El comictario. Niño prodigio, de Michael Kupperman

Michael Kupperman es un ilustrador estadounidense que ha publicado dibujos y tiras cómicas en medios tan prestigiosos como The New York Times, Forbes, Esquire o The New Yorker, e incluso cómics para las editoriales Marvel y DC. En 2013 ganó el Premio Eisner a la mejor historia corta, pero su gran obra estaba por llegar. En aquel año, Michael Kupperman ya trabajaba en su proyecto más ambicioso, la biografía de su padre, Joel Kupperman, un hombre lejano y reservado. Todo empezó el Día de Acción de Gracias de 2004, cuando Michael veía la televisión con su padre. En un canal estaban emitiendo una película de los célebres cómicos Abbot y Costello y, de repente, Joel Kupperman comentó en voz alta: “esos me regalaron un perro“. Michael quedó totalmente sorprendido por el hecho de que su padre hubiera recibido un regalo de dos estrellas de Hollywood. No lo sabía, y se dio cuenta de que había muchas cosas más de las que no tenía ni idea. En ese momento estaba atravesando una fuerte crisis personal, que logró superar tras conocer poco después a la que luego sería su esposa. Sin embargo, lo que dijo ese día su padre le torturaba y, por ello, tras la jubilación de su progenitor, comenzó a entrevistarle para recuperar la historia de su pasado. Una tarea que tuvo que acelerar al sufrir su padre los primeros síntomas del Alzheimer. Y esa búsqueda de recuerdos superó todo lo imaginable.

Joel Kupperman fue un niño prodigio, un superdotado capaz de responder a cualquier pregunta que le hicieran. Ese talento fue aprovechado por los creadores del programa concurso Quiz Kids, un auténtico fenómeno de masas, primero en la radio y luego en la televisión. Joel Kupperman fue el concursante más joven en quedarse como fijo en el programa, y sus hazañas provocaron el asombro de una sociedad estadounidense angustiada por la Segunda Guerra Mundial y necesitada de ídolos a los que admirar. Joel Kupperman fue una estrella desde que tenía 5 años hasta cumplidos los 16, pero la fama y el éxito tienen un alto precio, sobre todo cuando solo eres un niño. Su carácter introvertido y la presión de tener que dar respuesta a todas las preguntas, empujado además de forma implacable por su madre, le hicieron un terrible daño psicológico. Joel Kupperman dejó el programa y lo borró de su mente. Durante medio siglo dio clases en la universidad, se casó, tuvo un hijo y mantuvo guardado su secreto hasta ese famoso Día de Acción de Gracias de 2004.

El resultado es una novela gráfica titulada Niño prodigio, una historia cruda, áspera, dolorosa, un cómic brillante galardonado en 2018 con el Premio de la Crítica de EEUU y considerado como el mejor libro del año por la Biblioteca Pública de Nueva York. La versión en castellano es de la editorial Blackie Books, que hasta ahora no había publicado ningún cómic. Con el primero, Niño prodigio, ha dado en el centro de la diana. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

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