Libros perdidos y libres

Gran liberación mundial de libros.

Antes de hacer esto, libera el libro para que otro lo lea.

Antes de hacer esto, libera el libro para que otro lo lea.

La idea es liberar un libro en un espacio público para que otra persona lo pueda disfrutar. Se trata de dejar un ejemplar propio, ya leído, en un transporte público, en una farmacia, supermercado, bar, museo, cine, cafetería, banco de un parque, restaurante, centro cívico…, el jueves 21 de marzo.

Lo divertido, además, sería escribir una dedicatoria en una de sus primeras páginas que indique que:

  1. Este libro forma parte del Club de los libros perdidos
  2. Es de quien lo encuentre pero que al finalizar su lectura deberá volver a ser liberado para que otras personas lo gocen.
  3. Fecha y lugar de la liberación (o dónde fue perdido) para saber por dónde ha viajado.

Escribe en comentarios tu experiencia liberadora. ¿Dónde dejaste tu libro¿ ¿Encontraste alguno?


5 pensamientos sobre “Libros perdidos y libres

  1. Liech Stein

    Yo dejé un par de años unos cuatro libros en cabinas telefónicas distintas. Uno apareció destrozado a pocos metros y dejé de hacerlo, así que opté por los puntos de “bookcrossing” (bares que tienen estanterías de libros usados, algún centro social…)
    Mañana prometo volver a hacerlo, pero cambiaré de habitáculo, pues cabinas ya casi no existen… En locutorios tal vez. El el bar habitual, puede. No voy a poner mi nombre, pues si es en un lugar frecuentado, seguro que me lo acaban devolviendo.

  2. Txemi Sánchez

    Liberé un libro hace años. Meses después se me apareció entre los montones de una recogida de papel ciudadana. Volví a liberarlo. Vive conmigo nuevamente. me ha dicho que no siempre es buena idea irse de casa, pero no puedes saberlo si no corres el riego.
    Creo que seguirá conmigo hasta mi muerte, él sigue con muy buena salud.
    TX

  3. Laura

    Acabo de liberar un libro. Lo he dejado en el bus y cuando me he levantado para irme, un chico me ha llamado “señora!” (¿yo?) para decirme que me lo dejaba. Yo he negado con la cabeza sin decir nada y como él seguía insistiendo, le he dicho: “mira la primera página”. Al bajar del autobús, he imaginado que sonreía. Creo que está en buenas manos.

  4. Pingback: Sembrando libros perdidos | El susurro del gato

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *