Sembrando libros perdidos

Vuelve la convocatoria para “liberar libros”, en este caso del 21 de septiembre a las 0:00 al 22 de septiembre a la misma hora, la medianoche.

La propuesta es dejar un libro en un espacio público para que otra persona lo pueda disfrutar. En cualquier ciudad, pueblo o lugar del mundo donde te halles.

26.Book-Crossing

Se trata de dejar un ejemplar propio, ya leído, en un espacio público, ya sea en el mostrador de la farmacia de la estación, en el bar de la esquina o en el bus local. “Olvídalo” en una butaca de la sala del cine cuando vayas o entre las bragas en el mercadillo semanal. Libéralo en el comedor de tu escuela, en un banco de la plaza de la iglesia o en la tetería recién abierta; en la frutería o en la oficina del INEM…

Escribe, además, una dedicatoria en una de sus primeras páginas que indique que:

  • Este libro forma parte del Club de los libros perdidos
  • Es de quien lo encuentre pero que al finalizar su lectura deberá volver a ser liberado para que otras personas lo gocen.
  • Fecha y lugar de la liberación para saber por dónde ha viajado.

    Puedes acceder al evento creado en facebook con el nombre de Quinta siembra de libros perdidos pinchando aquí

    Escribe en comentarios tu experiencia liberadora. ¿Dónde dejaste tu libro¿ ¿Encontraste alguno?


    libros-libres

    En marzo ya se realizó otra “liberación de libros”. Pincha aquí para leer ese post y los comentarios.

    Puedes votar en la nueva encuesta, sobre encontrar y perder libros, al final del blog.

    8 pensamientos sobre “Sembrando libros perdidos

    1. Francesc

      Liberaremos algunos libros por distintos sitios y gozaremos el compartir la lectura. ¿Puedo suicidar mi enorme biblioteca (3000 o 4000 ejemplares) repartiendo los libros por mi ciudad?

        1. Txemi Sánchez

          Nunca he dejado un libro abandonado a su suerte, más bien a contrario, tengo libros escondidos en mi propia casa en huecos inimaginables. A pesar de mi mala inclinación a la clandestinidad quizás pruebe este ejercicio de “liberación”, aunque me suena a abandono de recién nacido a la puerta de la parroquia envuelto en girones de sábana. Nunca sabré nada de él, a pesar de no tener ya ningún secreto para mi.

          1. Llum&Llamp

            Está claro que no es fácil… Los libros son objetos queridos. Sin embargo, siempre hay alguno a quien se quiere menos… Piénsalo. De todos modos, es una propuesta por supuesto.
            Al humanizar el libro, “beberizarlo”, signo inequívoco de un gran lector y amante de los libros, te va a costar incluso más hacer lo que los anglosajones llaman “bookcrossing”.
            Hay una opción intermedia: se trata de dejarlo en un sitio conocido, donde puedas incluso ir “a visitarlo”, como la casa de un amigo, un bar o cafetería con biblioteca (en Ibarrekolanda está el “Mudito Bar”, por ejemplo y en Indautxu la tetería Mármara), la biblioteca pública (en caso de grandes donaciones, como la que propone Francesc es una muy buena opción) o un centro de enseñanza.
            Yo no sé si voy a liberar muchos: en marzo lo hice y me agradó la experiencia, aunque me costó un poco desprenderme de ellos (dos): uno lo dejé en el bus. El otro, en este bar que os he comentado.

    2. Llum&Llamp

      Llamp dice “miau” y como poder, puedes, pero no sé si tu población dispone de tantos lugares y si tus conciudadanos están preparados para semejante “desembarco”. Piensa también en tu espalda. El saber no sólo sí ocupa lugar: también pesa.

    3. Raquel

      Perfecta idea!!!
      Tengo un par de ellos para dar a conocer… Está claro, encontrar estos libros para mí son señales, pues todos los que he encontrado me dicen algo sobre lo que llevo en mi interior, por muy extravagantes que sean algunos…

    4. Francesc

      En una biblioteca que tu y yo sabemos (Llum) seguro que no los dejaría porqué con el tiempo los suicidan tirándolos al contenedor (de Martorell). Evidentemente lo de desprenderme ahora de todos mis libros era una pregunta retórica.
      Un político y humanista catalán de 80 y pico años viendo que su tiempo ya terminaba, no recuerdo ahora su nombre, iba desprendiéndose de sus libros regalándolos a los amigos que iban a visitarlo. Es una bonita manera de legar tu biblioteca. Si la dejas a tus hijos o familiares normalmente la malvenden, creo que regalarla a personas que les interesan los libros es una forma elegante de desprender-te de ellos.

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