Si yo fuera…

Uno de los juegos más tradicionales para estimular la imaginación es el “si yo fuera…”. En los talleres de narración creativa se usa como consigna, bien como punto de partida de un relato como para la creación de personaje so como simple divertimento. José Jorge Letria y André Letria imaginan cómo serían, qué sucedería “Si yo fuera un libro”.
¿Te atreves a descubrir conmigo los secretos y enigmas más ocultos?

¿Te atreves a descubrir conmigo los secretos y enigmas más ocultos?

Un libro no es solo un conjunto de hojas impresas, agrupadas de forma ordenada. Un libro puede ser un mundo lejano, un aparato que nos hace volar, un artefacto que nos hace soñar, un túnel lleno de sonidos inesperados, un refugio acogedor, un paraje inhóspito que nos atrevemos a cruzar.

Un libro de libros que pretende “hacer libre e indomable al lector que me eligiera”.

4119  Propuesta de Llamp.
Y si tu fueras un libro, ¿qué tipo de libro serías? ¿Cómo serías?

  Llamp dice que sería un libro asesino en serie. Los lectores     culpables  de corrupción   que lo hojearan, morirían si no devuelven lo robado.

2 pensamientos sobre “Si yo fuera…

  1. Txemi Sánchez

    Si yo fuera un libro clásico padecería el orgullo de mi remoto linaje, los enigmas sobre el verdadero origen de mi autor, la reivindicación de mis pasados ejemplares, quizás antecesores quemados en la hoguera, y el vano orgullo de aparecer citado aquí y allá, viniendo a cuento o no, sin poder hacer nada. Habría olvidado el verdadero propósito para el que fui escrito y no recordaría los ojos apasionados que se posaron sobre las generaciones anteriores de ejemplares con mi texto. Porque mis padres, abuelos, bisabuelos y generaciones anteriores a mi, un humilde ejemplar de bolsillo, solo me trasmitieron su texto, vacío de vivencias. Únicamente incorporo esas introduciones sesudas que ocupan algunas páginas al principio, así como incómodas notas a pie de página rompiendo los mejores compases de mi prosa.
    ¡Esta es la vida de un libro!. Ahora mismo me come la desazón viendo el desatino de mis hijos, empeñados en una vida inmaterial, sin papel, residiendo en un espacio virtual, qué vaya usted a saber qué significa. Dicen que no serán visibles hasta que los reflejen en una pantalla. Y mientras tanto? Serán fantasmas?.Mi permanente reivindicación de nuestro papel en la historia se va a quedar flotando por ahí, sin unas páginas desde las que exhibirse y desde luego abandonando su lugar en la historia.
    Cuando quemaron miles y miles de ejemplares de mis antepasados, alguna mano amorosa guardó un ejemplar, un germen que recuperó nuestra raza. Mi familia ha ocupado siempre lugares privilegiados en las estanterías, en encuadernaciones de lujo o al menos dignas, como yo, que viajo abrazado al cuerpo de mis lectores, mezclado en sus bolsillos con monedas y cartas de amor. Esa lucha de siglos no puede rendirse al actual desprecio de la tradición. Si mis hijos insisten en abandonar las estanterías y no se ejercitan para imprimirse en el papel, los desheredo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *