Las sardinas de Montalbano

En un simpático guiño al creador del detective más sibarita, Pepe Carvalho, el escritor y profesor de arte Andrea Camilleri inventa un comisario llamado Salvo Montalbano.

Se trata de una clara alusión, incluso un homenaje, a Manuel Vázquez-Montalbán que compartía con los dos detectives una tremenda afición por la comida. En todas sus aventuras describe platos propios de la gastronomía siciliana (a veces de toda Italia o más allá) y siente una especial predilección por el pescado. No es fácil elegir un plato, pero he recreado esta receta para los seguidores de “El susurro del gato”.

sardinas sicilianas 4

Sardinas sicilianas
INGREDIENTES (para dos):
6 ó 7 sardinas. Pide al pescadero que las limpie y que las abra en abanico o libro para evitarte ese trabajo
100 gramos de pan rallado
1 cebolla
Piñones (basta con un puñado, que están muy caros)
Pasas de Corinto (un par de puñados)
1 naranja
Azafrán (unas hebras)
Una cucharada de azúcar
Vinagre, aceite de oliva, sal, laurel

PREPARACIÓN:

Una hora antes de empezar a cocinar pondremos las pasas en agua para que se ablanden y maceren un poco.

Empapa una parte del pan rallado (algo más de la mitad) en vinagre hasta obtener una masa pastosa a la que añadimos las pasas (secadas) y los piñones un poco machados. Pondremos un poco, muy poco, de piel de naranja rallada. Mezclamos todo esto con el aceite y se puede pasar un poco por la batidora para “trabajarlo” mejor, aunque no es necesario. Haremos unas bolas con esa masa y las colocaremos sobre las sardinas, por su parte interior, limpias y abiertas. Cerraremos las sardinas enrollándolas en forma de cilindro y sujetando cada una con un palillo de madera.

Cortamos la cebolla en lonchas no muy finas. Colocamos en una fuente apta para hornear, una junto a la otra, separándolas con las cebolla y poniendo entre cada una una hojita de laurel. Podemos poner también perejil fresco. Rociamos con un buen chorro de aceite y salamos a gusto el pescado. Podemos también echar un chorrito del zumo de la naranja por encima.

Encendemos el horno para que se vaya calentando y mientras mezclamos el resto de pan rallado con la cucharada de azúcar y las hebras de azafrán. Espolvoreamos con esto las sardinas e introducimos la fuente en el horno a 180ºC durante unos 15 ó 20 minutos. Los últimos minutos podemos encender también el grill, pero con cuidado para que el pescado no quede muy seco.

Las sardinas se sirven sobre una cama de rodajas como guarnición y echaremos, en el momento de servir, otro chorrito pero poco de zumo de naranja.

Tienes otra receta muy parecida en
http://lacucharacuriosa.blogspot.com.es/2011/09/al-olor-de-las-sardinas-el-gato-ha.html

4 pensamientos sobre “Las sardinas de Montalbano

  1. daniela

    Hola LLum:

    el gato está que se avalanza sobre ellas. Mi lado felino dice:
    -¡mmm! rikas, rikas-
    además el aporte de fósforo (eso que necesita el magín para funciONar) está asegurado y la cultura, también.
    ¿Alguien da más por un click en el susurro del gato?
    bss, gracias.

    daniela

  2. Txemi Sánchez

    Os facilitaré una receta para un Montalbano de viaje por España. Una paella macrobiótica con arroz integral.
    Nos damos el gusto de ir a la pescadería. Cogemos nuestro número al llegar y contemplamos el bullicio de la cola. En algún momento nos adelantamos al muro de clientes espectantes para acercarnos al mostrador. Podemos recorrer nuestra mirada por las joyas durmientes entre el hielo picado. Conviene desviar un poco la mirada hacia los precios.
    Cuando nos toque compramos dos calamares frescos grandes, los llamados “begiaundis”, dos sapitos limpios y cuatro rodajas de congrio abierto.
    En casa sacamos las tajadas del rape y quitamos la piel del congrio. Con los restos hacemos un caldo, podemos añadir a parte verde de un par de puerros.
    Limpiamos los calamares, quitándoles la piel y los reservamos junto al resto del pescado.
    Picamos una cebolla, la pochamos añadiendo sal, para que sude, en una cazuela ancha. Cuando empiece a dorarse añadimos el calamar troceado. Recomiendo revisar las partes duras de las ventosas y retirarlas. Se puede aplicar fuego bastante fuerte pero bajo nuestra supervisión para que no se queme.
    En un puchero colocaremos el arroz integral, dos tacitas. Añadimos el doble del caldo, colado, obtenido de los restos del pescado, cuatro tazas.A fuego fuerte, no necesita sal. Cuando hierva reducimos a fuego medio hasta consumir el líquido.
    Cuando el calamar esté hecho, en unos 30 minutos, añadimos el rape y los trozos de congrio. Con el poco calor residual se harán en cinco minutos. En ese momento retiramos el congrio a un plato, palpamos las espinas que aún contiene y con un alicate limpio extraemos una por una. Devolvemos el congrio a su cazuela, volcamos el arroz sobre el pescado y mexclamos con suavidad. Dejamos reposar al calor cinco minutos. Así queda listo para servir.
    El plato es de gran calidad, tanto por sus ingredientes como por su sabor y cualidades nutricionales. No es fácil que se pase, el arroz integral es muy elástico. A la noche sabe igual o mejor. Su apariencia no es espectacular pero recuerda a los modos de cocina tradicional.
    Siempre triunfo con él, a Montalbano lo tendriamos en silencio un buen rato, solo hablaría con los ojos.

  3. Llum Saumell

    @Txemi Sánchez
    Copiaré la receta para una nueva entrega de “Sabrosas letras”. Muchas gracias Txemy, no sólo por la descripción de la receta, sino por todos los otros ingredientes que añades (el ambiente en la pescadería, la reacción de Montalbano…)

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