Por debajo

La sota de la baraja española proviene del latón  subta ´por debajo’. Algunos ayudantes añadían a su oficio el prefijo “sota”.

SOTA-BASTOSDe “subta” deriva también la palabra catalana “sota” (debajo) y sotavento ‘lugar donde se está protegido del viento’, o sea ‘la parte de un navío opuesta a la dirección de donde viene el viento’.

En el siglo XVII empiezan a aparecer vocablos prefijados con sota-, que introducía el matiz de ‘por debajo de’, como sotabarba ‘la barba que crece debajo de la barbilla’. Como prefijo, sota- pasó a significar luego ‘el segundo en alguna actividad’, equivalente hoy a el ‘vice-‘ o ‘sub-. El sotocaballerizo era ‘el que ayudaba al caballerizo’ y el sotocura era un ‘ayudante del cura, sacristán’.

Estos ayudantes pasaron a ser llamados abreviadamente “el sota”.

Con ese sentido, sota sería también ‘el soldado raso’, el que está por debajo de todos los demás.

El costumbrista Joan Corominas dice que en catalán sota aparece ya en 1460 como ‘la carta diez de cada palo de la baraja’ española: el sota es ‘el que está por debajo del rey y del caballo. Un siglo y medio más tarde este naipe aparece mencionado en una comedia de Cervantes publicada en 1615 en la recopilación Entremés de la guardia cuidadosa: Sota y caballo; no falta sino el rey para tomar las manos.

En el Diccionario de Autoridades de la Academia Española (1726-1739), sota es definido como “La tercera figura, que tienen los náipes, la qual representa el infante, ò soldado. Díxose de la voz Italiana Soto, que vale debaxo, porque vá despues de las figuras de Rey, y caballo, que le son superiores.”

Propuesta de Llamp:

Coge una baraja (tarot, española, naipes franceses…) y elige una carta al azar. Escribe sobre lo que te sugiera esa carta.

3 pensamientos sobre “Por debajo

  1. Txemi Sánchez

    No sueles jugar a las cartas pero todos los días las recoges de la mesa y las guardas en el cajón de la cómoda. Tu madre sigue en la sala cuando apagais la tele para ir a dormir. Cree jugar al solitario, pero hace tiempo que olvidó las reglas. Te enternece su vano intento por seguir siendo humana, su meticulosidad con las filas de naipes y su concentración infantil. Cuando has encontrado las cartas desordenadas te has alarmado, ha sido su última noche.
    Tiempo despues, mientras barres, encuentras un tres de espadas bajo la alfombra, lloras y lo besas en silencio. Te sientas en su silla, lo colocas sobre el mantel ante ti y respiras el vacío de su ausencia.

  2. Llum

    Aparentemente simple, breve e intenso. Las cartas nos conectan a lo cotidiano, a algo aprendido, algo común. Sin detallar casi nada, sin nombres, a través de jugar al solitario, cuentas mucho.
    Usar el vocativo aquí es un acierto: introduces al lector en la escena, en la historia, lo hace partícipe.
    ¡Y el valor que le damos a un sencillo objeto (una carta, un tres de espadas)!

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