Afortunadas costumbres raras (1)

En algún momento u otro empiezan, se crean las tradiciones.  He aquí la primera entrega de algunas curiosas (y supersticiosas) costumbres que se celebran en navidad y fin de año en distintos países. Si conoces alguna, no dudes en contarlo en comentarios.

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LA COSTUMBRE DE COMER 12 UVAS

En España es costumbre comer 12 uvas a las 12 de la noche el 31 de diciembre. Parece que sea una antigua costumbre para entrar con buena suerte en el año nuevo, pero los orígenes de esta tradición son de principios del siglo XX.
Se cuenta que un año fue tan grande la cosecha de uva que había excedente y no se podía vender toda.
Unos propietarios de viñas agrícolas de Cataluña temiendo que los racimos se pudrieran en los almacenes, la refrigeración no era como ahora, tuvieron la idea de contar que las personas que comieran 12 uvas durante las 12 campanadas de la noche del 31 de diciembre tendrían buena suerte.
Ahora en todas las casas se comen esas 12 uvas mientras suenan las campanas de medianoche y entramos en el año nuevo. Hay quien dice que llevar ropa interior roja, quemar deseos con una vela
y brindar con cava o sidra, también da buena suerte.

EN ESLOVAQUIA: Pegar comida en el techo.

Algunas zonas de Eslovaquia y Ucrania celebran la navidad con una particular costumbre.
Al comienzo de la cena de Nochebuena el miembro masculino más anciano lanza al techo una cucharada de Loksa, un plato típico navideño hecho con pan y semillas de amapola. Se cree que si esta comida quede adherida al techo las cosechas del año serán más abundantes.

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EN RUSIA: telarañas en el abeto

En algunas zona de Rusia los árboles de Navidad se adornan con telas de araña, además de bolas y cintas de colores. Se dice que dan buena suerte.
Según cuenta la leyenda, hace muchos años una viuda pobre vivía con sus hijos en una destartalada chabola. Eran una familia tan pobre que en Navidad sólo podían permitirse un pequeño arbolito, pero no las figuritas y dulces para decorarlo. Durante una Nochebuena, las arañas que tenían en su chabola tejieron sus telas de seda alrededor del árbol y cuando los rayos del sol de la mañana las iluminaron, la tela de araña se volvió por arte de magia en hilos de oro y plata… Y la familia dejó de ser pobre.

ALEMANIA: Los cantantes que dan suerte

En Alemania hay cuartetos que van de casa en casa cantando villancicos y recogiendo dinero para los más necesitados. Tres van vestidos como los Reyes Magos, Gaspar, Melchos y Baltasar,
y el cuarto lleva la estrella de Belén. Cuando terminan de cantar en una casa escriben con tiza en la puerta de esa casa la palabra Navidad y el año en el que estamos. Da mala suerte lavar esa marca de tiza. La marca debe desaparecer sola, por la lluvia por ejemplo, y se cree que el año nuevo será bueno
si la marca dura hasta el 6 de enero, el día de Reyes.

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INGLATERRA: batir el “budin” da suerte

Según cuenta la tradición británica, si deseas que tus sueños navideños se cumplan debes pedir un deseo mientras bates la masa de un budín antes de meterlo en el horno. El budín es una especie rosco de reyes
que se cocina haciendo una masa con frutos del bosque, como pasas o moras, nueces y mantequilla.
Después se mete en el horno y se empapa en una bebida con mucho alcohol como el ron, y se le prende fuego.
Por costumbre, también se ponen dentro del budín algunas monedas y quien las encuentre en su porción de budín tendrá suerte… ¡Si no se las come!

NORUEGA: esconder las escobas

La leyenda noruega dice que en las vísperas de Navidad todo tipo de espíritus diabólicos y brujas campan a sus anchas por el mundo. Para poder protegerse de visitas no deseadas, las familias noruegas esconden sus escobas antes de irse a dormir. Por si esto fuera poco, los hombres más valientes salen al exterior a disparar al aire para ahuyentar a los espíritus malignos que atraen desgracias y mala suerte.

ISLANDIA: trece días de regalos en los zapatos

Los yules o jólasveinarnir son personajes del folclore islandés que viven en las montañas. Durante los trece días previos a Navidad, los niños islandeses colocan cada noche un zapato en el alféizar de la ventana, ligeramente abierta, para que estos seres les dejen obsequios. Si han sido buenos, se los llenarán de regalos y caramelos, y si han sido malos, solo recibirán una patata (aquí suele ser carbón).

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