Los prometedores inicios de Emmanuel Carrère

Conocido fundamentalmente por sus novelas de no ficción (El adversario, una novela rusa, De vidas ajenas, Limonov) y de la biografía de Philip K. Dick, Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Emmanuel Carrère tiene una historia literaria casi oculta que incluye guiones y dirección de cine y algunas novelas convencionales, dos de las cuales han sido recuperadas ahora para demostrarnos dos cosas: que Carrère es igual de bueno en todos sus escritos y que sus primeras obras tenían un aliento más breve, pero igualmente intenso. El bigote es un libro publicado a mediados de los ochenta, y podríamos decir que es una tragicomedia. La anécdota es leve, aparentemente, porque viene a contar como el protagonista decide afeitarse el bigote para sorprender a su mujer y a unos amigos con lo que va a cenar esa noche. Ni una, ni otros aprecian el cambio. Al principio el protagonista cree que le están gastando una broma, pero ampliando su investigación se da cuenta de que nadie recuerda su bigote. LIBRO.El bigoteTratándose de Carrère comprenderéis que las cosas se van enturbiando, acercándose a su universo personal, cayendo en la obsesión del protagonista hasta un final redondo, aunque es justo reconocer que le falta algo para convertirse en una novela perfecta. Es, al fin, su tercera novela.

La quinta, Una semana en la nieve, es un trabajo más interesante. Cuenta las andanzas de un niño de ocho años que sale a disfrutar de la semana blanca con su clase a pesar de que no le apetece en absoluto. Para empezar mal su padre se lleva la bolsa con toda su ropa y el niño no solo está preocupado con escapar a los matones y hacerse poco visible para los profesores, sino que tiene que solucionar el grave problema de la falta de equipamiento. Por supuesto no logrará ni una cosa ni otra, e incluso el ambiente se alterará con la desaparición de un niño ajeno a la excursión y la enfermedad de nuestro protagonista dotara a la acción de un tono febril que el autor maneja con habilidad. Los dos libros han sido llevados a la pantalla, el segundo con algún premio en su historial. Curiosamente Una semana en la nieve se sitúa en el proceso de escritura de El adversario, el autor casi había abandonado el proyecto del impostor por falta de relación con él aunque acabó retomándolo y completando esa maravilla de novela, así que no es de extrañar que ambas obras tengan cierto aire de familia.

Aunque le ha costado Emmanuel Carrère se ha convertido en un autor famoso y de ahí la recuperación de su obra anterior a la popularidad. Vienen muy bien estos dos volúmenes para entrar en la compleja obra del autor, pero después de leídos no se paren en ellos, sigan adelante, lean el resto de las novelas de Carrère porque es una experiencia inigualable. Qué bien poder hablar de un autor cuyas obras menores son así de interesantes. Afortunadamente también tienen acceso, si quieren, a sus mejores títulos. Y además, en formato de bolsillo.

Félix Linares

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