Archivo por días: 29 julio, 2010

De como el cuento corte de Gabriel García Marquez sale a la luz casi de casualidad.

gabriel garcía marquez

En nuestra vida, muchas veces otras personas son las encargadas de poner orden sin que nosotros nos demos cuenta. Desvalorizamos nuestros propios actos, y otro sin mas, rescata nuestra “producci√≥n deshechada” por decirlo de alguna manera. Sino, mir√° esta historia de Gabriel Garc√≠a Marquez.

“Una noche de julio de 1955, el poeta Jorge Gait√°n Dur√°n lleg√≥ a mi cuarto de Bogot√° a pedirme que le dejara algo para publicar en la revista Mito. Yo acababa de revisar mis papeles, hab√≠a puesto a buen seguro los que cre√≠a dignos de ser conservados y hab√≠a roto los desahuciados. Gait√°n Dur√°n, con esa voracidad insaciable que sent√≠a ante la literatura, y sobre todo ante la posibilidad de descubrir valores ocultos, empez√≥ a revisar en el canasto los papeles rotos, y de pronto encontr√≥ algo que le llam√≥ la atenci√≥n. ‚ÄúPero esto es muy publicable‚ÄĚ, me dijo. Yo le expliqu√© por qu√© lo hab√≠a tirado: era un cap√≠tulo entero que hab√≠a sacado de mi primera novela: La hojarasca ‚Äďya publicada en aquel momento-, y no pod√≠a tener otro destino honesto que el canasto de la basura. Gait√°n Dur√°n no estuvo de acuerdo. Le parec√≠a que en realidad el texto hubiera sobrado dentro de la novela, pero que ten√≠a un valor diferente por s√≠ mismo. M√°s por tratar de complacerlo que por estar convencido, le autoric√© para que remendara las hojas rotas con cinta pegante y publicara el cap√≠tulo como si fuera un cuento. ‚Äú¬ŅQu√© t√≠tulo le ponemos?‚ÄĚ, me pregunt√≥, usando un plural que pocas veces hab√≠a sido tan justo como en aquel caso. ‚ÄúNo lo s√©‚ÄĚ, le dije. ‚ÄúPorque eso no era m√°s que un mon√≥logo de Isabel viendo llover en Macondo‚ÄĚ. Gait√°n Dur√°n escribi√≥ en el margen superior de la primera hoja casi al mismo tiempo que yo lo dec√≠a: ‚ÄúMon√≥logo de Isabel viendo llover en Macondo‚ÄĚ. As√≠ se recuper√≥ de la basura uno de mis cuentos que ha recibido los mejores elogios de la cr√≠tica, y, sobre todo, de los lectores.

Gabriel García Márquez

(Aracata, Colombia 1928‚ÄĒ)

“La desmemoria” de Eduardo Galeano

CHICAGO est√° llena de f√°bricas. Hay f√°bricas hasta en pleno centro de la ciudad, en torno al edificio m√°s alto del mundo. Chicago est√° llena de f√°bricas, Chicago est√° llena de obreros.
Al llegar al barrio de Heymarket, pido a mis amigos que me muestren el lugar donde fueron ahorcados, en 1886, aquellos obreros que el mundo entero saluda cada primero de mayo.
Ha de ser por aquí -me dicen. Pero nadie sabe.
Ninguna estatua se ha erigido en memoria de los m√°rtires de Chicago en la ciudad de Chicago. Ni estatua, ni monolito, ni placa de bronce, ni nada.
El primero de mayo es el √ļnico d√≠a verdaderamente universal de la humanidad entera, el √ļnico d√≠a donde coinciden todas las historias y todas las geograf√≠as, todas las lenguas y las religiones y las culturas del mundo; pero en los Estados Unidos, el primero de mayo es un d√≠a cualquiera. Ese d√≠a, la gente trabaja normalmente, y nadie, o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo.
Tras la in√ļtil exploraci√≥n de Heymarket, mis amigos me llevan a conocer la mejor librer√≠a de la ciudad. Y all√≠, por pura curiosidad, por pura casualidad, descubro un viejo cartel que est√° como esper√°ndome, metido entre muchos otros carteles de cine y m√ļsica rock.
El cartel reproduce un proverbio del √Āfrica: Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacer√≠a seguir√°n glorificando al cazador.

