Archivo por días: 29 agosto, 2010

Pistia 1: Domaikia recupera en una fiesta popular una antigua leyenda

pistiaLlegar de noche, mientras la luz eléctrica poco a poco deja de ser protagonista para dar paso a las antorchas. Iluminados como en lo antiguo, para hundirnos en la leyenda de la Pistia. Ya seis años en los que Domaikia nos ofrece un espectáculo que nos lleva hacia lo antiguo. La leyenda de la Pistia, un ser mitológico que habitaba en el monte de Iruratxi o Carrascal. Llegar al pueblo a las ocho de la noche, cuando todavía la luz del verano ilumina, nos permite disfrutar del atardecer y del paso simbólico de “la luz a la oscuridad”. Un ambiente animado y ansioso, esperando una vez más. Y este pequeñito pueblo de 60 habitantes, se ve inundado de gente vestida a la usanza tradicional. Ni bien llegas, si nunca habías ido, te impacta tanta gente vestida con los trajes que los vascos usaban entonces. Los de “civil” (vamos a decirlo así) son los menos: pañuelos en la cabeza prolijamente atados, faldas de colores, albarcas, fajas apretando la cintura de mas de un mozo, las txapelas… Ambientan el lugar con su sola presencia. El sonido propio del lugar se enriquece con la txalaparta y las campanas que suenan rítmicamente. Habrá alguien que aprenda dentro de la juventud a tañir así las campanas? Los niños, todavía corren de un lado al otro entre risas esperando ansiosos a que venga la Pistiak. Sonrisa que luego en muchos se desdibuja viendo el espectáculo sobre los hombros de sus aitas porque cuando comienza la fiesta… los miedos ancestrales aparecen. Se cuenta que los lugareños de Domaikia, tenían un miedo que les estremecía de la punta de los dedos de los pies a los pelos de la cabeza. No querían caminar por las sendas del bosque de encinas. Eran pocos los que se atrevían a andar por el lugar. El atardecer, cuando el sol se ocultaba, era como la alarma o toque de queda pues nadie se atrevía a caminar por allí: nadie quería ser victima de la Pistia. Pero quien o que es la Pistia? Devorador de animales y personas, nadie puede definirle. Un pájaro inmenso? Un reptil? Un mamífero astado? Un híbrido horrible? Solo se sabe que allí en su cueva de Iruratxi espera al acecho de los viandantes. Solo la Virgen de Oro podía protegerles contra este ser de leyenda. Esta leyenda, había quedada olvidada en los rincones del pueblo. Solo la memoria de los mayores le conocía. Habiéndose perdido la costumbre de que los mayores cuenten sus andanzas alrededor del fuego, la leyenda tuvo que esperar. Digo tuvo que esperar, pues a pesar de que ya no hay abuelos que cuenten o madres que pidan que vuelvan antes del atardecer, la leyenda ha vuelto a cobrar vida. Hace 6 años ya, el pueblo año tras años sale a la caza de la Pistiak. Una fiesta popular en la que la gente sale a cazarla ritualmente. Bailes, akelarre, amonas contando historias de muerte y vida en medio de la penumbra, la Abuela Sabia repartiendo pan con chorizo, la caza de la pistiak, una fiesta popular que recomiendo el año que viene ir a participar. Contare en otras notas más sobre esto pues la noche de ayer, mientras intentaba escapar de la Pistia, encontré un cuaderno… y me puse a escribir. Por suerte, la Pistia no me ha encontrado.

PINCHA ESTE ENLACE PARA ESCUCHAR COMO EMPEZÓ LA FIESTA

https://www.youtube.com/watch?v=HPZhPm21MfI

La jaula de pájaros

El viernes pasado, día en que terminaba mi suplencia de “Mas Vale Tarde Verano”, tuve una de esas agradables sorpresaes de la vida. Sin esperar nada, llega a mis manos esta foto. Javier Sanchez (fotografo que entrevistaba) hace llegar hasta mi esta imagen. Una pared con las mismas palabras que uso durante el programa. Una pared que tiene la idea que con insistencia intento transmitir.

Al llegar a casa, después de esto que para mi fue muy intenso, se abrio mi aula de pájaros y me puse a escribir:

La jaula de pájaros es mi cabeza. Y los pájaros… mis pensamientos

En ella, conviven muchas especies de pájaros. Algunas, dominan a las otras pero esto no impide su convivencia. Con el paso de los años, aprendieron a respetarse unos a otros.

Pero en algunos momentos, este “ecosistema mental” se altera y todos los pájaros juntos empiezan a batir las alas.

Lo curioso, es que los más grandes, por tener las alas tan grandes, no se pueden mover mucho. Pero los pequeños si.

Baten las alas sin parar como pidiéndome que abra la puerta de la jaula. Los  más grandes, cuando la jaula está cerrada, son los que más llaman la atención. Ya adultos, tienen una estructura que no tiene mucha movilidad. A jaula cerrada, son los que llaman la atención…

Pero cuando se abre la jaula de pájaros…. Son los más pequeños los que enseguida ven la puerta y se sueltan.

Libres, los pequeños, cobran un brillo especial y empiezan a dibujar en el aire formas. Sus giros son inesperados. Su rumbo, desconocido. Y esto hace fascinante seguirlos con mi conciencia. Miro su vuelo, o mejor dicho… siento su vuelo.

Y es en ese preciso instante en que el vuelo de lo pequeño se transforma en palabra…y digo…y hablo… y siento.

LA FOTO QUE ILUSTA ESTA NOTA ES DE JAVIER SANCHES. UN CAZADOR DE IMAGENES (Sabrá Javi que también es un artista que caza emociones?????)jaula de pájaros