir. Sin duda hemos ido llenando estos días de luz, colores, adornos, regalos, música, alegría, nostalgias, esperanza en el azar, desembolsos extraordinarios… y los hemos ido vaciando de su auténtico sentido.

Hace en torno a unos 2018 años una joven judía, embarazada, tiene que abandonar su casa por cuestiones administrativas y recorre junto a su marido unos 12 km por una zona montañosa para llegar a un pueblo en el que no tienen posibilidad de alojarse en ningún sitio. De pronto se pone de parto y el único lugar vacío que encuentran es un establo, donde consiguen improvisar una cuna para el recién nacido. Ese niño, con los años, dirá a sus paisanos que el segundo mandamiento, semejante al primero, era amar al prójimo como a uno mismo (el primero era amar a Dios con toda el alma, el corazón y la mente). Ese niño diría después, y sobre todo viviría, muchas otras cosas que chocan frontalmente con la mentalidad humana en torno al poder, la codicia, el dinero, la manipulación, la esclavitud, la explotación…

Aquella joven, unos meses antes del nacimiento del suyo, visita por amor a su prima quien ya mayor también espera un hijo y necesita ayuda. Cuando las dos se encuentran y se saludan, respondiendo al saludo de su prima, la joven futura madre contesta:

Mi alma canta

Canta la grandeza del señor

Y mi espíritu

Se estremece de gozo en Dios

Mi salvador (…)

Derribó del trono a los poderosos

Y elevó a los humildes

Colmó de bienes a los hambrientos

Y despidió a los ricos con las manos vacías

(Magnificat, Gen Verde)

Hoy celebramos a esa mujer y a ese niño.

¡Feliz Navidad!

Magnificat, Gen Verde

¡Viva la segunda oportunidad!

Hace tiempo, en una de las entradas que he escrito que más visitas tiene, Sobrevivir al Amor Zero, decía: “Una de las grandes lecciones que he aprendido en la vida, no sin dolor y sufrimiento, es que no se debe mendigar amor, no se puede hacer que otro te ame.  ‘Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo’ (Robin Williams en Sra. Doubtfire). El amor verdadero no puede ser una fuente de desazón; no te vacía sino que te plenifica; no te destruye sino que te ayuda a ser tú mismo”.

Me reafirmo en mis palabras, no se debe mendigar amor. El amor te tiene que ayudar a ser la mejor versión de ti misma, si no, no es amor. Y lo digo ahora que pertenezco, como una amiga me dijo, al club de la segunda oportunidad y estoy “a punto” de volver a casarme, enamorada, convencida e ilusionada.

Me sorprende encontrarme con el escrito que hice poco después de separarme, un momento de gran oscuridad, y en el que me decía a mí misma, ¡Busca en tu interior!: “¿Y en este momento cómo salir adelante? ¿Cómo elaborar el duelo de una forma constructiva? Veo dos caminos que habré de recorrer en paralelo. En primer lugar, como decía el ‘cuento’ del principio, tengo un importante camino hacia adentro. Debo mirar hacia mi interior y conectar con lo que soy. Debo reelaborar algunos de los aspectos que hasta ahora me definían en parte. Debo aceptar los cambios y mirarme con mucho cariño. Debo aprender de esta situación. El otro camino es el de apoyarme en mis amistades, el de pedir ayuda y dejarme querer y acompañar, pero siempre conectando con mi búsqueda interior y no escapando de ella”. Creo que no estaría hoy en el punto que estoy si no hubiera seguido ese camino, si no hubiera aprendido a escucharme y a valorarme (lo que no quiere decir que siempre lo consiga) y si no hubiera tenido la ayuda y el acompañamiento de las personas que me quieren, en algunos momentos me sostienen y me hacen también de espejo.

Lo que durante un tiempo viví como un importante fracaso ha sido una de mis grandes lecciones de vida. Me enseñó el valor de la familia y de la amistad (dos de los grandes dones de la vida); el significado del amor (que empieza ineludiblemente por una misma); el amor como respuesta a cualquier pregunta (sobre todo la del sentido de la existencia); la fe como un camino con recovecos y momentos de desierto pero siempre abierto a la esperanza; el aquí y el ahora como único momento que nos pertenece… La vida es un gran regalo aunque a veces tenga un sabor amargo.