La hoguera de San Juan de los fiacunes (San Juan 2010)

Y allí fui, en busca del fuego, del fuego de la hoguera de San Juan. Me gustaba esto de llevar no solo mis papeles con los escritos de lo que yo quería tirar. También tenía los papeles de algunos de ustedes. Simbólicamente, los fiacunes nos acercamos al fuego con la intención de transmutar.
Eran las fiestas de Judizmendi, y allí, al fondo del Parque del Polvorín, brillaba la luz del fuego. Menudo contraste me ofrecía este espectáculo que parecía compuesto por opuestos. En lo alto, un cielo sereno iluminado por una luna acuosa que nos anunciaba lluvia. En lo alto el silencio y la oscuridad.
Abajo, la fiesta ruidosa y animada entre m√ļsica, bailes, txosnas. La gente que parec√≠a ajena al silencio de lo alto, caminaba hasta a veces fren√©ticamente como hormigas laboriosas (¬ŅQu√© trabajo estar√≠an haciendo?). Pero todos pas√°bamos por el mismo lugar: el fuego.
Acercarme al fuego fue algo especial, porque como siempre se abri√≥ la jaula de p√°jaros mientras caminaba con las manos en los bolsillos sosteniendo los papelitos. El √°nimo te√Īido de una ansiedad alegre que vaya a saber de d√≥nde hab√≠a venido (por suerte, ya no me pregunto por todo sino simplemente, lo dejo ser. Menuda liberaci√≥n esto de no querer encontrarle explicaci√≥n a todo!).
Iba para ‚Äúquemar lo viejo, lo in√ļtil, lo que molesta‚ÄĚ. Cuanto m√°s me acercaba, m√°s aumentaba lo que comenz√≥ siendo un calorcito agradable para terminar en un casi ardor en la piel del pedazo de hoguera que hab√≠an montado. Y me dije ¬Ņser√° as√≠ la cosa cuando uno quiere desprenderse de algo que no le gusta? Primero la decisi√≥n de quemarlo, luego empezar a actuar y hasta con √°nimo alto, para luego, cuando est√°s casi al borde de terminar sentir que tirar lo viejo, hasta duele.
Resistí frente al fuego… y digo bien cuando digo resistí porque costaba estar allí cerquita para tirar los papeles con lo que ustedes me habían sugerido. Allí estaba el fuego que se me antojó pensar como un ser vivo que por momentos explotaba con ira para después quedar otra vez manso solo dando calor y luz.
Indiferencia, falta de compromiso, todo lo malo, los figureti, los que meten la mano en la lata, la falta de conciencia del uso del agua, la falta de solidaridad con los inmigrantes, el egoísmo de la humanidad, la falta de respeto por el otro, en todos los órdenes de la vida…. estas intenciones, cada una de ellas escritas en un solo papel (otro símbolo más que quise hacer de unión en las intenciones).
Antes de tirarlas al fuego, las releí y me dí cuenta que nadie había pedido algo personal. Tal vez cuestiones personales nos llevaron a pedir lo que pedimos, pero la expresamos de manera universal dejando a un lado nada más y nada menos que a nosotros mismos para pedir por todos.
Y si pienso en el polo opuesto a lo que cada uno escribimos, me quedo con que deseamos a personas con capacidad de empat√≠a, y compromiso para con su lugar en la sociedad. Personas que se desempe√Īen con el coraz√≥n y no con el bolsillo y la cartera para as√≠ lograr un mundo mejor.

La fábula del puercoespín (colaboración de la oyente Miriam Crespo)

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los pueel puercoesp√≠nrcoesp√≠n d√°ndose cuenta de la situaci√≥n, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigar√≠an y proteger√≠an entre s√≠, pero las espinas de cada uno her√≠an a los compa√Īeros m√°s cercanos, los que justo ofrec√≠an m√°s calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

As√≠ que tuvieron que hacer una elecci√≥n, o aceptaban las espinas de sus compa√Īeros o desaparec√≠an de la Tierra. Con sabidur√≠a, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las peque√Īas heridas que la relaci√≥n con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo m√°s importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.
Moraleja de la historia
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.

La sabiduría de la desilución.

Quedarnos en el punto de “me siento desilusionado” por la actitud de tal o cual persona, ser√≠a desaprovechar una ense√Īanza (dolorosa por cierto) que nos regala la vida. La desilusi√≥n es simplemente una puerta para entrar en un estado o actitud distinta frente a la vida. Te dir√≠a si lo trasladara en im√°genes dos opciones:
Una persona con una venda en los ojos, que llora por otro
Una persona con una venda en los ojos que llora, pero se quita la venda, y se desilusiona!
La desilusión, es dejar de ver un mundo que no era real y que uno mismo le había dado peso de realidad.
Muchas veces, idealizamos nuestras relaciones, y creemos que son tal cual como nosotros las hemos concebido. Pero la realidad, que es bastante sabia, nos da un toque de alerta al plantarse frente a esa realidad que uno le dio peso de cierta. Y esa realidad que responde a nuestros “castillos en el aire”, cae estrepitosamente y nos desilusionamos.
Y aqui digo el título de la nota: la sabiduría de la desilusión. Te das cuenta que maravilla es que aunque duela puedas ver las cosas tal cual como son y no tal cual como creemos que son? Te das cuenta que maravilla es estar plantados sobre el suelo y no sobre una escenografía que construimos de acuerdo a nuestras necesidades

Deja ya de enga√Īarte. Eres la causa de ti mismo, de ¬†tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de ¬†tu fracaso o de tus √©xitos, alegr√≠a y paz.

Templo de botellas de vidrio… esto si que es reciclar

templo de botellasSe cuenta en una de esas historias curiosas que van dando vuelta por el mundo, que por 1984, a un budista luego de una meditación, se vio absorbido por la idea de construir un templo con botellas de cerveza. Una idea original por donde la mires, pues no solo tenía en si misma la curiosidad de su material de construcción, sino que aportaba distintos beneficios:

Por un lado, construir un templo de esta manera, convertiría al lugar en una visita obligada para los turista, pudiendo además obtener un beneficio económico alojándolos. El material de construcción, lo pensaron como de coste 0, pues lo conseguiría empezando a pedir botellas… decenas… cientos… miles… o ¡un millón! La construcción, poniendo ellos la mano de obra, les saldría prácticamente gratis, y el templo en si mismo se transformaría en un ejemplo de reciclado.

Estos monjes tailandeses, comenzaron a recolectar botellas y en menos tiempo del que pensaban, gracias a las donaciones que les llegaron de distintos puntos del país, juntaron nada mas y nada menos que un millón  y medio de envases.

Si busc√°bamos buenos ejemplos de reciclar, pues¬† aqu√≠ lo hemos encontrado. Reciclar es¬† reutilizar partes de objetos¬† que han llegado aparentemente al fin de su vida √ļtil , pero que gracias al arte de reciclar, se transforman en algo nuevo, generalmente totalmente distinto del primer sentido con que fueron creados.

Ubicado¬† a unas¬† 370 millas al¬† noreste de Bangkok, en la provincia de Sisaket, Tailandia, tiene al vidrio como protagonista. Desde los ba√Īos hasta el mismo crematorio, muestran una verdadera artesan√≠a que entremezcla al cemento y el vidrio, decorados con murales y mosaicos realizados con los tapones de las botellas.

Su abad, Kataboonyo, dice‚Ķ ‚Äúcuantas m√°s botellas consigamos, m√°s edificios construiremos‚ÄĚ, abriendo as√≠ una nueva modalidad de reciclaje de tantas botellas que terminan en un vertedero. Luego de recolectar un mill√≥n de botellas, los monjes comenzaron su construcci√≥n.¬† Construcci√≥n que ten√≠a por objetivo primario alcanzar el Nirvana o Nibpan: buscar liberarse del sufrimiento.

Aunque podamos pensar que las botellas son un material fr√°gil, ellas han demostrado que son eficaces como material de construcci√≥n. F√°ciles de limpiar, ideales para publicitar una arquitectura sostenible, dejan pasar la luz y sus colores‚Ķ no desti√Īen.

Actualmente, el templo que tuvo por sentido original construirlo para alcanzar el Nirvana, se ha convertido en uno de los lugares del sudeste asiático que tienen gran interés turístico, dándoles a los monjes ingresos económicos para su comunidad.

Arquitectura sostenible. A mi criterio, un ejemplo a seguir. Y hablando de reciclaje‚Ķ ¬Ņque tal pensarnos a nosotros mismos como objeto de reciclaje? Que tal transformar las antiguas estructuras mentales que antes nos sirvieron y que hoy por hoy ya no tienen ning√ļn sentido en nuestra vida? A lo mejor, al igual que los monjes que construyeron el templo, en nuestro reciclaje personal encontramos que tambi√©n es posible liberarse del sufrir y sufrir‚Ķ ¬Ņser√° una elecci√≥n? .

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https://www.eitb.eus/audios/detalle/348967/templo-vidrio/