Tim Powers, un raro maestro del fantástico

Tim Powers es un escritor de ciencia-ficción y fantasía que se acercó a Philip K. Dick en sus últimos años, a pesar de que su literatura está muy lejos de la del maestro. De aquel grupo de autores que reverenciaban al clásico, Powers es el que ha conseguido mayor reconocimiento y el que ha visto más difundida su obra entre nosotros. Todo se debe al entusiasmo de Alejo Cuervo que se empeñó en publicarla cuando dirigía colecciones para otros editores y que le permaneció fiel cuando él mismo se convirtió en editor.

Ya su primera novela publicada en castellano, Las puertas de Anubis, un steampunk, ya saben sociedad victoriana, tecnología de vapor, aventuras extravagantes, donde ya aparecían todos los tics del autor, tuvo un razonable éxito. Después se han publicado otros trabajos, de entre los que yo destacaría En costas extrañas, novela que fue desfigurada en su supuesta adaptación al cine en la cuarta parte de Piratas del Caribe. Pero el caso que nos interesa es el dLIBRO.Ocúltame entre las tumbase La fuerza de su mirada, publicada a finales de los ochenta y que presentaba una intriga en torno a Byron, Shelley y Keats, que, casi veinticinco años después, han visto continuado su ciclo con Ocúltame entre las tumbas. Entre las dos novelas se sitúa el relato Tiempo de sembrar piedras que es una especie de epílogo de la primera y que ha sido publicado en un volumen de cuentos con ese título donde se exhibe una muestra de la narrativa corta de Powers.

En Ocúltame entre las tumbas han pasado veinte años desde la muerte de los poetas mencionados, pero hay una nueva generación: los prerrafaelitas, Dante Gabriel Rossetti y su hermana Christina principalmente, que además, eran parientes de John Polidori, aquel médico secretario de Byron, que creó El vampiro y que se ha convertido ahora en uno de ellos. Junto a él aparecen aquí el hijo de Michael Crawford, el médico protagonista de aquella aventura, y Trelawny, el acompañante de los poetas originales, que ya tiene una edad pero que sigue pendiente de los fenómenos extraños que se producen en esa Londres de mediados del siglo XIX. Y junto a Polidori está ahora Boadicea, la guerrera que acabó con los romanos invasores. En el lado de los buenos también se suman nuevos personajes. Así que algo extraño ocurre, las piezas van tomando posición, los misterios se suceden, las amenazas se concretan, el enfrentamiento es inevitable.

Voy a saltarme los detalles de la acción, solo diré que Powers, con el tiempo, ha potenciado sus virtudes: la creación de atmósferas, el desarrollo de los personajes, el detalle al encajar la historia y la ficción, el encanto de su prosa. Y, además, ha aprendido a corregir sus puntos débiles. Por ejemplo Powers es muy flojo en las escenas de acción, se aturulla, se pierde y las resuelve sin sentido, precipitadamente. Bueno, hay muy poca acción física en Ocúltame entre las tumbas, pero hay una narración delicada, sugerente, pausada, que cubre todas las posibilidades, que retrata bien a los personajes, a la sociedad, a esos poetas que tanto quiere.

Solo cabe esperar que Powers, ahora que ha vuelto a este universo insista en él y nos deje, al menos, un tercer título en una posible Trilogía de los poetas malditos.

Félix Linares

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