Fomentar la lectura

¿Cómo conseguir fomentar la lectura en casa? ¿Obligar a leer es un método efectivo?

Para muchas personas no es un tema banal. Las personas lectoras desean hijos e hijas que lean, pero eso parece ser que no es genético. Un artículo de la Fundació Jaume Bofill comenta los “métodos infalibles para fomentar la lectura en casa”. Entre otras reflexiones interesante, dice que lo más efectivo siempre es el ejemplo. Es decir, que en casa se lean libros, revistas, guías de viaje, tebeos, folletos, e-book… Leer tiene que ser un hábito tan habitual, cotidiano y natural, como otras costumbres ya implantadas (ver la televisión, jugar, cocinar, navegar por internet…).

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Tener libros (y que no todos sean los del colegio o del trabajo) en casa forma parte de ese estímulo a la lectura. Libros con portadas sugerentes, divertidos, cómics, con imágenes curiosas… Libros atractivos.

Visitar la biblioteca o ir a librerías, ferias del libro, mercadillos, bares con libros de book crossing o con cuentos y revistas que se puedan hojear, también forma parte de construir ese hábito.

Hábito, no obligación.

5464_436755879733569_957119885_nYa lo decía Daniel Pennac en su libro “Como una novela”. Escrito con mucho sentido común, es un ensayo de amor por la lectura que, sin embargo, parte del dogma de la necesidad de leer, de la obligación de leer. Como cualquier dogma, es discutible: ¿leer por Fe a que hay que leer? Contrapone a este dogma algo más simple: la lectura es un placer, es esa “ración diaria de ficción” que necesita cualquier niño y cualquier adulto.

Leer como algo lúdico y por eso, que se lea lo que gusta. Hace años, en un taller de escritura, se hablaba de la lectura y uno de los participantes dijo algo que creo que es importante: “cuando era pequeño me daban dinero para que me comprara un tebeo: era un momento excitante el de ir a buscar el Mortadelo. Después empecé a hojear otros. Creo que esa costumbre sana se ha perdido. Era leer, imaginar, reír, compartir…”

¿Tienes algún método que quieras compartir?

3 pensamientos sobre “Fomentar la lectura

  1. Antoni

    Mi abuela no veía bien de muy mayor y me pedía que leyera para ella. Yo no leía demasiado bien al principio: me costaba y no me gustaba demasiado. A veces lo hacía con entusiasmo porque eran leyendas o fragmentos de libros de aventura. Otras veces con desgana porque eran noticias del periódico o libros aburridos. Pero aquello me ayudó mucho, sin duda. En cierta manera, era una obligación, pero no la recuerdo como tal.

  2. Txemi Sánchez

    Aprendí a leer con cinco años,al calor de la chimenea, sobre un libro de cuentos sin dibujos, de la mano de mi abuelo. Quedé envenenado.
    Mi hijo se negó a leer con nueve años, a pesar de la abundancia de libros excelentemente ilustrados , del ejemplo continuo y de la ausencia de interferencias electrónicas.
    Tengo varios libros de autoayuda del tipo “como incitar a la lectura”. Mi fracaso ha sido total, tan absoluto como mi perplejidad.
    Su comprensión lectora es buena, su inteligencia notable y su actitud general de hijo ejemplar, pero el libro le repele y de ese rechazo está haciendo una seña de identidad. No puedo calificar su actitud porque le quiero.
    Sus amigos no leen. Necesita más a sus amigos que a los libros. Fue una decisión de supervivencia.
    Mis pocos amigos leen, aunque con frecuencia me siento solo.

  3. Raquel

    Mi mejor amigo de pequeña era mi diccionario escolar espasa… Recuerdo como mi padre me enseñaba a buscar en él con todos esos dibujos q tenía y yo pintaba cuando entendía la palabra buscada… y para mi era un juego precioso conocer cada palabra, así me animé a leer para descubrir el uso de cada nombre, verbo, etc.

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