Estoy feliz con mi segunda oportunidad. Ahora sí tengo un compañero de camino y estoy en disposición de construir una verdadera comunidad de vida y amor. Y, como dice la canción, “seguiremos luchando hasta el final… no es tiempo para perdedores”.

Para ver el vídeo pinchar aquí

El talento no tiene edad, CV en clave de Talento

Desde 2017 participo como facilitadora en un programa de talento y empleo desarrollado para Bilbao Ekintza, con el título de Curriculum en clave de Talento.

Un Curriculum vivo, que tiene que adaptarse a un mercado de empleo cambiante, y que integra todos los lenguajes, escrito, hablado, audiovisual.

A lo largo de los meses dedicados al diseño y co-creación del primer programa piloto, todos los facilitadores Adriana Racca, Alvaro Andoin, Iñaki Perez, y yo misma, Maribel Navascués, junto con Nekane Arostegi, de Bilbao Ekintza teníamos encima de la mesa muchos interrogantes:

¿Qué es el Talento?, ¿Talento o Talentos?, ¿Qué es lo que desde el mundo académico o desde la empresa se piensa, dice y se hace con respecto al Talento?, ¿cómo se valora, cómo se selecciona el Talento?, ¿cómo y dónde se encuentra el Talento?, y ¿qué hacen y tienen que hacer los candidatos para descubrir y mostrar sus Talentos?.

Nuestro trabajo y talleres han sido una de las piezas dentro de un marco más amplio, Bilbao Gazteak Sortzen, donde muchos otros proyectos tenían cabida.

En la jornada Diálogos en torno al Talento con el Sector de la Industria Creativa, Nuevos perfiles profesionales, Nuevas oportunidades de empleo, se presentó desde Bilbao Ekintza esta memoria gráfica del proceso, donde empresas, centros y universidades de la Industria Creativa describen lo que es el Talento, y se muestran nuevos modelos de trabajo colaborativo , en red, con contenidos y acciones pensados para nuevas demandas. Nuestro trabajo y los resultados del mismo es contado en primera persona por los participantes.

El futuro del empleo acapara muchos de los debates actuales. Muchos demandantes insisten en que no encuentran personas con las competencias adecuadas. Los candidatos no saben cual es el camino para llegar al empleo. Las empresas han iniciado un proceso de transformación digital, aunque todavía conviven viejos y nuevos modelos. Se buscan empleados con un perfil que ayude a sobrevivir en un momento donde la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad son crecientes, (el llamado entorno VUCA, por sus siglas en inglés). El mundo académico, con resultados desiguales, se adapta sobre la marcha a estos cambios. Surgen trabajadores Knowmads, mientras muchas otras personas quedan fuera del mercado laboral.

En este contexto, ¿cómo y por donde empezamos?, y más importante aún, ¿cuáles son los valores sobre los que queremos construir un CV en clave de Talento?.

Hemos diseñado y puesto en marcha un itinerario para descubrir y trabajar fortalezas individuales, autoconocimiento, un itinerario para descubrir, compartir y recibir el regalo de que otros nos cuenten como nos ven, qué y como aportamos en el trabajo en equipo, como trabajamos y en que tareas lo hacemos mejor, en que competencias destacamos, para poder traducir todos nuestros talentos hacia el mercado de trabajo. Este ha sido el reto al que nos hemos enfrentado, necesariamente en equipo.

Después de 3 ediciones puedo insistir en que el Talento no tiene edad, todos los participantes nos lo han demostrado. Durante dos ediciones hemos trabajado con el lamado talento junior (candidatos hasta 35 años) y finalizado el año con un programa para el talento senior.

foto de Alvaro Andoin

El hecho de poner en marcha otro programa piloto, esta vez para mayores de 45 años, SeniorTalent, es un gran logro para todos nosotros. Favorecer la inserción en el mercado laboral de los jóvenes es esencial, aunque pensar sólo en los menores de 35 años como foco de los programas de empleo, deja fuera de juego a muchas otras personas que tienen mucho talento que aportar. Las capacidades, fortalezas y superpoderes no son exclusivos de los jóvenes. Y las divisiones por edad, por generaciones, los veteranos, babyboomers, la generación X, Y, Z, trazan líneas muy imprecisas acerca del talento y competencias de sus miembros. Tenemos que trabajar juntos, necesitamos todos los talentos. Somos de forma simultánea aprendices y mentores, independientemente de la edad. Precisamente en un entorno VUCA quiero  insistir en la magia de unir y formar equipos de personas que complementen sus competencias, la potencia de reunir expertos con no iniciados, para construir conocimiento compartido.

Fomentar el esfuerzo, evitar las distracciones, las excusas, la procrastinación, ejercitar la responsabilidad… es apenas una pincelada del espíritu con el que todos hemos trabajado en estas 3 ediciones del programa. Ser testigo del compromiso y la transformación de los participantes es uno de los regalos de este año que termina, desde aquí y a todos los que me habéis acompañado en este viaje, GRACIAS por vuestro entusiasmo.

“CREÍ QUE ME SECUESTRABAN”

Empiezo este post con una de las frases que más me sorprendió y que me permitió cambiar la visión que hasta ese momento tenía de los niños que habían sido adoptados. Una frase que me hizo ser más observador y crítico con algunos modos y situaciones, que se dan en procesos de adopción y que quiero poner de manifiesto en estas líneas

Soy conocedor, porque me dedico a ello, de los deseos, anhelos, sensaciones, fantasías, que se entremezclan cuando una pareja decide empezar un proceso de adopción en sus distintas opciones. Somos consientes, tanto familias como profesionales de la farragosa, engorrosa y larga andadura burocrática y emocional que supone embarcarse en esta aventura. Pero a pesar de todos los pasos, exámenes, cuestionarios, entrevistas incluidas en este largo camino, me pregunto: ¿cómo se puede determinar la idoneidad de las familias que van a recibir a un menor para el resto de su vida?

Debemos ser muy rigurosos en este proceso porque hay veces que los profesionales tenemos que determinar que hay parejas que no están preparadas para adoptar por muy buena, por ejemplo, que sea su posición socioeconómica o cultural. No quiero entrar tampoco a señalar ahora y poner sobre el papel, todos los intereses que hay detrás de aquellas organizaciones nacionales e internacionales que tienen a los niños y niñas para adoptar, pero este también sería un gran debate.

Como decía, por mi desempeño profesional, tengo la gran ventaja de poder “visitar” los dos polos de esta dualidad: la de los adultos y la de los menores. Esto me ha permitido ver lo que sucede al cabo de un tiempo en el que se constituye esta nueva familia. A veces no somos conscientes, de la repercusión profundamente emocional que tienen estos procesos en los propios niños y niñas. Entendemos que al poder ofrecerles un lugar mejor del que dejan, sus inquietudes y miedos desaparecerán, pero en muchos casos no es cierto.

Soy consciente de la diversidad de orígenes en los que se han desarrollado en este sentido los menores. Soy consciente de que muchas parejas saben que vienen cargados con lo que se suele denominar “su mochila”. Un eufemismo al que nos referimos para hablar de los problemas que tienen en sus desarrollos, tanto físicos como psicológicos.

Imaginémonos por un momento, niños que con algunos años de vida, tres, cuatro ya son medianamente conscientes de su lugar y familia de origen y que de repente, casi,  de la noche a la mañana aparecen rodeados de personas extrañas, en muchos casos amenazantes, no me refiero a los futuros padres y madres, sino al personal de los diversos centros, que les llevan a lugares extraños y alejados de los que  conocen o han conocido. Que el miedo, el pánico que les agarra y que no les suelta, incluso, en algunos casos, hasta el final de sus vidas. Que este miedo les lleva a estar en un estado de hiperalerta perpetuo y que no les permite comprender ni saber por un instante que va a ser de ellos. No solo pienso en que les recojan personas bondadosas y cuidadoras, caritativas y con entornos adecuados, que no es ni de lejos, la mayoría. Pensemos, en que se les trasladan a los niños de cualquier manera, sin explicarles absolutamente nada, que son transportados a entornos y centros que ni cumplen con las medidas mínimas para cuidar del bienestar físico y psicológico.  Donde solo “se visten de gala” para atender a las parejas que desean adoptar. Donde el ruido no cesa ni de día ni de noche…

No deseo que se me mal interprete o se piense que soy alguien que está en contra de las adopciones, no es lo que creo, pero hay un largo camino por mejorar este proceso a muchos niveles. Empezando por dejar en muchas ocasiones de ver a estos niños como objetos. Entendiendo, que si al cabo de un tiempo no sé manejarme con ellos o me dan más problemas de los esperados, los puedo devolver (sabemos de unos cuantos casos). Por desgracia siempre habrá menores que necesitan de un hogar y parejas, del tipo que sean, que no pueden tener hijos. Creo que juntarles es necesario para ambos, pero que en muchas ocasiones y aunque parezca paradójico, al que menos tenemos en cuenta en este proceso, es al propio menor. La influencia que en su vida puede tener esta decisión. Ni siguiera se toma el tiempo para imaginar, atisbar y reflexionar con tranquilidad, muchas veces por una falta de una orientación profesional rigurosa,  lo que estos niños ven y sienten, quizás ensordecidos y cegados por la certeza adulta, de que estamos aquí como salvadores y rescatadores de estos menores. Solo digo, que hay a veces que debemos de asumir que en la vida, como muchas otras cosas, no podemos tener hijos de ninguna de las maneras y que esa energía que estos niños necesitan la podemos utilizar para otros menesteres.

No quiero dejar pasar la ocasión, para felicitar de forma sincera y emocionada, a todas aquellas familias y profesionales que sí son conscientes de lo que esto significa y están siempre, a pesar de las dificultades.

Gracias por elegirme y escucharme

 Hoy traigo a este espacio el agradecimiento porque en los últimos tres meses he tenido la oportunidad de agradecer muchas cosas a muchas personas y también, muchas personas me han mostrado su agradecimiento. Por unas y otras, me siento honrado, orgulloso, satisfecho y afortunado.

Y es que el agradecimiento, dar las gracias a alguien es una gran habilidad emocional. Empezaré por dar las gracias a Maribel Navascúes porque me ha inspirado con su último post referente a los Equipos de Innovación. Pero es que en este blog se ha escrito mucho sobre esta cuestión, sobre la gratitud y sobre su gran poder en las relaciones humanas y en el seno de las organizaciones, e incluso se han dado las gracias por anticipado a sabiendas que con ello se reconoce el esfuerzo y compromiso que alguien va a acometer.

Según la RAE; Agradecer es sentir y mostrar gratitud o dar gracias. Y en su Diccionario de las emociones y fenómenos afectivos (me encanta esta definición) Rafael Bisquerra y Giselle Luymuns describen el agradecimiento como sentimiento de valoración por algo recibido, y gratitud como sentimiento que nos induce a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer alguien, predisposición a corresponder a él de alguna manera.

En esta definición hay algo relevante, deja claro que no sólo hay que agradecer lo que se hace, sino también lo que se ha querido hacer, el intento, el esfuerzo en muchas ocasiones se nos olvida agradecerlo, aunque no se consiga el resultado deseado.

Y vaya si es importante el agradecimiento que, en las obras literarias, académicas y de investigación se reserva un apartado para agradecer a todas las personas que han contribuido de alguna manera a su elaboración.

En mi opinión, el agradecimiento constituye una habilidad emocional asociada, tanto a la autonomía emocional, como a la competencia social puesto que en realidad se trata de una valentía emocional (es la capacidad de pensar, hablar y actuar precisamente a pesar del temor o la vergüenza que podamos sentir – Harrier Lerner). Digo valentía porque dar las gracias nos coloca en una posición de humildad, reconocemos una debilidad y vulnerabilidad propia, alguien ha hecho algo -que necesitamos- por nosotros y así lo mostramos.

Yo suelo incluir en mis talleres esta cuestión mediante las 5 valentías +1. Consisten en tener aspiraciones, afrontar retos, enfrentarse a si mismo, establecer valores, empezar ahora mismo. A estas cinco se añade el agradecimiento a quienes te ayudan en el camino.

Al dar las gracias otorgamos reconocimiento y autoestima a quién nos ayuda, y no es necesario esperar a los grandes acontecimientos, situaciones y/o fechas señaladas. Considero que, tal vez, tiene mayor relevancia e importancia el dar las gracias en el interior de nuestros hogares, a las personas más cercanas y queridas, y se nos olvida.

En el día a día se dan infinidad de situaciones y momentos en las que podemos practicar el agradecimiento; alguien ha hecho la comida, alguien ha limpiado la casa, alguien ha servido la comida, alguien ha planchado la ropa, alguien nos da un beso, alguien riega las plantas, alguien nos da un rato de conversación, y un extenso catálogo de momentos y motivos para dar las gracias que en nuestra vida cotidiana pasan desapercibidos y no valoramos ni reconocemos lo suficiente y necesario. A este respecto permitidme que haga un recordatorio, por favor, no olvidemos agradecer cada pequeño detalle con los que otra persona contribuye a nuestro bienestar. Porque si no se dice, el agradecimiento no sirve de nada.

No quiero marcharme hoy sin aprovechar y agradecer a EiTB por ofrecernos este espacio bloguero, a todas y todos los que nos visitáis, a quienes habéis contribuido y contribuís de alguna manera a su dilatada vida,

Para finalizar os dejo dos bonitas muestras de agradecimiento; la famosa frase final de la canción de Lina Morgan, Gracias por venir:  Agradecido y emocionado, solamente puedo decir, Gracias por Venir 

y también Gracias por elegirme de Los Secretos

Por cuidarme tanto y por no irte
Gracias por no decirme
Todo aquello que me pone siempre triste.
Por estar siempre a mi lado sin pedirme explicación
Por hacer que un día malo sea el mejor.
Y no paro por decirte: gracias por elegirme
Gracias por no fallarme
Que a mí la suerte nunca me acompañe
Por contar todos los trozos de las cosas que rompí
Y olvidar lo que nunca quise decir
Yo quiero repetirte: gracias por elegirme.
Si me pierdo en el camino me iluminas con color
Y ese frío que me hiela, ahora es calor
Sólo decirte: gracias por elegirme
Gracias por escucharme
Y fingir que lo que digo es importante
Por seguir aquí a mi lado, sin guardar ningún rencor
Y cambiar por alegría mi dolor.
No quiero irme: gracias por elegirme
Gracias por elegirme, gracias por elegirme
Gracias por elegirme.

 

 

 

Todo es más sencillo


Viernes especial. Tenemos nuestra habitual cita con la inteligencia emocional en nuestra tertulia. Mónica, Sonsoles, Iker, Tomas, Sergio y yo celebramos aniversario ¡10 años desde que este sexteto inauguró un lugar de recreo para compartir lecturas emocionales! Una rareza, una afición tan inusual como necesaria. Un privilegio compartir mesa y mantel una década plagada de conversaciones sin órdenes del día.

Hoy tenemos una cita con “El extraño orden de las Cosas” de Antonio Damasio. Este neurocientífico es un invitado habitual a nuestra tertulia. En 2010 nos animamos con “El error de Descartes”. Un clásico imprescindible. Poco tiempo después volvió a ocupar silla con “Y el cerebro creó al hombre”. Aún no hemos degustado “En busca de Spinoza” pero estoy convencido de que le convocaremos a un próximo menú viernesero. Veremos.

En su última propuesta, Damasio se plantea una original hipótesis: “los sentimientos de dolor y placer, desde el bienestar y el malestar y la enfermedad, habrían sido los catalizadores de los procesos que llevaron al ser humano a interrogarse acerca del mundo y a tratar de comprender y resolver problemas, es decir, a aquello que distingue con mayor claridad la mente humana de la mente de otras especies vivas” Sensatez y originalidad a raudales.

Tradicionalmente, los sentimientos apenas se han tenido en cuenta al describir este proceso tan humano y humanizador que es la cultura. Se les ha atribuido un papel secundario, en minúsculas, frente al papel estelar de la RAZÓN -en mayúsculas- en el cultivo del alma que decía Cicerón. Dualismo cartesiano …

Tres son -según Damasio- las maneras en las que los sentimientos contribuyen a la cultura:

  1. Como factores de motivación de la creación intelectual.
  2. Como controladores del éxito o el fracaso de instrumentos y prácticas culturales.
  3. Participando en la negociación de los ajustes que el proceso cultural requiere a lo largo del tiempo.

Para este neurocientífico … “La confrontación con el dolor, el sufrimiento y la certeza de la muerte -en contraste con la posibilidad aún no alcanzada de bienestar y prosperidad- bien pudiera estar detrás de algunos de los procesos creativos humanos que dieron origen a los instrumentos de cultura. Estos instrumentos son el resultado de una santa alianza entre sentimientos e inteligencia creativa.”

Leo entre asombrado e incómodo, el modesto comienzo de este proceso de creación de la cultura.

Asombrado porque según la tesis del autor, no fue la mente de homo sapiens, el particular “principio constitutivo” de la cultura y el gobierno social. Aunque debiéramos estar acostumbrados a estas burlas del destino (recordemos los varapalos a nuestro ego de Copérnico, Darwin y Freud) seguimos obstinados en el error de autopercibirnos en “nivel dios”.

Incómodo porque debiéramos haber interiorizado que todo es más sencillo y no lo hemos hecho. Para muestra, un botón relativo a lo social. Organismos unicelulares -como las bacterias- utilizaban moléculas químicas hace millones de años para sentir y responder, para detectar determinadas condiciones en el entorno, incluida la presencia de otros organismos, y para decidir sobre las acciones necesarias para organizar y mantenerse con vida en un entorno social determinado. Sin cerebros ni unos ni trinos: ni reptiliano, ni límbico ni racional. Con una sencillez unicelular.

Hoy sabemos que las bacterias cuando crecen en un terreno fértil, rico en nutrientes, pueden permitirse “el lujo” de vivir una vida relativamente independiente; cuando viven en entornos más hostiles, no. En éstos últimos, cuando las bacterias viven en la escasez, se agrupan en colonias. Digamos que son individualistas en la opulencia; sociales para surfear en colonia la escasez. Sociales por deprivación.

La forma más primitiva de vida -las bacterias- crean una dinámica social compleja durante la cual pueden cooperar con otras. El éxito frente a la escasez, a las adversidades del entorno y en la rivalidad con otros grupos, depende de la cooperación entre sus miembros.

“Podemos reconocer en organismos tan simples como las bacterias patrones que anticipan comportamientos que el ser humano ha empleado en la construcción de la cultura. Y en la vida de insectos sociales como las hormigas y las abejas, avispas y termitas. Su comportamiento no está guiado por un sentido filosófico de responsabilidad, sino por las necesidades de regulación de su vida”.

Otra más. La cultura nos hace más humanos. Desde la sencillez. Todo es más sencillo. Como una bacteria.

Derechos Humanos en Entornos Digitales

La Declaración Deusto Derechos Humanos en Entornos Digitales se ha hecho pública esta misma mañana, 26/11/2018, a partir de las 09:30, en el Paraninfo del campus bilbaíno de la Universidad de Deusto. En el programa han intervenido el rector José M. Guibert, SJ, la ministra de Política Territorial y Función Pública Meritxell Batet, el consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno del Gobierno Vasco Josu Erkoreka, y han procedido a la lectura de la declaración tres estudiantes de la Universidad de Deusto, Aitziber Agirre, Jaime Baniandrés y Martina Vellani, quienes lo hicieron en euskara, castellano e inglés respectivamente.

Tras este acto se desarrolló una mesa redonda en la que han participado  Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y doctora honoris causa por la Universidad de Deusto, Antonio Ortega, Director General de Personas, Medios y Tecnología de Bankia, Regina Llopis, científica y premio Ada Byron 2017 a la mujer tecnóloga, Eloy Velasco, magistrado-juez de la Audiencia Nacional, bajo la moderación de Iñaki Ortega, profesor en y director de la Deusto Business School, en la sede de la Universidad de Deusto en Madrid.

En un post anterior (Redes Sociales: emociones a flor de piel) hemos tratado la proliferación del uso de las redes sociales y las precauciones que debemos tener a la hora de su uso. Son muchos también las y los autores que analizan desde distintas perspectivas los pros y contras de la digitalización de nuestras vidas.

Es en este sentido que una Declaración de Derechos Humanos en Entornos Digitales no solo era necesaria, sino que cubre un vacío que hasta la fecha nadie se había atrevido a afrontar decididamente.

Esta declaración, según sus autores, no pretende oponerse a la tecnología, que ha venido para quedarse y por mucho tiempo, sino que quiere articularse mediante su humanización asumiendo seis compromisos:

  • La prioridad del ser humanos sobre todas sus creaciones, como la tecnología, que está a su servicio.
  • La integridad de la persona, más allá del reduccionismo de los datos que pretenden cosificarlo.
  • La prevalencia del bien común sobre los intereses particulares, por mayoritarios y legítimos que estos sean.
  • La reivindicación de la autonomía y responsabilidad personales frente a las tendencias paternalistas y desresponsabilizadoras.
  • La equidad y la justicia universal en el acceso, protección y disfrute de los bienes y derechos que posibilitan una vida digna del ser humano.
  • La especial atención a la protección de los menores por su mayor vulnerabilidad y el impacto que la transformación digital tiene en el desarrollo de su personalidad y en su educación.

Tras el preámbulo, se enuncian los dieciséis derechos:

  • Derecho al olvido en internet
  • Derecho a la desconexión en internet
  • Derecho al “legado digital”
  • Derecho a la protección de la integridad personal ante la tecnología
  • Derecho a la libertad de expresión en la red
  • Derecho a la identidad personal digital
  • Derecho a la privacidad en entornos tecnológicos
  • Derecho a la transparencia y responsabilidad en el uso de algoritmos
  • Derecho a disponer de una última instancia humana en las decisiones de sistemas expertos
  • Derecho a la igualdad de oportunidades en la economía digital
  • Derecho a las garantías de los consumidores en el comercio digital
  • Derecho a la propiedad intelectual en la red
  • Derecho a la accesibilidad universal a internet
  • Derecho a la alfabetización digital
  • Derecho a la imparcialidad en la red
  • Derecho a una red segura

A modo de recordatorio, una vez más, la profesora Cortina ha hecho hincapié en los tres poderes del mundo contemporáneo: la empresa, los políticos y los ciudadanos, y ha repetido que las declaraciones, una vez hechas, tienen que ser cumplidas. Vuelvo a citar el texto donde Adela profundiza esta idea:

“Otro mundo es necesario, no sólo posible (…). Y es necesario porque el que tenemos no está a la altura de lo que los seres humanos merecen; no está a la altura de las grandes declaraciones que hemos hecho (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Objetivos del Milenio, Objetivos del Desarrollo sostenible, etc.)… tenemos que proteger y respetar los derechos de todos sin exclusiones.

El lenguaje nos compromete (‘le tomo a usted la palabra’)… cuando decimos “Declaramos”, es más que soñar o una utopía, supone un compromiso. Y nuestras realizaciones están muy por debajo de nuestras declaraciones…” (Arantza Echaniz Barrondo, sobre la ponencia de Adela Cortina Nuevo Modelo Social: ¿razones para la esperanza?)

Ahora nos toca a todos asumir nuestro compromiso haciendo que se respeten nuestros derechos y, con igual intensidad, que se respeten los de las y los demás…

¿Por qué tengo miedo?

Recientemente he asistido a un concierto, más bien una meditación comunitaria cantada, de la Hermana Glenda, a quien descubrí hace unos veinte años. Es una cantautora de música cristiana nacida en Chile y con nacionalidad española que se dedica a la evangelización a través de la música. Una de las canciones, que hacía mucho que no escuchaba, me removió por dentro, Nada es imposible para ti. Sus versos todavía resuenan en mí: “¿Por qué tengo miedo? (…) ¿Por qué tengo dudas?”

Como dice mi amigo Roge hay muchos miedos… “Miedos desadaptativos, paralizantes, agresivos, humillantes, cotidianos, invisibles, amigos, condicionados y condicionantes, viejos y nuevos, aceptados, odiados, del pasado, del presente, del futuro… de los más peligrosos. Miedos fóbicos, terroríficos, pavorosos, pero también sutiles, silenciosos, permanentes, depresivos y deprimentes”. A veces nos cuesta vernos como animales y no somos conscientes de que nuestra razón no puede acallar lo que nuestras emociones ‘gritan’ por cada poro de nuestra piel. Ante el miedo nuestro cerebro tiene grabadas tres respuestas: ataque, huida o inmovilidad. He de reconocer que en mí la más habitual es la inmovilidad, el miedo me paraliza, me bloquea. Y, como dice Roge, eso te hace presa fácil de los depredadores y depredadoras, que huelen el miedo y  les excita porque te conviertes en  una presa. ¿Y cuáles son mis mayores miedos, los fantasmas que me acompañan? En mi caso los tengo bien identificados: el rechazo y el abandono… Y esto me habla del miedo a la soledad.

Hay un vídeo muy sugerente de José María Rodríguez Olaizola sj que se titula “¿Se puede bailar con la soledad?” (tiene también un libro con ese título). Como señala puede parecer una paradoja porque el baile evoca algo alegre mientras que la soledad evoca algo triste. En toda vida hay soledad (creo que la mayor constatación de ello es que todas las personas nacemos y morimos solas aunque estemos rodeadas de gente). Hay soledad buscada con la que es fácil bailar. Lo complicado es bailar con esa soledad no buscada, la que te ataca cuando miras las vidas de los demás y te parece que están llenas de vínculos y encuentros mientras que la tuya no lo está. Rodríguez Olaizola da tres claves para bailar con esa soledad: 1) Escuchar la música, aprender a oír los ruidos y voces que nos hablan de vida y nos demuestran que no estamos solos o solas; 2) Aprender a escuchar a las demás personas, a reconocerlas, con sus luces y sus sombras, más allá de sus máscaras; 3) Ofrecer afecto, no exigirlo… ahí empezamos a bailar.

Y merece la pena bailar porque, como señala el siguiente autor al que vamos a mencionar,  “la buena vida se construye con buenas relaciones”Robert Waldinger es el 4º director del Harvard Study of Adult Development, una investigación sobre la vida (trabajo, salud, vida familiar, etc.) de 724 hombres a lo largo de 75 años realizada a través de cuestionarios, entrevistas, historias médicas, etc. La pregunta a la que tratan de dar respuesta en el estudio es: ¿Qué nos hace felices y saludables?  El mencionado estudio comenzó en 1938. En la fecha de la charla, diciembre de 2015, 60 de esos hombres continuaban con vida y seguían participando en el estudio. Había dos grupos iniciales: uno eran alumnos cursando segundo año de carrera en Harvard; el otro eran chicos de los barrios más pobres de Boston. Actualmente están estudiando a los descendientes de los participantes en el estudio, más de 2000, y hace una década se incorporó a las mujeres de los participantes. La conclusión central del estudio no tiene que ver con la fama y el dinero: “Las buenas relaciones nos hacen más felices y más saludables”. Se derivan tres aprendizajes importantes: 1) “Las conexiones sociales nos hacen bien y la soledad mata”; 2)”Lo que importa es la calidad de las relaciones más cercanas”; 3)”Las buenas relaciones no sólo protegen el cuerpo, protegen el cerebro”. No es necesario que las relaciones sean buenas todo el tiempo, en todas hay altibajos, lo importante es saber que se puede contar con la otra persona.

Volviendo a la canción que mencionaba al principio… ¿Por qué tengo miedo sin nada es imposible para ti y, añado, has llenado mi camino de personas que le dan brillo y sentido?

Vídeo final: Si yo, tu