William Boyd ó cuando el best-seller se transforma en literatura

William Boyd es, posiblemente, el mejor de los desconocidos autores de potenciales best-sellers. Quiero decir que el señor Boyd escribe novelas muy entretenidas, sobre temas que aparentemente interesan a mucha gente, repletas de personajes atractivos, narradas con intensidad y con un manejo de los elementos ejemplar. Y abundan en ellas las historias de amor, y las trepidantes acciones y los detalles de humor. Sin embargo sigue sin tener el reconocimiento que merece. Al menos entre nosotros. En Inglaterra le han elegido para que escriba la próxima novela de James Bond, así que, seguramente, los lectores que le descubran tras su presumible éxito, podrán preguntarse ¿quién es este tío? y opinar que están, simplemente, ante un correcto autor de novelas de acción. No dejen que les pase.LIBRO.Esperando el alba

William Boyd debutó con Un buen hombre en África, quizá alguien recuerde su adaptación cinematográfica con Sean Connery en el reparto, donde se contaban, con buen humor británico las desventuras de un cónsul desbordado por el color local. Como nieve al sol, su siguiente novela, venía a contar un episodio bélico con ironía y sentido crítico. Barras y estrellas, sí, esa cuya adaptación al cine se tituló aquí Un señorito en Nueva York, traspasaba las tribulaciones del protagonista despistado al profundo sur de Estados Unidos, a pesar del título. Y después llegaría Las nuevas confesiones, donde Boyd daba un repaso al siglo pasado a través de la figura de un cineasta. Si las novelas anteriores eran buenas, esta era, directamente, una obra maestra. Tiene el dudoso honor de ser uno de los libros menos vendidos de la editorial que lo publicó. ¿Por qué? No podemos entenderlo. Boyd narra estupendamente, sus historias son siempre interesantes, sus personajes creíbles, sabe manejar la intriga, cuenta muchas cosas con la medida justa y cada frase tiene encanto o al menos interés.

Las novelas posteriores de William Boyd son igualmente atractivas: Playa de Brazzaville, La tarde azul, Armadillo, Las aventuras de un hombre cualquiera, Sin respiro, Bambú, Tormentas cotidianas y ahora Esperando al alba (Duomo). Sin destripar nada, espero, les cuento de qué va.

Poco antes de la I Guerra Mundial el protagonista vive una aventura amorosa con una artista, las consecuencias de esta aventura le llevarán a ser perseguido por las autoridades y más tarde a ser reclutado por el servicio secreto británico, que le llevará primero a las trincheras y después a ejercer de espía, y hasta de asesino, a enfrentarse a una conspiración, a perseguir a traidores, a encontrarse a miembros de su propia familia implicados en el asunto. Todo esto, y mucho más, como algunos personajes secundarios impagables, contado en trescientas y pico páginas. Se me ocurre que quizá a Boyd le falta definición. No hace novelas humorísticas, ni de acción, ni melodramas, ni negras, y el lector no sabe qué hacer con él. Pero puedo recomendar leerlo, simplemente, y no tratar de clasificarlo, para que sepan si les gusta. Y disfrutar de todas las cosas que cuenta, que son muchas e interesantes. No hay una página innecesaria en las novelas de este hombre, ni una línea, ni una palabra, es la narración llevada a sus dimensiones adecuadas. No sé que mas decir. Salvo pedirles, por favor, que lo prueben. Y así se disiparán todas sus dudas. Es por su bien.

Félix Linares

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