El Tocho. Vasili Grossman, la vida y la guerra

Yo he templado mi fe en el infierno. Mi fe ha emergido de las llamas de los hornos crematorios, ha traspasado el hormigón de las cámaras de gas. He visto que no es el hombre quien es impotente en la lucha contra el mal, he visto que es el mal el que es impotente en su lucha contra el hombre. En la impotencia de la bondad, en la bondad sin sentido, está el secreto de su inmortalidad. Nunca podrá ser vencida. Cuanto más estúpida, más absurda, más impotente pueda parecer, más grande es. ¡El mal es impotente ante ella! Los profetas, los maestros religiosos, los reformadores, los líderes, los guías son impotentes ante ella. El amor ciego y mudo es el sentido del hombre”.

LIBRO.Vida y destinoEste es un párrafo, singularmente confesional, de Vida y Destino de Vasili Grossman, la novela que mejor ha descrito las trágicas vivencias del pueblo ruso durante la segunda guerra mundial. Resulta paradójico que este texto, que estuvo a punto de no ver la luz, fuera uno de los libros más vendidos durante los años 2007 y 2008. Cuando Grossman lo concluyó en 1962 se encontró con la negativa frontal a su publicación por parte de los ideólogos del régimen de Kruchev. Todos los ejemplares fueron incautados, pero, por fortuna, el científico disidente Sajarov había tomado la precaución de fotografiar el borrador. De este modo, la novela pudo publicarse en Suiza, dieciséis años después de la muerte de su autor.

Vasili Grossman era originario de la localidad ucraniana de Berdichev, vástago de una familia judía secularizada. Además de escritor fue uno de los reporteros de guerra más destacados de su tiempo, asistiendo como testigo directo a varias de las batallas cruciales del ejército ruso en su resistencia contra la invasión nazi, entre ellas la más sangrienta de la historia, la de Stalingrado, cuya descripción ocupa alguno de los momentos más intensos de la obra. Uno de sus grandes logros estriba en mostrar, a través de los heroicos soldados de la casa 6/I, cómo la encarnizada resistencia de Stalingrado, superadas las primeras etapas, se debió no ya a la disciplina o al temor a los superiores, sino a la solidaridad concreta entre los hombres, por encima de rangos e ideologías.

Pero no solo la batalla de Stalingrado aparece en esta monumental novela: desde el campo de concentración nazi al gulag siberiano, desde la estepa calmuca a las grandes ciudades, Vida y destino, con un censo de 145 personajes, abarca múltiples escenarios intentando ofrecer un amplio panorama de la situación social y política de la Rusia soviética en pleno esfuerzo de guerra. La familia Shapohsnikov y sus diversas relaciones vertebran esta novela escrita con una prosa clásica, que contiene pasajes brutales y conmovedores y la crítica más certera, desde una perspectiva humanista, que se haya hecho tanto al totalitarismo stalinista, como a la inigualable barbarie nazi. En este sentido, otro de los aciertos de Vida y destino consiste en hacernos revivir, con verdadera angustia, la suerte fatal de millones de personas que, como la madre del físico Shtrum, quedaron atrapadas en la zona rusa ocupada por los nazis.

Y ya que ha sido citado, hemos de recordar al personaje más desarrollado de la novela: el eminente físico Víctor Shtrum, arquetipo del intelectual que intenta mantener la independencia de criterio frente a las verdades oficiales impuestas por el Estado. Su claudicación final, firmando un escrito incriminatorio, simboliza la derrota del pensamiento libre y nos depara el momento más amargo de la novela.

Vida y destino es, probablemente, el mayor testimonio literario sobre el periodo más atroz de la historia de Europa, desgarrada por totalitarismos de uno y otro signo. Y en esta época nuestra, de olvidos interesados, su lectura constituye un imprescindible ejercicio de memoria histórica.

Javier Aspiazu

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