La primera y última novela de la malograda A.S.A. Harrison

Aquí tenemos a otra de esas parejas perfectas que tanto abundan en la narrativa estadounidense y que sirven para criticar la vida cotidiana en diferentes momentos históricos. Aquí el ambiente tiene su importancia, porque junto a cierta placidez se intuye que hay cosas que van a desencadenar hechos terribles. Jodi es psicóloga y trabaja solo con pacientes muy especializados, y escasos, para que le queden horas suficientes para cuidar la casa y a Todd, que es un empresario de la construcción que tiene problemas pero los va solucionando gracias a su don de gentes y todo el tiempo que le permite dedicar a su trabajo la entrega de su compañera. Las cosas, claro, se torcerán. Y teniendo en cuenta de que la novela ha sido publicada en una colección especializada, Salamandra Black, trataremos de no contar demasiado sobre lo que en ella ocurre.LIBRO.La mujer de un solo hombre

En principio debemos confesar cierto aire de familia con Perdida, la famosa novela de Gyllian Flynn llevada al cine con gran éxito por David Fincher, aunque solo sea por la estructura narrativa que alterna capítulos con la versión de uno y otro de los protagonistas y el ambiente malsano en el que se mueven los personajes. Pero las diferencias acaban siendo mayores porque La mujer de un solo hombre (La esposa silenciosa en su título original) resulta menos espectacular pero también menos tramposa, con menos giros insospechados, pero más realista. Lo mejor, después de todo, es no establecer comparaciones. Lo curioso de esta novela es que su primer tercio, a pesar de esa alternancia en la narración, está más dedicado a la figura de Todd al que retrata perfectamente. Incluso en ese arco se echa en falta una mayor profundización en la figura de Jodi. A partir de la página cien, sin embargo, la figura dominante es la de la mujer, abordada no solo por su historia, sino también por su relación con sus pacientes y, sobre todo, por la que mantuvo con su profesor, lo que permite a la autora utilizar fragmentos narrativos compuestos solo de diálogos y abordar el asunto desde el punto de vista de las distintas escuelas de investigación mental. Hay también ahí otro enigma que desvelar, importante, más allá de la investigación criminal, que, por supuesto, también hay. Pero, no diré más.

Permítanme que recomiende la lectura de esta novela, capaz de ocultar su brillantez bajo la capa de narración realista y algo convencional y conseguir sorprendentes avances en cada capítulo, nuevos aspectos, facetas desconocidas de los protagonistas y de algunos secundarios, narrada con una economía de medios ejemplar, sin alardes, sin fuegos de artificio. Pero sobre cada línea pende la amenaza, incluso en los flashbacks que narran las antecedentes de la pareja, que anuncia grandes emociones. Todo se cumple, no hay nada en esta novela que no tenga una función posterior. Y, por supuesto, el final está a la altura de lo esperado, aunque quizá el epilogo sea demasiado largo, por poner algo negativo. Desgraciadamente esta primera novela de A. S. A. (la ese es de Susan) Harrison ha sido también su novela póstuma porque murió en abril del año pasado, dos meses antes de la publicación original de esta estupenda narración.

Félix Linares  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *