El poema. Julio Cortázar, argentino

foto-julio-cortazarTe amo por ceja, por cabello,

te debato en corredores blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,

te discuto a cada nombre,

te arranco con delicadeza de cicatriz,

voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas que dormían en la lluvia.

No quiero que tengas una forma,

que seas precisamente lo que viene detrás de tu mano,

porque el agua, considera el agua,

y los leones cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,

y los gestos, esa arquitectura de la nada,

encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.

Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,

pronto a borrarte, así no eres,

ni tampoco con ese pelo lacio,

esa sonrisa.

Busco tu suma,

el borde de la copa donde el vino es también la luna y el espejo,

busco esa línea que hace temblar a un hombre en una galería de museo.

Además te quiero, y hace tiempo y frío.

Este es un poema de Julio Cortázar. Un poema que aparece en el libro Pameos y meopas, que reedita la editorial Nórdica Libros en una excelente edición, con ilustraciones de Pablo Auladell, un ilustrador alicantino que el pasado año ganó el Premio Nacional de Comic concedido por el Ministerio de Cultura de España. No es un libro nuevo, obviamente, este es el primer poemario que publicó Julio Cortázar en 1971, e incluye poemas escritos entre 1944 y 1958. Según el mismo Cortázar, estos poemas eran demasiado personales para publicarlos. “Estos poemas son un herbario para los días de lluvia, se me fueron quedando en los bolsillos del tiempo sin que por eso los olvidara o creyera menos míos que las novelas o los cuentos”. Así reconocía el autor y recoge el prólogo de esta edición. Es un libro tan bonito, tan perfecto, que solo podemos recomendarlo, y en días de lluvia, cerca de una ventana, leerlo tranquilamente.

Goizalde Landabaso

 

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