Jeanette Winterson, el talento inglés

Desde que descubrí, hace ya veinticinco años, a Jeannette Winterson en La pasión, su tercera novela y posiblemente la mejor, vengo siguiendo su obra con interés. En cada uno de sus títulos se pueden encontrar muchos motivos de satisfacción y en los auténticamente buenos, un rato de lectura adictiva. Casi podríamos decir que lamentamos la brevedad de sus escritos. También es cierto que Winterson no es una superventas lo que ha significado que su obra se divida en diferentes editoriales, aunque parece que Lumen está dispuesta a solucionar esto con una biblioteca Winterson, y que algunos de sus títulos no hayan sido traducidos.

Su libro anterior era una autobiografía, ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, ese tipo de libro que parece que marca una frontera en la producción de un autor, y ahora aparece una nueva novela. 314_H421678.jpgEn realidad no podemos saber si algo ha cambiado en Jeannette Winterson porque ella siempre ha creado obras muy diferentes. Ahora estamos ante una novela histórica, algo que, en variados tonos, ha practicado con frecuencia.

Habla de un histórico proceso por brujería en Inglaterra en el que la autora se ha limitado a coger los datos esenciales y a imaginarse el resto. Utiliza nombres reales, pero inventa los personajes y eso lo reconoce ella misma en la nota de la autora que se incluye en el libro. Incluso alguien que no tendría que estar ahí, William Shakespeare por ejemplo, se da una vuelta por estas páginas para dictar algo de doctrina liberal ante los ataques de la oscuridad. Esa misma sensación de irrealidad se traslada a otras muchas situaciones de la novela que parece avanzar entre la niebla de la fantasía sin olvidar nunca sus raíces realistas, esas que muestran la suciedad, la pestilencia, la intolerancia, la brutalidad de una época y a los que las propiciaban en nombre de la verdad.

Uno de los aspectos más interesantes del libro es el que muestra como alguien que se encuentra aparentemente a salvo de los desmanes de la justicia enloquecida puede acabar, por cualquier tontería, atrapado entre sus garras y como los intereses o el hastío o cualquier detalle sin importancia puede convertir a personas sensatas en cómplices de los verdugos. Winterson desarrolla su novela en capítulos muy breves, titulados muchos de ellos como los lugares donde ocurre la acción, mostrando en breves pinceladas los detalles de los personajes, al principio, para pasar después al desarrollo de las tramas, convirtiendo uno de ellos en una historia amorosa, otro en un relato de aventuras, otro más en una denuncia, y encontraremos todavía algunas muestras de las formas de vida de la época, de usos y costumbres, del relato histórico de los procesos por brujería. Una visión completísima y una narración que avanza implacable hacia su final.

Winterson, creo que ha quedado claro, me parece una magnífica novelista, lo ha demostrado en todos sus libros conocidos y aquí da una nueva muestra de su capacidad. El hecho de que la historia resulte muy atractiva y que el tratamiento parezca el adecuado no hace sino potenciar sus virtudes. Es una buena oportunidad para descubrirla. Tiempo tendrán, si les gusta y espero que sí, para seguir buscando sus otros títulos.

Félix Linares

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