El comictario. Ich, épica argentina con Olivetti y Saracino

A la hora de estudiar los hechos históricos siempre hemos de tener en cuenta que la versión que predomina y se conoce a través de los tiempos es la que en su momento escribieron los vencedores. Tomemos como ejemplo la conquista de América, una epopeya que permitió el descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo, pero a costa de las poblaciones nativas, las grandes perdedoras. Este hecho indiscutible tardó casi cinco siglos en ser reconocido por la historiografía oficial, aunque siempre estuvo vivo en la conciencia global de América Latina. Un sentimiento que resurgió en los años 70 y 80 del pasado siglo y que se ha consolidado en la presente centuria con importantes cambios políticos en países como Venezuela, Brasil, Perú, Bolivia o Ecuador. Sus posturas de reafirmación frente a las potencias extranjeras coinciden en muchos aspectos con un proceso de recuperación del orgullo latino COMI Ichque se viene plasmando en el cine, la literatura y, por supuesto, también en el cómic, con ejemplos tan destacados como la obra que hoy nos ocupa, Ich. Naturaleza salvaje.

Dos argentinos, el dibujante Ariel Olivetti y el guionista Luciano Saracino, nos trasladan a la Amazonia peruana en el siglo XVI donde, 50 años después de la llegada de Colón, las tropas españolas están siendo masacradas por misteriosas criaturas con poderes sobrenaturales, seres monstruosos en los que se convierte un joven indígena, llamado Ich, poseedor de unas máscaras mágicas que hacen posible la transformación. Sus ataques llenan de miedo y desconcierto a los españoles, acostumbrados hasta ese momento al papel de vencedores. Por ello, en una simbólica alianza entre el poder político y la iglesia, el gobernador Lope de Errasquin y el líder religioso local, Fray Bustos, acuerdan recurrir a Sebastián de Loup, feroz inquisidor y terror de los herejes en Europa que se traslada hasta el Amazonas para enfrentarse al misterioso enemigo.

Ariel Olivetti, reconocido dibujante de superhéroes estadounidenses como Batman, Superman, Punisher, Hulk o Daredevil, cambia totalmente de registro y gracias a sus fabulosas ilustraciones nos sumergimos en la selva amazónica, escuchamos los ruidos de la jungla y olemos sus aromas. Somos testigos del miedo, los gritos y las matanzas, tanto en los pueblos indígenas como en las ciudades levantadas por los conquistadores, y asistimos a un final agridulce, con la sensación de derrota de una civilización antigua pero con la certeza de que su fuego nunca se apagará y revivirá en siglos venideros. Ariel Olivetti y Luciano Saracino preparan ya la segunda entrega de Ich, una de las lecturas más estimulantes de este verano y buena muestra del cómic que se hace hoy en día en América Latina. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

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