Lucinda en Bilbao, como en su casa

Lucinda & Buick 6 desde el balcón del Antzokia

Lucinda & Buick 6 desde el balcón del Antzokia

Parece mentira, pero todavía existen muchos aficionados a la buena música que no conocen a Lucinda Williams. La cantante de Louisiana, que después de varios saltos en el mapa vive ahora en Los Angeles, abrió en Bilbao su primera gira estatal. Y el público estuvo a la altura: agotó las entradas unos días antes y recibió a la veterana artista con ovaciones cerradas, piropos, devoción y entrega.

Los diarios vascos, que cuentan con unos cuantos connaiseurs en sus filas, ya habían ido advirtiendo lo que se nos venía encima. Se puede confirmar con el artículo de Andrés Portero en Deia titulado “La reina de la ‘americana’ por fin visita Euskadi”, el de A.Bilbao en Gara donde se anuncia la visita de Lucinda como la mejor oportunidad de comprender que es el americana hoy en día (“Egungo “americana” ulertzeko ezinbesteko, Lucinda Williams aurrenekoz Euskal Herrian”, el de Gorka Erostarbe en Berria donde habla de la compositora de las grietas interiores (“Barneko arrakalen kantugilea”). El Diario Vasco, con la firma conjunta de Oscar Cubillo e Iñaki Zarata, hacía su aproximación a la cita nombrando a Lucinda “Diva country”.

El público de Bilbao, manos en alto

La cita de Bilbao fue especial por muchos motivos: su primera y esperadísima presencia entre nosotros, el talante ligeramente distante de Lucinda a la espera de acontecimientos, la poderosa y versátil banda que la acompaña -los Buick 6 de Los Angeles hicieron versiones de Television y Led Zeppelin en los pocos minutos que hicieron de teloneros-, un público entregado desde el minuto 1, una colección maravillosa de canciones de corazones rotos, perdedores, esperanza y redención, una agradable noche de martes… Al final todo estuvo en su sitio, con Lucinda rendida al público tras un trabajo a conciencia, sin tiempos muertos ni dudas, con mensajes de “love and peace”, con pequeños balbuceos en castellano y disculpas por no saber “basque”. Al final, los tres chicos de seguridad interceptaron a los que querían subirse al escenario a coger alguna copia del set list, pero el pipa, encantado y solidario, las repartió como pudo entre un bosque de manos que deseaban esa pequeña limosna. Un par de minutos antes Lucinda se había enfrentado al público con su acústica para hacer una desoladora y conmovedora versión de “Angel” de Hendrix. Fueron casi dos horas, todos nos dimos por satisfechos.

El set list del Antzokia, sólo para algunos privilegiados

El set list del Antzokia, sólo para algunos privilegiados

En los días siguientes los diarios siguieron en sus trece de hacer que la visita de Lucinda diera un poco más de sí, para alegría de sus fans. Oscar Cubillo publicó su crítica, tan escueta como acertada, en El Correo bajo el título de “Dama de alta gama” y Berria ofrecía una crítica más amplia titulada “La reina sin sombrero”, en alusión a que en la noche bilbaína, y a diferencia de lo habitual, la cantante no luciera ningún modelo de su habitual colección; Fernando Neira hacía lo propio en El País, aunque en este caso tomara como referencia el concierto de la estadounidense en la Joy Eslava madrileña, bajo el sugerente titular de “Lucinda ‘in the sky'”; por su parte Juantxo Cruz publicaba su visión de este mismo bolo en El Mundo bajo toda una definición, “Lucinda Williams, el ángel alternativo del rock americano”.

Su visita sólo tuvo un pero: apenas concedió entrevistas; claro, los connaiseurs se apuntaron en masa y los organizadores pasaron la criba. Así que sólo se puede acceder a las declaraciones de Lucinda si las leemos en el Ruta 66; la revista barcelonesa la colocó además en portada, como podéis ver en la web, aunque, de momento, el texto no se ha colgad; y la otra entrevista fue para Fietta Jarque y se publicó en las páginas de Babelia de El País, bajo el título de “Un trago de buena suerte”. ¡Qué envidia!

Con esta presencia en la prensa diaria si los amantes del rock americano, el country alternativo o del ‘americana’ no saben aún quién es Lucinda Williams es que la gripe de la música instrascendente y de consumo inmediato sigue causando estragos. Ellos se lo pierden, pero, por favor, que les administren la vacuna.

PD: Aquí os dejo varios vídeos en varios bolos de ahí fuera. Ojo al segundo, con falso comienzo incluído.

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